Kaiku Matcha Latte & Bad Bunny: la estrategia definitiva de marketing que la marca de bebidas listas para tomar ha llevado a cabo en sus conciertos

La marca ha transformado los exteriores del estadio Riyadh Air Metropolitano, donde se han celebrado los conciertos de Bad Bunny en Madrid, con una experiencia inmersiva inspirada en los campos de té matcha y el universo puertorriqueño

Kaiku Matcha Latte y Bad Bunny durante uno de sus conciertos en Madrid / Fotomontaje CONSUMIDOR GLOBAL
Kaiku Matcha Latte y Bad Bunny durante uno de sus conciertos en Madrid / Fotomontaje CONSUMIDOR GLOBAL

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El matcha lleva tiempo dejando de ser una bebida de nicho para convertirse en uno de los sabores favoritos de una nueva generación de consumidores. Está en cafeterías, desayunos, meriendas, recetas virales y ahora también en la antesala de uno de los conciertos más esperados del año. Kaiku ha querido presentar su nuevo Kaiku Matcha Latte de una forma poco convencional: llevando el producto al entorno de los conciertos de Bad Bunny en Madrid y convirtiendo la espera de los fans en una experiencia verde, refrescante y muy visual donde el imaginario de los memes se ha colado en cada acción de la marca en redes.

La marca ha desarrollado esta acción junto a Aloja Agency en las inmediaciones del Riyadh Air Metropolitano, el estadio del Atlético de Madrid, donde miles de asistentes se reunieron antes de la apertura de puertas. Lo que normalmente suele ser un momento de colas, calor, fotos y nervios previos al concierto se transformó en una activación experiencial bautizada como una auténtica “invasión matcha”.

Kaiku Matcha Latte se cuela en la fiebre Bad Bunny de Madrid

La idea de Kaiku no fue limitarse a repartir muestras de producto, sino construir una pequeña escena pensada para llamar la atención del público joven. La acción recreó un universo inspirado en los campos de té matcha, con elementos verdes, referencias naturales y detalles en movimiento que rompían con el paisaje habitual de los alrededores de un gran estadio hecho de cemento y hormigón.

Uno de los elementos más llamativos fue la presencia de arbustos móviles, una forma original de introducir el imaginario vegetal del matcha en un contexto completamente urbano y musical. La propuesta también incorporó guiños estéticos a la actual gira de Bad Bunny, entre ellos referencias visuales a la icónica casita que forma parte del escenario del artista. Con estos códigos, la marca buscó conectar con los asistentes no solo desde el sabor, sino también desde la cultura visual que rodea al fenómeno musical del momento.

Una bebida para descubrir antes del concierto

La performance que realizó la marca en el evento se completó con un carrito de inspiración caribeña desde el que se ofrecieron degustaciones gratuitas de Kaiku Matcha Latte a las puertas del concierto. Este punto de sampling permitió que los asistentes probaran la nueva bebida antes de entrar al recinto, en un momento especialmente propicio: horas de espera, ambiente festivo y ganas de refrescarse.

El matcha latte se ha convertido en una de las bebidas más asociadas a los nuevos hábitos de consumo de modernos y Generación Z. Su color verde intenso, su sabor característico y su presencia constante en redes sociales lo han colocado entre las opciones favoritas de quienes buscan alternativas diferentes al café tradicional o a los refrescos convencionales. Kaiku aprovecha este contexto para acercar su nuevo lanzamiento a un público que ya está familiarizado con este tipo de propuestas, pero que también valora la comodidad de encontrarlo en formato listo para tomar.

Cuando la espera también forma parte de la experiencia

La acción parte de una idea sencilla pero eficaz: los momentos previos a un concierto también pueden convertirse en una oportunidad para conectar con el consumidor. Antes de que empiece la música, los asistentes esperan, comentan, graban vídeos, comparten contenido y buscan algo que complete la experiencia. Kaiku aprovechó ese tiempo muerto para transformarlo en un momento de interacción con el producto de la marca.

En lugar de una campaña tradicional, la propuesta combinó branding, degustación y experiencia inmersiva. El resultado fue una acción efímera, diseñada para sorprender y para integrarse en el ambiente del evento sin parecer ajena a él. La estética natural del matcha se mezcló con el universo emocional de Bad Bunny, creando un punto de encuentro entre alimentación, música y cultura pop.

Una estrategia pensada para el público joven

Con este movimiento, Kaiku refuerza la visibilidad de su nuevo Matcha Latte en un entorno de alta afinidad con el consumidor joven. La elección del concierto no es casual: Bad Bunny representa mucho más que un artista musical. Su universo visual, su impacto social y su capacidad para generar conversación lo convierten en un escenario perfecto para marcas que buscan asociarse a códigos actuales, frescos y compartibles.

Además, la acción no se quedó únicamente en el espacio físico. La experiencia contó con una estrategia de amplificación digital desarrollada por Fly Me To The Moon, agencia de comunicación de Kaiku, con el objetivo de trasladar el boom de la jerga en redes sociales a la publicidad en torno a esta bebida tan "juvenil y moderna" multiplicar su alcance.

El matcha como fenómeno cultural

En este tipo de campañas, lo que ocurre en la calle es solo una parte de la historia: las imágenes, los vídeos y las menciones digitales ayudan a que la experiencia llegue también a quienes no estuvieron presentes.

La llegada de Kaiku Matcha Latte al entorno de un gran concierto confirma que el matcha ya no es solo una bebida de cafetería especializada. Se ha convertido en un símbolo de tendencia, frescura y estilo de vida. Un producto que quiere hablar el mismo idioma que su público: visual, social, fresco y con muchas ganas de compartir.