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El consumo de bebidas energéticas en niños alarma al Gobierno

Un informe del Ministerio de Consumo concluye que su uso elevado puede provocar alteraciones del sueño, cuadros de ansiedad o de depresión

Consumidor Global

Una de las bebidas energéticas que se puede conseguir en un supermercado / PIXABAY

El Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) ha presentado este lunes un estudio en el que concluye que las bebidas energéticas no están recomendadas en niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. El consumo de estas bebidas ha crecido en las últimas décadas de forma exponencial y ya supone el 2 % del total de las bebidas refrescantes. Su principal ingrediente es la cafeína, aunque puede presentar otras como la taurina, L-carnitina, glucuronolactona, guaraná, ginseng y vitaminas del grupo B. El objetivo de Gobierno es descubrir el daño que pueden hacer estas sustancias en los usuarios.

Según el informe, un 31 % de las personas de entre 18 a 65 años consume bebidas energéticas, pero este porcentaje se duplica en edades más tempranas: un 62% de los jóvenes de entre 10 y 18 años. Lo que llama la atención es la franja de edad de los niños entre tres y 10 años, con un consumo del 26 %: “Estamos hablando de edades en las que no deberían tener acceso a este tipo de bebidas” ha señalado el ministro de Consumo, Alberto Garzón.

Regulación de las bebidas energéticas

Con estos datos, tocaría "avanzar en la regulación del marco del etiquetado y en la información al consumidor”, según ha explicado este lunes en una rueda de prensa Carmen Rubio, farmacéutica y licenciada en Ciencia y Tecnología de los alimentos y responsable del estudio. Por su parte, Garzón ha pedido a los productores de este tipo de bebidas que no comercialicen sus artículos en bases superiores a 250 ml de cafeína. Además, ve necesario regular la publicidad dirigida al público menor de edad.

Los riesgos asociados al uso elevado de la cafeína van desde alteraciones del sueño, cuadros de ansiedad o de depresión. Y son más agudos en adolescentes. Por eso, el Gobierno quiere preparar “un plan que eduque y añadir una serie de recomendaciones por parte de la industria para incluir la advertencia de que es un contenido elevado en cafeína”.