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¿Vas a viajar al extranjero? Las revisiones y vacunas que necesitas hacerte antes de las vacaciones

Sigue los consejos de las doctoras expertas en Enfermedades Infecciosas y Medicina Preventiva de la Fundación Jiménez Díaz, de Quirónsalud, para recorrer el mundo de forma segura

Teo Camino

Una doctora atiende a un paciente para informarle sobre las revisiones y vacunas necesarias antes de viajar al extranjero / EP

Este verano, la gente tiene más ganas que nunca de viajar, y son muchos los que ya tienen planeadas sus vacaciones en un destino remoto. Así pues, conviene saber que, si uno pretende viajar al extranjero y visitar áreas geográficas con características ambientales --temperatura y humedad, entre otras-- diferentes a las españolas, también cambia la epidemiología de las enfermedades infecciosas o transmisibles circulantes. Este hecho expone a las personas a enfermedades no conocidas por su organismo, lo que las convierte en más vulnerables. Unos riesgos a evitar que hacen que las revisiones y vacunas sean necesarias antes del desplazamiento.

Al mismo tiempo, cabe recordar que las vacunas son una herramienta para prevenir enfermedades transmisibles, pero también es importante tener en cuenta que, dado que no existen para todas las enfermedades, siempre tienen que ir acompañadas de un consejo individualizado al viajero, y es que ni todos los individuos presentan el mismo riesgo, ni es tan sencillo geolocalizar el riesgo. La doctora Laura Prieto, especialista del Departamento de Enfermedades Infecciosas de la Fundación Jiménez Díaz y codirectora del Máster propio en Medicina Tropical y Salud Internacional de la Universidad Autónoma de Madrid, y Helena Moza, médico adjunto del Servicio de Medicina Preventiva de la FJD, exponen sus consejos para conocer mundo, sí, pero de la forma más segura posible.

Las vacunas más habituales

Antes de un viaje, cuando se consulta en una unidad específica, “lo primero que se debe hacer es actualizar el calendario con las vacunas ya incluidas en el programa nacional de inmunización”, expone la doctora Prieto. Acto seguido, se revisa que el viajero disponga de las habituales como son el Haemophilus influenza, tétanos-difteria, sarampión o la hepatitis B.

Una vez garantizado que el calendario vacunal está completo, las más utilizadas para viajar “son aquellas que previenen las enfermedades más frecuentes, que son las que se transmiten a través de agua y alimentos”, añade Prieto. Entre ellas, se encuentran las de hepatitis A y fiebre tifoidea, y enfermedades de distribución cosmopolita, muy habituales en áreas rurales y urbanas intertropicales. A partir de ahí, las indicaciones de inoculación se individualizan según el destino geográfico, el tipo de viaje y las características del viajero. 

Para evitar la malaria

La malaria es otra de las enfermedades a las que los viajeros se pueden ver expuestos en determinadas áreas tropicales o subtropicales, y puede causar una enfermedad grave. Se transmite a través de la picadura de un mosquito --del género Anopheles spp.-- y, por lo tanto, “las principales medidas preventivas van encaminadas a evitar la picadura del mismo”, explica la experta en enfermedades infecciosas.

Entre ellas, se encuentran el uso de ropa de manga larga, y de repelentes y telas mosquiteras. Además, “disponemos de medicación profiláctica, que debe tomarse durante la estancia en áreas de riesgo, siempre bajo prescripción de un médico especialista”, detalla Prieto sobre esta medicación, que es necesaria en aquellas zonas en las que la transmisión es tan elevada que no bastará con intentar evitar la picadura.

Otras prevenciones y revisiones básicas

También es muy importante tener en cuenta aquellas enfermedades para las que la prevención es fundamental sobre todo en los consejos al viajero. Por ello, “es importante acudir a una consulta especializada, que disponga de profesionales expertos, y donde se realice una entrevista clínica que valore el estado de salud y analice el itinerario y los riesgos de manera individualizada”, recuerda la doctora Moza. De esta forma, el viajero recibe un consejo y asesoramiento personalizado, además de conocer la vacunación y las medidas de prevención más adecuadas.

Una doctora de Quirónsalud / EP

En función del riesgo y del sistema sanitario del destino elegido, se puede considerar el realizar una revisión médica general que confirme que las personas se encuentran en buen estado de salud. Aquellos viajeros con enfermedades crónicas deben comunicar el tiempo y área de destino a su Médico de Atención Primaria o especialista, con el fin de viajar con toda la medicación necesaria o realizar cambios en la misma. Además, se debe evaluar el estado de salud de la persona que se desplaza en la Consulta específica del Viajero.

