Pilar Lara tiene 92 años. Vive en una residencia, "está sorda y medio ciega", y no se ha enterado de la última carta que ha llegado a su nombre. Quizás sea una bendición. Quien sí la ha leído, y ha sentido una mezcla de rabia e impotencia, es su hija, Pilar. La carta es de Santalucía, la compañía de seguros a la que su madre lleva pagando la póliza de decesos más de 50 años. Es un documento frío, comercial, que anuncia la renovación de la prima.
"Hasta ahora pagaba 42,48 euros, porque le hicieron un pequeño descuento este año", explica Pilar hija a Consumidor Global. "Ahora, la carta comunica lo que tendrá que pagar el próximo año".
Una subida de más del 11%
Las nuevas cifras son precisas: un primer recibo de vencimiento de 48,01 euros, y el resto de recibos mensuales de 47,20 euros.
Un cálculo rápido revela la magnitud del golpe. El incremento real, mes a mes, pasa de 42,48 euros a 47,20. Es una subida de más del 11%. Un salto porcentual que duplica con creces la inflación y que resulta incomprensible para una clienta que ha pagado, literalmente, el coste de su funeral varias veces. "Es el timo de la estampita", sentencia su hija. "Es un chantaje. Lo hacen porque saben que mi madre, con 92 años, no se puede cambiar".
El callejón sin salida de los 92 años
La denuncia de Pilar hija abre de nuevo el debate en el sector de los seguros de decesos, especialmente en las pólizas de prima seminatural o mixta, donde la cuota aumenta con la edad. El problema no es solo que suba; el problema es el cautiverio.
"Si te cambias ahora a otra compañía", explica Pilar, "te cobran de entrada 5.000 euros". Ninguna aseguradora acepta a un nuevo cliente de 92 años para un seguro de decesos con una prima baja. La única opción sería un pago único que cubra el capital total del servicio, una cifra prohibitiva que, en la práctica, hace imposible la portabilidad.
"Mi madre ha pagado un cementerio entero"
"Mi madre ha pagado ya el equivalente a un cementerio entero", insiste Pilar, refiriéndose a que el nicho o la propiedad ya está cubierta.
La póliza, en teoría, cubre solo el servicio funerario. "En 10 años has pagado 6.000 euros", calcula. El coste de un entierro estándar en España rara vez supera los 4.000 euros.
No es una anécdota, es el patrón de Santalucía
La historia de Pilar Lara no es una anécdota. De hecho, es un eco casi idéntico de otra denuncia publicada por Consumidor Global, la de Teresa López, también de 92 años.
López lleva desde 1994 pagando su póliza de decesos a Santalucía. Su familia también denunció una subida de más del 10% (de 61,09 a 67,52 euros mensuales). Tras la queja pública, la compañía se comprometió a una "rebaja".
Una rebaja con truco
Pero la rebaja tenía truco, uno que enfadó aún más a la familia. La prima subió igualmente. Tras ser preguntada por este medio, Santalucía argumentó que, según sus "cálculos actuariales" (una fórmula que nunca detalló a Consumidor Global), la subida "real" que correspondía era de 12 euros. Afirmaron que, en un gesto de buena voluntad, aplicaban un descuento del 50% sobre ese incremento previsto, dejando la subida final en 6 euros.
El hijo de López, Juan Carlos Fernández, lo calificó de "mofa" y "abuso". "Lucho contra la impunidad con que lo hace Santalucía sabiendo que mi madre no tiene otra solución que seguir pagando o darse de baja y perder todo lo pagado".
Los "cálculos actuariales"
Cuando este medio contactó con Santalucía por el caso de Teresa López, la compañía esgrimió varios argumentos. Primero, el Consorcio de Compensación de Seguros, un recargo obligatorio que, si bien existe, suele aplicarse una sola vez al año y no justifica una subida mensual sostenida del 10% o 11%. Segundo, la actualización de coberturas. En el caso de López, el capital asegurado pasó de 3.871 a 3.997 euros (un incremento de 126 euros en el coste del servicio). Sin embargo, la compañía no pudo justificar por qué esa actualización de capital se traducía en una subida de prima anual tan superior.
Y tercero, la justificación estrella: los "cálculos actuariales". Una fórmula opaca que tiene en cuenta "el incremento de la suma asegurada y la edad alcanzada por el asegurado cada año". Es, en esencia, una caja negra. La aseguradora decide que el riesgo ha subido 12 euros, aplica un descuento del 50% sobre esa cifra inventada y presenta la subida final de 6 euros como un gesto de buena voluntad.
El silencio de Santalucía ante Pilar Lara, la nueva víctima
En el caso de Pilar Lara Avalos, el de la subida del 11% a una clienta de 92 años y más de 50 años de antigüedad, el patrón se repite. La vulnerabilidad es la misma. La edad es la misma. La sensación de "chantaje" es la misma.
Consumidor Global ha trasladado este nuevo caso a Santalucía, solicitando una explicación sobre el incremento de más del 11% en la póliza de Pilar Lara, y sobre la política aplicada a sus clientes más longevos. Al cierre de este reportaje, la compañía de seguros no ha ofrecido respuesta.