El error del Vaticano que convirtió un Seat Panda en papamóvil

El papa León XIV se desplazará durante su visita a España en coches de lujo, entre ellos un Mercedes Clase G 500, un Isuzu D-Max y varios buggies eléctricos

El Seat Panda transformado en un papamóvil
El Seat Panda transformado en un papamóvil

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La visita del papa León XIV a España estará marcada por una espectacular flota de vehículos formada por un Mercedes Clase G 500 personalizado, un renovado Isuzu D-Max y tres buggies eléctricos de golf con asientos de cuero. Sin embargo, ninguno de ellos tiene una historia tan sorprendente como la del pequeño Seat Panda que utilizó Juan Pablo II durante su histórica visita al país en 1982.

Aquel modesto utilitario español se convirtió en papamóvil por una razón tan inesperada como urgente: el vehículo oficial del Vaticano no cabía por los accesos del Santiago Bernabéu ni del Camp Nou.

El problema que nadie vio venir antes de la visita de Juan Pablo II

Corría octubre de 1982. España ultimaba los preparativos para recibir a Juan Pablo II en la primera visita de un Papa al país. El pontífice polaco tenía previsto recorrer Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Santiago de Compostela, Granada, Toledo, Salamanca, Guadalupe y Montserrat durante una gira de diez días.

Sin embargo, apenas dos semanas antes de su llegada, una delegación del Vaticano descubrió un grave problema logístico. El papamóvil oficial, un Range Rover equipado con una urna de cristal de seguridad tras el atentado sufrido por el Papa en 1981 en la Plaza de San Pedro, era demasiado grande para acceder al interior del Santiago Bernabéu y del Camp Nou. La organización necesitaba una solución inmediata.

La visita del papa Juan Pablo II en España subido en el Seat Panda
La visita del papa Juan Pablo II en España subido en el Seat Panda

Fabricar un papamóvil en solo dos semanas

Ante la urgencia, el Vaticano recurrió a las autoridades españolas, que trasladaron el desafío a Seat, la gran referencia de la industria automovilística nacional en aquel momento. La compañía, que entonces todavía formaba parte del Instituto Nacional de Industria (INI), recibió una misión inédita: crear en apenas quince días un vehículo capaz de transportar al Papa por el interior de ambos estadios.

Los ingenieros analizaron las dimensiones disponibles y comprobaron que la plataforma ideal era la del Seat Panda, un pequeño utilitario que se había convertido en uno de los coches más populares de España.

Así transformaron un Seat Panda en un auténtico papamóvil

Los trabajos se realizaron en la fábrica de Zona Franca, en Barcelona. No había tiempo para recurrir al Centro Técnico de Martorell, donde se desarrollaban otros proyectos estratégicos de la marca. Partiendo de un Panda convencional, los técnicos llevaron a cabo una transformación casi artesanal.

El coche perdió las ventanillas laterales, adoptó una configuración tipo pick up y recibió una plataforma posterior reforzada para que Juan Pablo II pudiera viajar de pie y saludar a los fieles. También se incorporaron barras acolchadas de sujeción, una plataforma de acceso trasera y un parabrisas abatible.

Para mejorar la visibilidad desde cualquier punto de las gradas, se eliminaron los reposacabezas delanteros y se reubicó el retrovisor interior sobre el salpicadero. La carrocería fue pintada de blanco y decorada con los escudos pontificios, además de las banderas de España y del Vaticano situadas sobre las aletas delanteras.

Un papamóvil sin blindaje en plena era de máxima seguridad

La creación de este peculiar vehículo coincidió con un momento especialmente delicado para la seguridad del pontífice. Tan solo un año y medio antes, el 13 de mayo de 1981, Juan Pablo II había sobrevivido al atentado perpetrado por Mehmet Ali Ağca en la Plaza de San Pedro. A raíz de aquel suceso, los vehículos papales comenzaron a incorporar blindajes, cristales antibalas y avanzados sistemas de protección.

El Seat Panda papamóvil, sin embargo, era completamente abierto y carecía de cualquier medida especial de seguridad. Por ese motivo, únicamente pudo utilizarse dentro de recintos controlados como los estadios de Madrid y Barcelona.

El día que el Seat Panda recorrió el Bernabéu y el Camp Nou

El 3 de noviembre de 1982 el pequeño Panda hizo su debut oficial en el Santiago Bernabéu. Cuatro días después repitió protagonismo en el Camp Nou.

Miles de personas contemplaron cómo Juan Pablo II recorría el césped de ambos estadios saludando y bendiciendo a los asistentes desde la plataforma trasera del vehículo. La imagen de aquel modesto coche español transportando al líder de la Iglesia católica quedó grabada para siempre en la memoria colectiva.

De un Seat Panda improvisado a un Mercedes Clase G 500

Mientras que Juan Pablo II recorrió el Bernabéu y el Camp Nou en un Seat Panda adaptado a toda velocidad por un problema de cálculo, León XIV se desplazará por España en vehículos especialmente preparados, entre ellos un Mercedes Clase G 500 tematizado, un Isuzu D-Max renovado y varios buggies eléctricos diseñados en Burgos.

Un avión del Ejército trae desde Roma a Barcelona el papamóvil de León XIV   Policía Nacional   EFE
Un avión del Ejército trae desde Roma a Barcelona el papamóvil de León XIV / Policía Nacional - EFE

Dos épocas muy distintas separadas por más de cuatro décadas. Pero ninguna historia resulta tan sorprendente como la de aquel pequeño Seat Panda que, gracias a una solución improvisada de la industria española, terminó convirtiéndose en uno de los papamóviles más insólitos de la historia.