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Todo lo que debes saber sobre la nueva Ley de Bienestar Animal

Aclaramos las principales dudas en torno a esta normativa que entró en vigor el 29 de septiembre, como el seguro para perros o si se debe esterilizar a todos los gatos

Ana Siles

Un dueño con su perro al que le afecta la nueva Ley de Bienestar Animal / FREEPIK

El pasado 29 de septiembre la nueva Ley de Bienestar Animal entró en vigor. Y en apenas unos días ya se han visto algunos efectos de la reciente normativa. Es el caso de una mujer de Vigo que ha sido multada con 500 euros por dejar su perro amarrado unos minutos en la puerta de una farmacia. Son muchas las preguntas que se hacen los dueños de animales de compañía: ¿es obligatorio el seguro para perros? ¿tengo que esterilizar a mi gato? ¿puedo viajar en cualquier transporte público con mi mascota? 

Estas son solo algunas de esas dudas. Lo primero que se debe aclarar es qué se considera animal doméstico según esta nueva ley. David Fernández, abogado y socio de Pactio Legal, explica a Consumidor Global que la ley entiende por animal doméstico a perros, gatos y hurones. Al menos por el momento. Habrá qué ver qué especies silvestres se suman al listado. Algo que no se podrá saber hasta que deje de haber un gobierno en funciones, tal y como recalca el experto. 

Principales novedades de la Ley de Bienestar Animal 

Lo más importante de esta nueva norma es que se reconoce, por primera vez, una serie de derechos a los animales como seres sintientes. Así lo aclara el citado jurista. Ahora bien, el término "ser sintiente" provoca cierta confusión, al menos en el terreno legal. Si bien se puede saber de forma "intuitiva", la realidad es que la ley no lo define.  Pese a ello, los derechos fundamentales que tienen todos los animales a partir de ahora son "que se les tiene que tratar bien, respetarles y protegerles", detalla Fernández. 

Un perro en casa / PEXELS

Para entender correctamente la actual normativa hay que hacer mención a la que contempla el Código Penal. El maltrato animal ya está penado con cárcel (de 12 a 24 meses de prisión) pero, ahora, se ha ampliado el espectro de animales protegidos: los de compañía, los domésticos, los amansados, los domesticados, o los que vivan bajo el control humano, según enumera el abogado. Otro aspecto importante a destacar es que el abandono de animales también se contempla como delito siempre que se ponga en peligro la vida del animal o su integridad física. "Esto está penado con una multa que va de uno a seis meses", matiza el jurista. 

¿Qué comportamientos son sancionables según la ley?

La actual ley de bienestar animal prevé diferentes multas en función de la infracción. En el caso de que sea leve, la sanción va desde un apercibimiento hasta multas de 500 a 10.000 euros. Si es grave, va de 10.000 a 50.000 euros. En el caso de infracciones muy graves, la sanción va desde los 50.000 euros hasta los 200.000 euros. Partiendo de esta base que aclara Fernández, hay que ver cuáles son los motivos por lo que pueden sancionar al dueño de una mascota. 

Es sancionable como mínimo con una sanción leve, toda aquella omisión de cumplimiento de una obligación que se derive de la propia ley. Ciertamente, la nueva ley refleja muchas obligaciones. El abogado de Pactio Legal enumera las más importantes: 

  • No puedes dejar al perro atado en la calle
  • No puedes dejarlo andando solo por la calle
  • No puedes dejar a tu perro o a tu gato fuera en la terraza. 
  • No puedes dejar que el perro o el gato ladre o maulle porque eso ya provoca una molestia a los vecinos en tu vivienda
  • No puedes dejar la orina o el excremento de tu perro en la calle 
Un gato con uno de los nombres más bonitos y originales / PEXELS

¿Es obligatorio el seguro para perros?

Hasta ahora solo era obligatorio el seguro de responsabilidad civil en aquellas razas que se consideraban potencialmente peligrosas. Sin embargo, con la nueva ley sí es obligatorio tener asegurado a la mascota. Ahora bien, hay algunos seguros del hogar que ya incluyen a la mascota. David Fernández aconseja leer detenidamente qué es lo que incluye la póliza. "Por ejemplo, si el perro se mete en una finca privada y se come unas gallinas o rompe cualquier elemento que pueda haber en una finca privada, son dos supuestos que hay que ver si están o no cubiertos", plantea el abogado. 

Dos perros y un gato / PEXELS

"Como todavía no hay una norma o un reglamento que regule concretamente a qué está obligada la aseguradora a asegurar con este seguro, pues cada compañía asegura lo que quiere", aclara. A juicio del experto sí es obligatorio contar con un seguro de responsabilidad civil para perros. Argumenta tres motivos: lo contempla la propia ley, en el mercado hay seguros de responsabilidad civil para mascotas y, por tanto, no hay ningún vacío y, por último, hay comunidades autónomas que sí que tienen una legislación específica que así lo regula.

¿Tengo que esterilizar a mi gato?

Es obligatorio esterilizar tanto a los gatos como a los perros. "Solo pueden criar animales de compañía las empresas o asociaciones autorizadas para ello", añade David Fernández. Sobre quién recae la responsabilidad de esta esterilización es la siguiente pregunta. Está claro que recae sobre el dueño pero, en este sentido, hay que hacer una distinción entre propietario y poseedor de la mascota. 

Un gato junto a un radiador vinculado a la calefacción central / UNSPLASH

"Lo normal es que si los animales están en una protectora, sea esta la que los esterilice porque es la que tiene la obligación", aclara el jurista. Esto se debe a que en realidad es la protectora quien conserva la propiedad sobre el animal. "A nosotros solo nos cede su uso y disfrute hasta que muere", aclara. 

Transporte público con mascotas 

La última de las dudas más extendidas es qué ocurre con las mascotas en el transporte público. "Lo que dice la ley es que los transportes públicos y privados deben facilitar la entrada de animales de compañía siempre que no supongan un riesgo", detalla David Fernández. En este sentido, el taxi también tiene ese mismo deber.

En el caso de ir con un perro que no deja de ladrar y que, en definitiva, suponga un peligro o una distracción para el taxista, este puede oponerse a que el animal se suba. Una medida a la que también pueden acogerse los ferrocarriles, cruceros, compañías aéreas y, en definitiva, cualquier transporte público.