Sostenibilidad o volumen: las contradicciones de Marta Ortega en su entrevista en ‘Vogue’
La hija de Amancio Ortega declaró que menos del 1% del producto se queda sin vender y rechazó la etiqueta ‘fast fashion’
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Marta Ortega, presidenta no ejecutiva del consejo de administración de Inditex, es una mujer muy inteligente. Entre otras virtudes, conoce la importancia de utilizar las palabras adecuadas en los momentos adecuados. Al fin y al cabo, la moda es una forma de comunicación, y el relato que construye una marca es tan determinante como el diseño de sus prendas.
La hija de Amancio (una ejecutiva con algo de la impasibilidad de Shiv Roy capaz también de colarse en la Casita de Bad Bunny y de recalcar su fascinación por el arte y la hípica) sabe que flexibilidad es un concepto más atractivo que rapidez. No todo lo bello está ligado a la lentitud, pero la mayoría de lo valioso sí. Ortega sabe también que el silencio bien administrado genera mucho más respeto e interés que el ruido constante de la industria. Por eso, su comentadísima entrevista en Vogue (con fotografías de nada más y nada menos que Annie Leibovitz) supuso un hito comunicativo.
Ventaja sobre los competidores en materia de sostenibilidad
En la pieza se dice que Inditex aventaja a sus competidores en materia de sostenibilidad. “Según François Souchet, fundador de la consultora de impacto climático Swanstant, ‘Inditex ha logrado registrar el margen operativo más alto de la industria junto con la intensidad de emisiones más baja’”.

Es posible, por supuesto, que H&M lo haga peor. Es evidente que Shein lo hace peor. También es evidente que el gigante de Arteixo puede reducir su intensidad de emisiones gracias a eficiencias logísticas, pero, al producir una cifra colosal de prendas al año, tanto sus emisiones absolutas totales como su huella hídrica y de residuos siguen siendo masivas. Cabría preguntarse si crecientes.
“Menos del 1% del producto se queda sin vender”
“La clave reside en mantener un nivel de stock ajustadísimo y reducir los excedentes al mínimo. Menos del 1% del producto se queda sin vender: no realizamos grandes tiradas que no funcionan y que luego hay que almacenar en una nave. Aunque haya quien insista en calificarlo de fast fashion, el modelo de negocio en sí es probablemente lo más sostenible que tenemos”, declaró Marta Ortega a Vogue. Ahora bien, ¿qué es ese 1% para una empresa que vende en cinco continentes y tiene miles de tiendas físicas?
En 2019, Cinco Días publicó un artículo esclarecedor titulado ¿Cuántas prendas pone a la venta Inditex cada año en sus tiendas? En el mismo se indicaba que, solo en los establecimientos, aquel año se comercializaron casi 1.600 millones de artículos.

Cuántos artículos pone a la venta Inditex
Es factible ensayar una aproximación cuantitativa: aunque, en los últimos años, Zara ha apostado por colecciones de mayor calidad y ha cerrado tiendas, el volumen total de producción del grupo puesto en el mercado ha aumentado de manera sostenida. A la compañía le ha ido yendo cada vez mejor y ha vendido más. Así, si se ajusta el incremento en la facturación con la subida estimada del precio medio por producto, no es descabellado elucubrar que el volumen de artículos comercializados en 2025 superó los 1.800 millones.
Por su parte, Inditex aclara en su memoria de 2025 que su “modelo de negocio flexible” permite gestionar de manera minuciosa los inventarios de ropa para evitar excedentes, “que en 2024 representaron el 0,57% del total de artículos comercializados”. Con estos supuestos, el cálculo resultaría sencillo: unos 10,26 millones de artículos de Inditex se quedarían sin vender cada año. Un agujero negro difícil de encajar en cualquier discurso sobre sostenibilidad.
Apuesta por la producción de cercanía
Para apuntalar el discurso, en el artículo de Vogue también se cita a Hakan Karaosman, experto en sostenibilidad social en cadenas de suministro del sector textil, quien destaca que, “si bien Inditex obtiene mejores resultados en huella hídrica que en el ámbito social, resulta “enormemente innovadora en el diseño de su cadena de suministro gracias a su apuesta por el nearshoring [producción de cercanía]”.

