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Las trampas publicitarias de los suplementos alimentarios para vender pastillas

La industria de las grageas con vitaminas o minerales crece en Espa√Īa gracias a las promesas ambiguas de sus propiedadesy un conocimiento escaso de c√≥mo funcionan estos elementos en el cuerpo

Unos suplementos de vitaminas / PIXABAY
Unos suplementos de vitaminas / PIXABAY

La salud es lo primero y, en los √ļltimos a√Īos, cada vez m√°s personas toman conciencia de ello. Mientras la medicina avanza, la nutrici√≥n se ha convertido en una bandera contra los productos ultraprocesados y el az√ļcar, as√≠ como cada vez m√°s gente se suma a una vida basada en una alimentaci√≥n equilibrada y el ejercicio f√≠sico. Pero, de nuevo, el mercado ha encontrado la forma de convertir la b√ļsqueda del bienestar en un negocio suculento. Este camino es el de los suplementos vitam√≠nicos y los complementos alimentarios.¬†

Tres de cada cuatro¬†espa√Īoles tienen en su casa alg√ļn bote de vitaminas o minerales, seg√ļn el estudio Uso de suplementos nutricionales en la poblaci√≥n espa√Īola de la Fundaci√≥n Mapfre. Algo que llama la atenci√≥n, cuando la dieta y el clima de Espa√Īa favorecen una alimentaci√≥n con la que se pueden obtener todos los nutrientes necesarios para el desarrollo f√≠sico y mental, seg√ļn los especialistas consultados. Esta informaci√≥n no figura, sin embargo, entre los reclamos y las promesas de una salud de hierro a golpe de cartera y con la facilidad de ingerir un par de p√≠ldoras con el caf√©.¬†

Ni tan efectivo ni tan necesario 

Estos suplementos son una concentración de vitaminas u oligoelementos pensados para suplir una carencia, como un déficit de hierro durante una anemia, y no como un refuerzo. En este sentido, el doctor en Nutrición y Biología, Ramón de Cangas, afirma que un consumo extra, ya sea de vitamina C, de calcio o de cualquier sustancia a la venta, no aporta nada.

Y no solo eso, sino que el h√°bito en su consumo tambi√©n puede perjudicar a la salud, ya que provoca una confianza en los nutrientes. ‚ÄúLa mayor parte de las veces, la matriz alimentaria hace que absorber vitaminas por los alimentos sea mejor, al existir otras sustancias que tienen efectos sin√©rgicos en su composici√≥n. Es mejor la vitamina C de los pimientos que de las pastillas. M√°s barata ¬†y m√°s sostenible‚ÄĚ, se√Īala el nutricionista.¬†

Los mayores éxitos, frustrados por la ciencia

Un ejemplo es el de uno de los suplementos m√°s vendidos en Espa√Īa: el col√°geno. Una prote√≠na que forma fibras presentes en huesos y tendones y que se recomienda ingerir a deportistas o personas con problemas en las articulaciones. Algunos de los mensajes con los que se publicita hablan de evitar lesiones, fortalecer la musculatura y aumentar la propia masa muscular. Unas declaraciones que chocan de frente con Gemma del Ca√Īo, farmac√©utica y especialista en sanidad alimentaria: ‚ÄúNo es ni siquiera un debate. No existe evidencia alguna de que esta prote√≠na funcione. Es como decir que si comes h√≠gado es bueno para el h√≠gado, no se sostiene por ning√ļn lado‚ÄĚ.¬†

Si bien es cierto que no existe un riesgo para la salud por tomar alguna dosis extra estas sustancias --las prote√≠nas como el col√°geno se descomponen en amino√°cidos y un exceso de vitaminas se expulsa a trav√©s de la orina--, estas aseveraciones sobre sus efectos en el organismo no es que sean exageradas, es que, seg√ļn ellos, son falsas. Y lo mismo ocurre con cientos de productos. Sin ir m√°s lejos, algunos suplementos de hierro o zinc afirman que ‚Äúfavorecen el metabolismo energ√©tico adecuado‚ÄĚ. Una frase que, en palabras de De Cangas, ni siquiera tiene sentido en un contexto m√©dico.

Hecha la ley, hecha la trampa

Pero entonces ¬Ņcu√°l es el truco? ¬ŅC√≥mo es posible que se puedan publicitar productos que en su etiquetado aseguren unos efectos que no cumplen tras ser ingeridos? El origen de todo se encuentra en el Reglamento 432/2012 de la Comisi√≥n Europea. ‚ÄúEsta normativa especifica que, seg√ļn la cantidad que haya de cierto elemento en un producto, se puede anunciar con unas afirmaciones concretas. Al fin y al cabo, la legalidad y la √©tica son dos cosas diferentes. Y el miedo, vende‚ÄĚ, justifica Del Ca√Īo.

Con la condici√≥n de que los alimentos, o suplementos en este caso, sean fuente de estos minerales o compuestos qu√≠micos, es suficiente para jugar con los miedos de la gente. Nadie dir√≠a que no quiere¬†tener un desarrollo ‚Äúnormal‚ÄĚ de huesos, circulaci√≥n o cualquier √≥rgano. Los expertos afirman que las personas nos movemos por evidencias tangibles. Un pl√°tano o una naranja, por muchas vitaminas que tenga, no nos garantiza de forma obvia su contenido. Mientras, las pastillas y complementos venden una ilusi√≥n por un precio nada desde√Īable. Y en ese sesgo, es donde todas estas empresas aprovechan para jugar con los sentimientos de sus clientes.

 

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