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La digitalización de los bares y la huida de universitarios golpean a las copisterías

El sector reprográfico se resiente por la pandemia, a la que ya llegó debilitado por el afianzamiento del formato digital

Una impresora de una copistería / PIXABAY
Una impresora de una copistería / PIXABAY

Tras años de reinvención para sobrevivir en un mundo cada vez más digitalizado, al papel le ha surgido un enemigo inesperado: el coronavirus. Las consecuencias de la pandemia en la hostelería y las universidades, clientes clave de las copisterías, ha sido un varapalo para la industria de la impresión.

Para evitar el contagio, muchos restaurantes y bares han optado por eliminar sus tradicionales cartas y menús en papel y sustituirlos por una pegatina con un código QR. Además, la escasa presencialidad en las universidades ha reducido drásticamente el número de fotocopias de apuntes e impresiones de trabajos que los estudiantes solicitan a las reprografías próximas a los campus. A todo ello toca sumar, por si fuera poco, el aumento del teletrabajo, que también ha hecho mella en esta industria, con una mayor demanda de impresoras para el hogar.

Ingresos por debajo del 50 %

“Ha habido una caída de más del 60 % de la actividad y un 50 % menos de ingresos”, explica a Consumidor Global Juan Carlos Escudero, gerente de la Asociación Española de Reprografía (AER). “Tenemos la mitad de empleados que antes de la pandemia porque ya no hay trabajo para todos”, añaden desde Machine Copying, una reprografía ubicada en los alrededores de la Universidad Carlos III de Madrid. De hecho, son los encargos para empresas los salvavidas que mantienen a flote algunas de estas empresas.

Desde Copy Show en Barcelona explican que, en su caso, el sector que más les ha perjudicado ha sido el de la hostelería por la desaparición de las cartas, una apuesta que, seguramente, llegará para quedarse. De hecho, cada septiembre suele producirse un pico de trabajo porque muchos restaurantes renuevan sus menús, algo que el pasado año ya no ocurrió. “Nuestra previsión es que no vamos a tener ganancias, ya que los ingresos sólo servirán para cubrir los costes”, añaden. Para otras copisterías españolas, su balón de oxígeno ha sido el canal online. “Nos ha salvado la gestión a través de internet con entregas a domicilio porque la gente que acude de forma presencial ha disminuido mucho”, cuentan desde la Copistería Low Cost de Moncloa, próxima a la Universidad Complutense. No obstante, y a pesar del golpe que ha supuesto la pandemia, desde este establecimiento se muestran optimistas con el futuro del papel, pues observan, desde hace años, como muchos alumnos aún optan por este formato para estudiar, aunque la tecnología avanza a pasos agigantados. 

La adaptación del sector

El sector de las copisterías llegó a esta crisis ya tocado y debilitado por la digitalización de los servicios. “Antes un arquitecto hacía un proyecto y venía a imprimir diez ejemplares, uno era para la administración, otro para inmobiliaria y otro para el delineante, aunque eso ya no pasa”, recuerda Escudero, de la AER. Sin embargo, todas estas copias ahora se generan de forma digital. 

Y el ejemplo del arquitecto no es el único. El presidente de la Asociación Española de Reprografía hace especial mención, también, a las infraestructuras públicas. “Ya casi no se imprimen planos de carreteras o vías de tren porque está todo en un archivo”, lamenta. Y así ocurre con prácticamente todas las profesiones. Así, conscientes de ello, algunas copisterías han tomado la delantera frente a  la inevitable decadencia del papel.“Nos reciclamos para otro tipo de servicios, como escanear documentos para digitalizarlos, el diseño o la decoración”, explica Escudero. “Con el tiempo, las fotocopias desaparecerán, hasta que sólo se tengan en papel documentos muy concretos, como contratos o escrituras”, coinciden desde Machine Copying. Como tantas otras, esta copistería intenta no depender sólo de las fotocopias y diversificar  su negocio hacia la cartelería y la personalización de objetos, como camisetas o chapas. Renovarse o morir es el leitmotiv que acompaña a este sector, y a muchos otros, especialmente en los tiempos que corren.

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