Secco, la marca de palas hechas en España que busca darle al pádel “una identidad en cuanto a moda”
Gregorio Alarcón, uno de los fundadores de la firma, habla de la importancia del sentimiento de pertenencia y afirma que el 90% de los usuarios podrían jugar con cuatro palas, por lo que “lo de tener 15 modelos no tiene sentido”
Pendiente, bandana, un mullet que resultaba extravagante en ese mundo rectangular acostumbrado a la sobriedad y las buenas formas y una disposición a asumir, como una declaración de intenciones, los colores atrevidos y la lycra. André Agassi fue un alacrán en el oasis del tenis, pero su veneno también podía sabotearle. “Si tienes un atleta con la personalidad adecuada, puedes desafiar la percepción de todo un deporte", explicó sobre este tenista el diseñador Tinker Hatfield en Abstract: The Art of Design (Netflix).
Es probable que el fabricante de cámaras fotográficas Canon tuviera una idea similar en la cabeza cuando en 1993 lanzó un anuncio con el díscolo tenista como protagonista. En él, Agassi proclamaba “Image is Everything” (La imagen lo es todo). Este eslogan le perseguiría, tal y como el propio el propio deportista reconocería años más tarde, y llegaría a jugar en su contra.
Palas de pádel Secco
Los fundadores de Secco no son apologistas de los colores chillones ni consideran que la imagen lo sea todo, pero saben que la estética importa: en todo deporte hay unos códigos, unas líneas visuales que hablan de la personalidad de quienes lo practican y de la disciplina en sí misma. Ahora bien, ellos no hacen balones, kimonos, maillots, espinilleras ni zapatillas. Hacen palas de pádel y unas cuantas prendas de ropa para vestir antes, durante y después del partido. O la pachanga, según quién lo cuente.

En 2023, Gregorio Alarcón (que ahora tiene 27 años) fundó junto con su hermano (36) esta firma de palas hechas a mano, pero con corazón. “Sin nombres raros ni tecnologías inventadas”, indican en su página web. En conversación con Consumidor Global, Alarcón no recurre, efectivamente, a conceptos enrevesados. Responde rápido y deja jugar. Uno intuye, a la luz de sus respuestas, que Secco no ha venido a obsesionarse con las estadísticas, sino a divertirse, sin que eso implique renunciar a grandes resultados.
Otra forma de comunicar
“Nosotros llevamos jugando al pádel desde la primera oleada, cuando éramos cuatro frikis. Vimos que en otros sectores (moda, aplicaciones, restaurantes), las marcas ya habían evolucionado en cuanto a su forma de comunicar y promover unos valores u otros, pero teníamos la sensación de que el pádel vivía anclado en esos herederos del tenis que se metían en este otro deporte, pero sin aportar valor de marca”, relata.
A este puñado de compañías se unen otras más serias enfocadas en performance. En este contexto impreciso, y mientras la popularidad del pádel subía, Alarcón jugaba con la enorme ventaja de conocer a un fabricante español “que llevaba unos 10 años fabricando palas para grandes marcas, tenía el know-how y estaba dispuesto a fabricar para nosotros”. Así que subieron a la red con decisión y hoy venden, aproximadamente, unas 300 palas al mes.

Un nombre “que sonaba bien”
Secco, dice su joven fundador, es una marca que pone bastante el foco en el storytelling… cuyo nombre no tiene ninguna historia. “Sonó bien, nos gustaba la doble c, las cinco letras… Nos parecía estético, y ahora a posteriori nos encanta”, relata.
La mayor seña de identidad de la firma es que las palas están fabricadas en España, lo que encarece los costes y el precio final: 230 euros. Comercializan cuatro modelos de carbono. Al respecto, Alarcón arguye que el hecho de que la producción esté aquí les proporciona “mucha flexibilidad”, puesto que pueden estar algo más encima y saber realmente qué está ocurriendo en cada momento.
Identidad y pertenencia
Además, agrega, escoger España tiene un punto de decisión ética que va alineada con los valores de Secco. “Antes le comprabas al vecino, en el pueblo uno hacía miel y otro jamón; y hoy nada te pertenece, nada tiene identidad”, considera.

También pesa la implantación de este deporte en el país. “El pádel nació en México, pero España se puede considerar cuna. Nos parecía que la próxima gran marca de pádel tenía que ser española, que no te iban a explicar los de fuera qué es el pádel. Aquí lo vivimos y lo conocemos”, defiende Alarcón.
No competir por precio
Es innegable, no obstante, que estas elecciones encarecen la producción e impiden que Secco compita por precio. “Aunque lo ajustes, tu margen es mucho peor que el de las grandes marcas, pero ya forma parte de la identidad”, asume.
“El producto es top gama, es decir, no podemos fabricar palas malas, porque el material es el que es. Ahora bien, es verdad que nosotros nunca recomendamos comprar nuestra pala a alguien que empieza y nos escribe. Es como si te acabas de sacar el carnet y te compras un carrazo. No te hace falta”, reconoce.

