Confirmado por los expertos: un neumólogo advierte de las graves consecuencias de respirar humo de los incendios y no protegerse
El alarmante aviso de un neumólogo en plena temporada de fuegos y humo: los incendios pueden llegar mucho más lejos de lo que imaginas y atacar tu salud aunque vivas lejos del foco
Escucha el artículo ahora…
Cuando se produce un incendio forestal, la atención suele centrarse en las llamas, las evacuaciones y los daños materiales. Sin embargo, existe otro riesgo que muchas veces pasa desapercibido y que puede afectar a miles de personas incluso a decenas de kilómetros del fuego: el humo. Así lo ha explicado Pedro Marcos, médico adjunto del Servicio de Neumología del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, quien lanza un mensaje claro: "El humo del incendio no entiende de distancias. Aunque no veamos las llamas, el aire puede estar muy cargado de particulas", según declaró en una entrevista concedida a El Español.
Los expertos insisten en que no es necesario encontrarse cerca del incendio para respirar un aire de mala calidad. En plena campaña de incendios forestales, marcada por las altas temperaturas y las condiciones meteorológicas adversas, los profesionales sanitarios recuerdan que el humo puede desplazarse a grandes distancias y convertirse en un problema de salud pública.
Estar lejos del incendio no significa respirar un aire limpio
Uno de los errores más habituales es pensar que solo quienes viven cerca del fuego corren riesgos. Sin embargo, las condiciones atmosféricas pueden transportar el humo durante muchos kilómetros, haciendo que municipios alejados también registren una calidad del aire muy deficiente.

Basta con observar lo negro que está el cielo y es que las corrientes de viento y otros factores meteorológicos permiten que las partículas generadas por la combustión permanezcan en suspensión y alcancen zonas donde ni siquiera hay señales visibles del incendio. Por este motivo, una localidad aparentemente fuera de peligro puede verse afectada por concentraciones elevadas de contaminantes.

La situación cobra especial importancia este verano, en un contexto en el que España atraviesa varios episodios de incendios forestales de gran magnitud por los que el Gobierno incluso ha solicitado apoyo a la Unión Europea para reforzar los dispositivos de extinción por falta de efectivos nacionales.
Un cóctel de sustancias que puede perjudicar la salud
El humo generado por un incendio forestal no está formado únicamente por ceniza visible. Según explica el Ministerio de Sanidad, contiene una mezcla de gases y partículas contaminantes que pueden afectar al organismo.

Entre ellas destacan las conocidas como PM2.5 y PM10, partículas microscópicas capaces de penetrar en el aparato respiratorio. También pueden encontrarse monóxido de carbono, dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno, ozono y otros compuestos potencialmente irritantes.
Las PM2.5 preocupan especialmente a los especialistas porque, debido a su reducido tamaño, pueden alcanzar las zonas más profundas de los pulmones e incluso relacionarse con problemas cardiovasculares. En este sentido, Pedro Marcos recuerda que la evidencia científica ha asociado la exposición a estas partículas con complicaciones como arritmias o descompensaciones en personas con insuficiencia cardiaca.
Qué síntomas pueden aparecer
Respirar aire contaminado por el humo de un incendio puede provocar molestias incluso en personas sanas, especialmente cuando la exposición se prolonga. Los síntomas más habituales incluyen irritación de ojos, nariz y garganta, tos persistente, sensación de falta de aire y presión en el pecho. Además, el Ministerio de Sanidad señala que también pueden aparecer dolor de cabeza, mareos o un aumento de la frecuencia cardiaca.

Aunque muchas de estas molestias suelen ser temporales, la intensidad de los síntomas dependerá de la concentración de contaminantes, del tiempo de exposición y del estado de salud de cada persona.
Las personas más vulnerables deben extremar las precauciones
Quienes padecen asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) u otras patologías respiratorias pueden experimentar un empeoramiento de sus síntomas. Del mismo modo, las personas con enfermedades cardiovasculares presentan un mayor riesgo de sufrir complicaciones.

A ello se suman otros colectivos especialmente sensibles, como los mayores, los niños, las mujeres embarazadas y quienes conviven con enfermedades crónicas. En estos casos, una concentración de humo que apenas cause molestias a una persona sana puede desencadenar una descompensación clínica.

El Ministerio de Sanidad también advierte de que las exposiciones importantes pueden incrementar a corto plazo el riesgo de neumonía, infarto, ictus o incluso mortalidad en los grupos más vulnerables, aunque ello no significa que estas complicaciones vayan a producirse en todas las personas expuestas.
Cómo reducir la exposición al humo
Ante un episodio de contaminación provocado por incendios forestales, las autoridades sanitarias recomiendan permanecer en espacios interiores siempre que sea posible y limitar las actividades al aire libre.También aconsejan evitar esfuerzos físicos intensos, ya que durante el ejercicio aumenta la cantidad de aire inhalado y, con ello, usar mascarillas FPP2, limitar el uso de aire acondicionado, para tamizar la entrada de partículas contaminantes en los pulmones.

Otra de las recomendaciones es consultar el Índice de Calidad del Aire y la información publicada por los organismos oficiales y las comunidades autónomas antes de ventilar la vivienda o planificar actividades en el exterior. Los expertos coinciden en que, aunque las llamas parezcan lejanas, el humo puede convertirse en un enemigo invisible.
Añadir Consumidor Global como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

