Los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milán-Cortina se desarrollan en altitudes elevadas y bajo un frío intenso. Estos factores obligan al cuerpo a un esfuerzo extra.
Por este motivo, es necesario adaptar la alimentación a las condiciones extremas para proteger la salud y asegurar el máximo rendimiento deportivo. En concreto, el gasto energético para mantener la temperatura corporal y cargar con el equipo puede incrementarse entre un 10% y un 40%.
La dieta de los atletas españoles en los Juegos Paralímpicos de Invierno
Para hacer frente a este reto, Aldi y la Academia Española de Nutrición y Dietética detallan la estrategia nutricional de los atletas españoles en los recién celebrados Juegos Paralímpicos de Invierno 2026. Y es que el desgaste físico de la montaña, sumado a los falsos mitos sobre nutrición deportiva, pueden comprometer el rendimiento.
Por ello, ambas entidades comparten recomendaciones prácticas para optimizar la alimentación en la nieve y facilitar pautas nutricionales más seguras y adaptadas a las necesidades de los deportistas.
Las claves nutricionales para rendir en el frío
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Priorizar los hidratos de carbono: son la verdadera gasolina del cuerpo en el frío. Consumir pan, pasta, arroz o tubérculos mantiene los depósitos de glucógeno cargados para ser usado rápidamente, descartando el mito de las dietas ricas en grasas.
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Prevenir la deshidratación invisible: en invierno disminuye la sed, pero se pierden más líquidos al respirar y orinar. Es fundamental beber de forma constante y vigilar el peso y el color de la orina.
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Llevar tentempiés a la pista: el frío y el peso del equipo exigen un gran esfuerzo, por lo que se recomienda llevar siempre líquidos y snacks fáciles de transportar.
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Combinar nutrientes para la recuperación: tomar solo fuentes proteicas o de carbohidratos tras el ejercicio es un error. Se deben combinar alimentos que aporten carbohidratos con 15-20 gramos de proteína para reparar el músculo y reponer el glucógeno gastado.
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Suplir los déficits de temporada: el esfuerzo en altura y climas fríos requieren de una ingesta adecuada de nutrientes clave como vitaminas del grupo B, vitamina D y minerales como el magnesio, hierro o el zinc.
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Aclimatarse a la altitud: la menor presión de oxígeno en la montaña reduce el apetito, aumenta el riesgo de deshidratación y el gasto de energía. Respetar los periodos de aclimatación es importante para adaptarse de forma segura.
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Evitar el abuso de suplementos: solo deben usarse ante una necesidad real y bajo supervisión profesional, ya que existe un alto riesgo de contaminación en productos no regulados.
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Cuidar la salud integral: la nutrición debe asegurar que se cubren las necesidades adaptadas a las distintas situaciones de movilidad.