La fiebre del maracuyá en el supermercado: no todo lo que lleva su nombre contiene la fruta
Refrescos, yogures, chocolates y mermeladas se rinden al sabor de esta fruta, pero su presencia en los productos es muy desigual y en algunos casos ni siquiera hay rastro de la pulpa, sino un concentrado
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Morada y rugosa por fuera, gelatinosa y amarilla por dentro. El maracuyá, también conocido como fruta de la pasión (Passiflora edulis), conquista cada vez más paladares con su característico sabor agridulce. Su presencia se ha disparado y ya es fácil encontrarlo en refrescos, chocolates, tartas, cócteles, yogures, mermeladas y un largo etcétera.
Pero que un producto lleve la palabra 'maracuyá' en el envase no significa que contenga una cantidad relevante de esta fruta. En algunos casos hay zumo o pulpa; en otros, concentrados. "No hay que asumir que por llevar maracuyá el producto es necesariamente saludable", advierte a este medio el nutricionista Daniel Moncho.
El maracuyá está de moda
Originario de Sudamérica y Centroamérica, y especialmente vinculado a Brasil, el maracuyá es el fruto de una planta trepadora del género Passiflora. Su combinación de acidez y dulzor lo ha convertido en un ingrediente atractivo para la industria alimentaria, que lo incorpora a productos de todo tipo.

Sin embargo, el interés por esta fruta puede llevar a una asociación equivocada: pensar que cualquier alimento que sabe a maracuyá tiene propiedades similares a la de la fruta fresca. "A nivel nutricional, la fruta de la pasión o maracuyá es interesante porque aporta fibra, vitamina C, carotenoides y distintos compuestos antioxidantes", explica Moncho.
Un refresco con sabor, pero sin fruta
Uno de los ejemplos más llamativos es el Nestea de maracuyá. Aunque el nombre y el sabor remiten directamente a la fruta de la pasión, en su lista de ingredientes aparecen azúcar, extracto de té negro y aromas, entre otros componentes.

La fruta, sin embargo, no es una prioridad. Al igual que su competidor directo, Fuze Tea, se limita a incluir un 0,1% de zumo de maracuyá a partir de concentrado.
El yogur que apenas lleva maracuyá
Los yogures ofrecen un panorama algo diferente, aunque tampoco significa que la cantidad de fruta sea elevada. Carrefour, por ejemplo, incluye un simbólico 3,8% de zumo de maracuyá.

El resultado es que la cantidad real de fruta brilla por su ausencia. "Lo importante es mirar el conjunto de ingredientes y la información nutricional", señala el nutricionista. El reclamo de una fruta concreta en el envase, por sí solo, no permite valorar si el alimento es una opción saludable.
El chocolate prioriza el azúcar
En los chocolates con maracuyá la fruta tampoco suele ser la protagonista. El listado de ingredientes del chocolate de maracuyá de Amatller muestra el azúcar como primer ingrediente, seguido de leche en polvo y pasta de cacao. El zumo de maracuyá en polvo aparece en cuarto lugar.
Esto no significa que el producto no pueda disfrutarse, pero sí que conviene poner en contexto qué se está comprando. "En chocolates, además del porcentaje de cacao, habría que fijarse en azúcares, grasas y en qué cantidad de maracuyá contiene realmente", recomienda Moncho.
La mermelada sí apuesta por la fruta
Entre los productos analizados, las mermeladas son las que presentan una presencia más clara de la fruta. En la versión gourmet de El Corte Inglés, la pulpa de fruta de la pasión es el ingrediente principal y representa el 37% del producto.
Así, mientras algunos productos utilizan aromas o pequeñas cantidades de concentrado para aportar sabor, en este caso la fruta tiene un peso significativo en la composición.
La fruta entera sigue siendo la mejor opción
El maracuyá fresco sí ofrece un perfil nutricional interesante. Además de fibra, vitamina C y compuestos antioxidantes, tiene un contenido calórico relativamente bajo. Al consumir la fruta entera, la fibra también contribuye a que los azúcares se absorban de forma más progresiva, según explica Moncho.
Por eso, a la hora de elegir un producto con maracuyá, el nutricionista recomienda no quedarse únicamente con la imagen o el nombre del envase. "Que aparezca 'maracuyá' en el envase no es suficiente para valorar un producto. Importa cuánto contiene y qué otros ingredientes lo acompañan". La fruta entera, concluye, "siempre será una opción nutricionalmente más interesante que muchos productos ultraprocesados con sabor a esta fruta".
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