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El precio de la vivienda subirá en 2026 y harán falta dos millones de casas en los próximos 10 años

Actualmente, la compra de vivienda por parte de extranjeros representa en torno al 20% del total de transacciones en España, rozando el 40% en ciudades del litoral mediterráneo y los archipiélagos

Ana Siles

Unas viviendas en construcción en un barrio de Madrid / EP

El precio de la vivienda continuará al alza en 2026. Así lo anticipa Bankinter, que ha revisado al alza sus previsiones y estima ahora un incremento del 7% para este año, tres puntos más respecto a su anterior proyección.

La entidad sitúa además el déficit de vivienda en torno a 700.000 inmuebles, una brecha que, lejos de reducirse, aumentará a un ritmo superior a 150.000 viviendas anuales si se mantiene la actual dinámica entre oferta y demanda.

Un déficit que podría superar los dos millones de viviendas

Según el Informe Inmobiliario de la entidad, en España se crearán alrededor de 200.000 nuevos hogares al año. A esta cifra se suman más de 50.000 viviendas adicionales vinculadas a la compra por parte de extranjeros. Con estos datos, y si no se produce un cambio estructural en el mercado, el déficit acumulado podría superar los dos millones de viviendas en el plazo de una década.

Vista de una vivienda en construcción, mientras el euríbor repunta este agosto / Javier Etxezarreta - EFE

"Ya podemos decir con toda seguridad que en los próximos tres años las viviendas terminadas no cubrirán ni la mitad de la demanda estimada, y para aumentar esta cifra a futuro es necesario que las administraciones públicas liberen suelo y agilicen los desarrollos urbanísticos y cambios de uso", ha expuesto.

El alquiler supera tasas de esfuerzo del 50%

El informe también pone el foco en el mercado del alquiler, que, según la entidad, "ya no es una opción viable para la demanda natural", al registrar tasas de esfuerzo superiores al 50%. No obstante, pese a que los riesgos evolucionan al alza, Bankinter considera que la sobrevaloración actual es moderada y sostenible mientras persista el problema estructural de falta de oferta.

La situación, apuntan, dista todavía de la vivida en 2007, cuando las tasas de esfuerzo alcanzaron el 55%, aunque entonces existía un stock de vivienda sin vender superior al millón de inmuebles. Aunque los precios actuales superan en más de un 25% los niveles de 2007, la renta disponible de los hogares ha crecido un 36% en el mismo periodo. En términos reales, esto implica que el precio de la vivienda se sitúa aproximadamente un 10% por debajo del pico del ciclo anterior.

El comprador extranjero gana peso

La demanda extranjera continúa siendo un factor determinante. Según el informe, los compradores internacionales cuentan con una capacidad adquisitiva un 80% superior a la del comprador doméstico.

Una persona firma unos documentos para tramitar la donación de una vivienda / FREEPIK - jcomp

Actualmente, la compra de vivienda por parte de extranjeros representa en torno al 20% del total de transacciones en España, superando el 40% en zonas como Alicante, Tenerife, Málaga o Baleares. Las mayores tensiones de precios, según la entidad, se concentrarán en grandes ciudades, la costa mediterránea y los archipiélagos.

Oficinas y centros comerciales, con mayor potencial

En cuanto al resto de activos inmobiliarios, el entorno es considerado favorable gracias a un crecimiento económico moderado, una inflación en torno al 2% y unos tipos de interés estables en Europa y en descenso en Estados Unidos. Bankinter ve mayor capacidad de revalorización en activos tradicionales como oficinas y centros comerciales, cuyos valores han sufrido mayores ajustes en los últimos años. La falta de nueva oferta y de inversión ha elevado los niveles de ocupación y está impulsando las rentas por encima de la inflación.

Además, el sector podría beneficiarse de una rotación de inversiones desde negocios penalizados por la inteligencia artificial hacia activos reales. Por todo ello, la entidad mantiene su recomendación de "comprar", con especial foco en inmobiliario europeo, mayor peso en activos tradicionales y sin exposición al riesgo dólar.