España quiere frenar el “bombardeo” de comida basura a niños: nueva regulación en camino
Consumo ultima una propuesta para limitar la publicidad de alimentos no saludables dirigida a menores tras constatar que el 79% de la población respalda su prohibición
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El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, ha anunciado que su departamento presentará en las próximas semanas una propuesta normativa para regular la publicidad de alimentos poco saludables dirigida a niños y adolescentes, al considerar que tiene un impacto perjudicial en su salud.
El anuncio se ha producido durante la presentación del Barómetro sobre la publicidad de alimentos y bebidas energéticas, elaborado por AECOC Shopperview para la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan). El estudio revela que el 79% de la población española respalda la prohibición de este tipo de publicidad orientada a menores.
30 anuncios diarios
Bustinduy ha advertido de la magnitud de la exposición publicitaria: cada menor recibe más de 4.000 impactos anuales de anuncios de comida insana, lo que equivale a casi once al día solo en televisión. Si se suman otros canales, la cifra puede alcanzar los 30 anuncios diarios.
A su juicio, estos datos evidencian que la sociedad es consciente del problema que supone la presión comercial sobre los menores y refuerzan la necesidad de proteger especialmente a la población escolar. En España, ha recordado, el 80% de niños y adolescentes consume productos no saludables, siendo mayor el consumo entre quienes están más expuestos a su publicidad.
"Bombardeo constante"
El ministro ha subrayado que los menores en contextos vulnerables son los más afectados por un “bombardeo constante” de mensajes comerciales diseñados para moldear hábitos de consumo en edades en las que todavía no cuentan con herramientas suficientes para identificar el carácter persuasivo de estos contenidos.
En este contexto, ha defendido que los poderes públicos deben garantizar un entorno seguro frente a prácticas comerciales que priorizan el beneficio económico sobre el interés general. La futura regulación se enmarca, según ha explicado, en una estrategia más amplia que incluye el real decreto de comedores escolares saludables y sostenibles y otras iniciativas destinadas a reforzar los estándares de alimentación en espacios públicos como hospitales y residencias. “Es una cuestión de salud pública”, ha concluido.
Veto a las bebidas energéticas
Por su parte, la directora de la Aesan, Ana María López-Santacruz, ha detallado que el barómetro se elaboró a finales de 2025 a partir de mil encuestas online realizadas a personas de entre 18 y 70 años responsables de la compra en sus hogares.
Además del amplio apoyo a la prohibición de publicidad de alimentos no saludables dirigida a menores, el 50% de los encuestados considera que la publicidad impulsa por igual la compra de productos saludables y no saludables, mientras que un 34% admite que influye de manera significativa en sus decisiones de compra.
El consenso también es elevado respecto a las bebidas energéticas: el 91% cree que debería prohibirse su venta a menores de 16 años y el 54% apuesta por extender la restricción a todos los menores de edad.
Medidas similares en otros países
El estudio señala que el 25% de la población consume bebidas energéticas, con una frecuencia media de 2,1 veces por semana. Entre quienes las toman, casi la mitad consume como máximo una unidad diaria y un 47% las mezcla siempre o en ocasiones con alcohol.
López-Santacruz ha insistido en la necesidad de actuar ante la presión publicitaria de estos productos ultraprocesados, ricos en grasas, azúcares o sal, muy calóricos y con escaso valor nutricional, y ha recordado que países como Portugal, Noruega, Reino Unido, Irlanda o Suecia ya han adoptado medidas similares.