La importancia de la resistencia
Otro punto complejo es la fabricación de un molde propio. “Tienes que alinear a tres personas: el fabricante, el diseñador del molde, que es un ingeniero, y a ti, que tienes una idea en la cabeza. Es decir, el resultado tiene que gustarte, debe ser óptimo para jugar y por último resistente, que es algo con lo que nosotros hemos sido muy pesados. Nos daba miedo lanzar al mercado palas que se rompieran, pero por suerte es algo que ni siquiera medimos, porque tenemos un porcentaje de rotura del 1%, el 2% o inferior”, estima.
Su perfil de cliente no es nítido. “Estamos convencidos de que el pádel es amateur, es decir, el 95% de la gente que juega es amateur, aunque compita”, analiza Alarcón. “Al pádel vas con tus amigos, pasas un buen rato, luego te echas unas cervezas, te sientes bien, vas mejorando… Eso es el pádel, esa es su esencia”, asevera.
Un deporte en pleno auge
Según los últimos datos del Departamento de Investigación y Análisis de Datos de la Federación Internacional de Pádel (FIP), en España hay 17.000 pistas y casi 4.500 clubes y estructuras deportivas. En 2024, el número de licencias emitidas por la Federación Española de Pádel (FEP) ascendió a 109.040, un 8% más que en 2023. Los números que maneja SPSG Consulting son igualmente positivos: según su Barómetro de Hábitos en Deporte en España, más de seis millones de personas practica el pádel.
A la luz de estas cifras, ya no tiene sentido identificar al jugador de pádel con una vieja gloria del tenis o del fútbol que ha perdido velocidad, ni tampoco con un pijo que quiere sudar un poco los domingos por la mañana.
“Da igual si estás gordo, delgado o si tienes más o menos fuerza”
El mayor valor que tiene el pádel, cree Alarcón, es precisamente su transversalidad. “Es un deporte súper inclusivo. Da igual si estás gordo, si eres delgado o si tienes más o menos fuerza. Lo que une a la gente es el motivo por el que va al pádel: a desconectar, a socializar, a hacer deporte..”, relata.

Su exposición recuerda a la de ese mítico anuncio de Coca-Cola en el que una voz argentina desglosaba que la bebida era “para los que se superan, para los que participan, para los que viven, para los que suman, para los que no se callan… Para todos”.
Una identidad estética
Esta pluralidad es contraria a la concreción. “Ves a un tío que va a jugar al golf y sabes que juega al golf; ves a un skater, y sabes que es skater, pero no sabrías definir cómo es un tío que va a jugar al pádel”, responde Alarcón al ser preguntado por sus inspiraciones estéticas. “Inevitablemente, nos inspiramos mucho en el tenis vintage, esos polos y sudaderas de cuello redondo que nos gustan mucho; y vamos un poco por ahí. Estamos muy obsesionados con intentar darle al pádel una identidad en términos de moda, que es algo muy difícil”, reconoce.

Con esta referencia en mente, comercializan sudaderas (58 euros), polos (49 euros) y camisetas (32 euros). Algunas prendas están fabricadas en Portugal y otras en Asia.
Nueva colección
Para su nueva colección, los fundadores de Secco han decidido mojarse y no continuar con la misma cantinela. “Creemos que el 90% de los jugadores podríamos jugar con cuatro palas. Lo de tener 15 modelos no tiene sentido: no hay tanta gente diferente. Lo fácil habría sido repetir que fabricamos en España, pero en lugar de hacer eso nos hemos asociado con dos conceptos que tienen que ver con el arraigo: el tinto y el olivo, dos productos que siempre se han cuidado y tienen un aura especial”, relata.
Así, su nueva pala Olivo vino de la mano de una colaboración con una marca de aceites de Jaén; y en paralelo a la pala Tinto se ha lanzado “un vino natural con unos chicos que hacen vinos en Gredos”.
“Creo que cada vez más gente la conocerá”
De cara al futuro, Alarcón aspira a que, dentro de tres años, Secco esté posicionada como “una marca underground dentro del pádel. Creo que cada vez más gente la conocerá”.
Quizá apuesten por algún producto algo diferente, como palas redondas, enfocadas en un tipo de jugador más defensivo; y tienen previsto aumentar la línea de accesorios y ropa. “Ahora que ya hemos validado que tenemos una marca y un producto bueno, lo que tenemos que hacer es escalarlo: en lugar de que haya cien locos, que seamos mil”.
