No lo sabías: tres errores 'beauty' que cometemos en la playa y que están afectando a nuestra salud capilar y de nuestra piel
El ritual de belleza imprescindible del verano: la combinación de trucos para proteger tu piel y los gestos que salvan tu melena y dermis
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Cuando llega el verano, nuestra rutina de belleza cambia casi sin darnos cuenta. Más horas al aire libre, jornadas de playa o piscina y una exposición constante al sol hacen que la piel y el cabello necesiten unos cuidados específicos.
Más allá de aplicar protector solar antes de salir de casa, existen pequeños gestos que marcan una gran diferencia para mantener un rostro luminoso y una melena sana durante toda la temporada.
1. Primer error: abandonar la vitamina C y usar solo protector solar
Uno de los grandes imprescindibles del cuidado facial estival es la combinación de vitamina C y protector solar. Lejos de cumplir la misma función, ambos cosméticos se complementan y se convierten en aliados perfectos para la rutina de mañana. Mientras el fotoprotector crea una barrera frente a la radiación ultravioleta, la vitamina C actúa como un potente antioxidante que ayuda a combatir el estrés oxidativo provocado por el sol y otros agentes externos, como la contaminación.

Esta acción conjunta permite que la piel esté mejor preparada para enfrentarse a las agresiones diarias. El protector solar reduce el impacto directo de los rayos UV, mientras que la vitamina C contribuye a minimizar los efectos que estos pueden provocar a nivel celular. El resultado es una estrategia mucho más completa para preservar la juventud de la piel y retrasar los signos visibles del envejecimiento.

Beneficios de usar Vitamina C antes del protector
Además de reforzar la defensa cutánea, incorporar vitamina C en la rutina diaria incluso en verano aporta otros beneficios muy apreciados por los expertos en belleza. Favorece una piel más luminosa, ayuda a unificar el tono, contribuye a prevenir la aparición de manchas y estimula la producción natural de colágeno, una proteína esencial para mantener la firmeza y elasticidad del rostro. Con el uso continuado, la piel luce más uniforme, saludable y radiante.

Eso sí, conviene olvidarse de uno de los mitos más habituales del cuidado facial. La vitamina C nunca sustituye al protector solar. Aunque sea un excelente antioxidante, no tiene capacidad para bloquear ni filtrar la radiación ultravioleta. Por este motivo, el uso de un fotoprotector de amplio espectro sigue siendo un paso imprescindible todos los días del año, especialmente durante los meses de mayor intensidad solar.
2. Segundo error: aceptar los granitos a causa del protector y no usar la doble limpieza
La limpieza facial también cobra un protagonismo especial durante esta época. El aumento de la sudoración, la humedad que abre los poros, los restos y exceso de grasa del protector solar y las partículas de contaminación hacen que la piel acumule más residuos de lo habitual y salgan los temidos granitos faciales. Por ello, una higiene eficaz al finalizar el día resulta fundamental para mantener el equilibrio cutáneo.

En este contexto, la doble limpieza se convierte en una gran aliada. El primer paso elimina filtros solares resistentes al agua, maquillaje e impurezas liposolubles, mientras que el segundo termina de retirar el sudor, la suciedad y los residuos restantes con un limpiador suave. Lejos de agredir la piel, este procedimiento ayuda a conservar la barrera cutánea siempre que se utilicen productos adecuados para cada tipo de rostro.
3. Tercer error: ignorar los habitos que más castigan tu cabello
El cabello tampoco queda al margen de los efectos del verano. El sol, la sal marina, el cloro de la piscina y la arena pueden alterar la fibra capilar si permanecen demasiado tiempo sobre ella. Por eso, uno de los errores más frecuentes es abandonar la playa o la piscina sin aclarar el pelo con agua dulce.
No aclararse el pelo al salir del mar o piscina
Aunque muchas personas dejan que la melena se seque al aire libre con restos de sal o cloro, este hábito favorece la deshidratación del cabello, modifica el color, especialmente en cabellos teñidos y aumenta el riesgo de rotura. Cuanto antes se eliminen estos residuos, menor será el deterioro de la fibra capilar.

Las duchas instaladas en muchas playas cumplen precisamente esa función. Un aclarado abundante con agua dulce ayuda a retirar gran parte de la sal, el cloro y la arena antes de que continúen actuando sobre el cabello. Se trata de un gesto sencillo que apenas lleva unos minutos y que puede marcar la diferencia al finalizar el verano.
Nunca recojas el pelo mojado
Otro hábito muy extendido tampoco beneficia a la melena: recoger el cabello cuando aún está mojado. En ese momento la fibra capilar es mucho más frágil y sensible a la tensión. Si, además, todavía conserva restos de sal o cloro, la presión de una goma puede provocar roturas en la zona donde se realiza el recogido y favorecer que la humedad permanezca retenida en el cuero cabelludo.

Si es necesario sujetar el pelo, lo más recomendable es hacerlo después de aclararlo con agua dulce y utilizar accesorios suaves que ejerzan la mínima presión posible. Así se reduce el riesgo de dañar una fibra capilar que ya se encuentra debilitada tras la exposición al sol.
El paso que no debes saltarte al llegar a casa si quieres lucir melena
Al llegar a casa, el aclarado no sustituye al lavado. El agua elimina parte de los residuos, pero no consigue retirar completamente la sal ni los compuestos del cloro. Lo ideal es utilizar un champú hidratante o un producto específico para después de la exposición solar que limpie en profundidad y ayude a restaurar la hidratación perdida.

Como último paso, conviene incorporar un protector solar capilar o un acondicionador sin aclarado con ingredientes nutritivos y filtros UV. Este tipo de productos ayudan a sellar la cutícula, facilitan el desenredado, reducen la rotura y aportan una dosis extra de hidratación para que el cabello conserve su brillo y suavidad durante todo el verano.

La clave está en la constancia. Pequeños gestos diarios, como proteger la piel con antioxidantes y fotoprotección, limpiar correctamente el rostro o cuidar la melena tras cada baño, permiten disfrutar del verano sin renunciar a una piel luminosa ni a un cabello sano cuando las vacaciones llegan a su fin.
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