Excepciones y tipología de las inoculaciones

Las vacunas y tratamientos preventivos son seguros. "La mayor parte de ellos, también pueden administrarse en situaciones especiales, como el embarazo y situaciones clínicas que inducen a la inmunosupresión, pero hay que tener especial cuidado con las vacunas atenuadas, como la fiebre amarilla y la fiebre tifoidea, que están contraindicadas en ciertas situaciones y pueden suponer un riesgo”, apunta Prieto. Por este motivo, debe ser un médico especialista quien indique las recomendaciones y la pauta de vacunación. En cada caso, se analizará el riesgo/ beneficio de recibir o no una determinada inoculación o tratamiento, según el área que se va a visitar.

Una mujer embarazada tras ser inoculada / EP

Las vacunas se pueden clasificar en tres grupos principales: de uso sistemático en programas nacionales de inmunización, es decir, aquellas que están incluidas en el calendario de inoculación; las recomendadas antes del viaje según las circunstancias; y las exigidas por ley para ingresar en ciertos países. Estas últimas están sometidas a reglamentación internacional --requieren de un certificado internacional válido--, y son: la fiebre amarilla, la meningitis y la poliomielitis. En la actualidad, cada país también tiene una normativa propia en cuanto a la inoculación frente al Covid-19. Los certificados internacionales serán expedidos en las unidades del viajero, siempre y cuando el profesional así lo indique.

La vigencia 

La duración de la protección vacunal varía según la que se administre y el número de dosis. Por ejemplo, “una pauta completa de dos dosis de hepatitis A nos protegerá toda la vida”, apunta la doctora Prieto, mientras que, según el tipo de vacuna de fiebre tifoidea, inactivada o atenuada, la duración de su protección puede oscilar entre dos y cinco años.

Por otro lado, los niveles de protección varían mucho. “Hay vacunas muy eficaces, como la de fiebre amarilla, que genera inmunidad por encima de un 95 %, o la vacuna frente al cólera oral, que está cercana a un 70 %”, detalla la especialista en enfermedades infecciosas. En cuanto a la vigencia legal del Certificado de Vacunación en aquellas exigibles por ley: la de fiebre amarilla dura toda la vida, mientras que la de meningitis tetravalente un mínimo de diez días desde la administración, y un máximo de tres años con vacuna polisacárida y ocho años con vacuna conjugada.

Unos efectos secundarios mínimos

La mayor parte de las vacunas “son muy bien toleradas por los viajeros. Los efectos secundarios más frecuentes son las reacciones locales, que ocurren en el lugar de la inyección y consisten en dolor a la palpación y movilización del brazo, pero suelen remitir espontáneamente en 24-48 horas”, expone la doctora Moza. Dentro de los efectos generales más frecuentes, “podemos encontrar astenia (cansancio), mialgias (dolor muscular) y cefalea (dolor de cabeza)”, añade la especialista sobre estos efectos, que suelen aparecer el mismo día de la inyección, y también se suelen autolimitar a las 24-48 horas.

Es clave acudir a una consulta especializada porque algunas de las vacunas necesarias para viajar --cómo podrían ser la de la fiebre amarilla o la fiebre tifoidea oral-- son atenuadas, es decir, vacunas de virus o bacterias vivas, y están contraindicadas en aquellos viajeros con enfermedades que alteren el sistema inmune y/o que reciban tratamiento inmunosupresor.

Recomendaciones de salud

Además de las vacunas, que representan una de las mejores herramientas para prevenir enfermedades transmisibles, y un consejo individualizado al viajero, existen otras recomendaciones de salud antes de emprender el viaje. Para evitar enfermedades transmitidas por agua y alimentos, por ejemplo, “debe evitarse el consumo de agua corriente, alimentos crudos, fruta y verdura con cáscara, carne y pescado poco cocinado, así como alimentos no refrigerados”, apunta la doctora Moza.

Evitar la exposición directa al sol en las horas centrales del día, utilizar siempre la protección solar adecuada, y asegurar una correcta hidratación, también es imprescindible. Al bañarse en lagos o ríos, “se pueden contraer infecciones parasitarias o bacterianas como la esquistosomiasis o la leptospirosis, entre otras”, advierte Prieto. Como es lógico, también se debe ser consciente de los riesgos que puede suponer el contacto con animales venenosos o no venenosos durante safaris u otras actividades al aire libre --leones, hipopótamos, primates, serpientes, escorpiones, etcétera--.