La afirmación se puede tomar con cierto escepticismo: en 2024, el 58% de las fábricas de la cadena de suministro de Inditex estaban ubicadas en Asia. Y Asia está a miles de kilómetros de Galicia. Eso no significa que el peso de España, Portugal o Marruecos no esté creciendo, sino que la dependencia de mercados lejanos para la fabricación en masa continúa existiendo.
“Dice cosas que no son del todo ciertas”
“Creo que la entrevista de Vogue es greenwashing porque dice cosas que no son del todo ciertas”, declara a este medio, tajante, la creadora de contenido y divulgadora sobre moda consciente Martina Lubián. “No es lo mismo un 1% de 100 que de varios millones. Proyectan la sensación de que lo están haciendo genial, pero no están siendo del todo transparentes. No tenemos datos de volumen de producción, que sería algo interesante de revisar. No solo en Inditex, sino en todas las marcas”.

“Da un poco igual que produzcas todo en algodón orgánico si lo que estás produciendo son toneladas y toneladas de ropa”, agrega. Por tanto, la raíz del problema, a su juicio, es el volumen. Es el mismo análisis que señalaba una vieja cantinela ecologista: de las famosas tres erres, la más olvidada es reducir. “Reciclar está muy bien… cuando se convierte en la última opción”, tercia Lubián.
La cuestionable durabilidad de las prendas
Esta comunicadora cree que la sostenibilidad podría haberse enfocado de otro modo en la entrevista, colocando en el centro lo que la compañía está haciendo por mejorar. “La durabilidad de las prendas también es importante. Nos olvidamos de que en el caso de Bershka, Pull & Bear y Stradivarius es bajísima. Por otro lado está el tema de las novedades: hay lanzamientos cada semana. Es imposible considerar eso sostenible, no hay por dónde cogerlo”, arguye.
En la Memoria de 2025, Inditex dice tener como propósito “avanzar hacia un modelo de economía circular que permee a todos los niveles de nuestro negocio”. Entre los logros alcanzados, es meritorio que el grupo utilice un 26% menos de agua que en 2020. Además, el gigante textil también afirma que el año pasado “el 47% del total de fibras utilizadas se obtuvo de materiales reciclados”. Parece un dato positivo que, no obstante, se puede leer desde un ángulo u otro: menos de la mitad de las fibras de Inditex son sostenibles.

Analizar el modelo de negocio
“No es un tema de inquina con Inditex, ni mucho menos. Es cuestión de analizar el modelo de negocio y el sistema, que está encabezado por grandes como Inditex, por eso se le da tanta caña. No es problemático solo el nivel de producción, sino la creación de una necesidad. Hay una fetichización tremenda por cosas que no son necesarias. Y estamos todos en el ajo”, reconoce Lubián.
Al respecto, la comunicadora recuerda que los consumidores tenemos “un poder” muy elemental pero en el que a menudo no reparamos: dejar de comprar. En términos parecidos se expresó el CEO de Minimalism Brand, firma de moda sostenible y consciente que fabrica sus prendas en Portugal, en una entrevista publicada en este medio: "Cada decisión de compra es un voto que hacemos".
Reciclaje químico
Asimismo, Inditex dice en su memoria que colabora estrechamente “con proveedores y socios industriales que desarrollan procesos y materiales que tienen un menor impacto en el medioambiente en comparación a los modelos tradicionales (con menores consumos de agua y energía, principalmente), especialmente en el ámbito del reciclaje químico”.
De nuevo, el reciclaje: la promesa de reparar un daño ya infringido. Una tirita para una herida que seguirá creciendo. “Sigue siendo una empresa de fast fashion por mucho que a Marta Ortega no le guste el término. Producen muchísimo, y lo hacen en países que no tienen la misma legislación laboral. Comprar fast fashion es una ruleta rusa: a veces te dura, y a veces no”, zanja Lubián.
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