Los sevillanos opinan de Madrilucía, la copia de la Feria en Madrid: "El chiste se cuenta solo"
El evento en la capital tendrá casetas por 55.000 euros, césped artificial para evitar manchas en los trajes y baños de lujo, entre otras cosas, para hacer la "experiencia más cómoda"
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Madrid quiere tener su propia Feria de Abril, pero el intento ha chocado frontalmente con el orgullo de los sevillanos. Bajo el nombre de Madrilucía, la capital ha presentado un macroproyecto en el recinto Iberdrola Music que aspira a ser la primera gran feria del sur establecida en el norte. Sus promotores prometen solucionar los "inconvenientes" históricos de la fiesta sevillana con césped artificial, baños de lujo y cocinas industrializadas.
Desde Sevilla, la noticia no se ha recibido como un homenaje, sino como una caricatura empresarial. La idea de convertir el Real en un recinto de networking con casetas a 55.000 euros ha desatado un debate viral sobre los límites de la comercialización de la cultura.
"Un parque temático de guiris apropiándose de otra cultura"
La principal crítica que inunda las redes sociales apunta a la artificialidad. Al sustituir el albero por césped sintético y ofrecer alquiler de trajes y maquillaje in situ, muchos sienten que la tradición se convierte en un disfraz. Ariadna A. critica que "es ridículo. Quieren hacer un parque temático de guiris apropiándose de otra cultura. El chiste se cuenta solo".
Para la sevillana, elementos como el césped o los precios desorbitados para hacerse socio confirman que esto no es una feria, sino "una catetada que han decidido hacer porque han visto que es negocio". Nazaret Marín, andaluza residente en Madrid, sentencia que no pisará el recinto: "Si quiero ir a la feria, me bajo a mi tierra. No voy a una mamarrachada que quiere apropiarse de algo que no les pertenece. Llamarse Madrilucía es lamentable".
¿Se puede franquiciar el arte?
Más allá de la estética, el modelo de negocio de Madrilucía ha levantado ampollas. Con casetas enfocadas a empresas y fundaciones, funcionando como palcos privados similares a los del SICAB, se cuestiona si el espíritu popular de la feria tiene cabida aquí.
José Antonio Ríos introduce un concepto clave en el debate: la franquicia. "Me parece muy bien que nuestras cosas buenas se exporten, pero nunca será la Feria de Sevilla con su esencia y su arte. Ahora vamos a hacer franquicias de la feria por todo el mundo", lamenta. Pero, Concha Gómez lo tiene claro: "Con dinero se puede hacer cualquier cosa, pero nunca será la Feria de Sevilla. Hacen falta muchas más cosas que no se pueden comprar".
20 días de feria "sin esencia, sin duende y sin magia"
Pero las críticas no son solo emocionales; también hay análisis racionales que auguran un fracaso organizativo. Madrilucía pretende durar casi un mes –del 9 de mayo al 7 de junio–-, con un sistema de "reinicio" semanal. Para Alfonso C., el formato nace muerto desde el papel.
"Si ya el último fin de semana en la Feria de Sevilla la afluencia es menor, no me quiero imaginar en 20 días. No tiene la esencia andaluza, que aunque suene a tópico, es la magia, el duende que tienen todas las ferias de Andalucía. Será parecida a la de Barcelona, una feria sin más", apunta Alfonso.
El consuelo sevillano: "Mejor allí que aquí"
Curiosamente, la indignación ha dado paso a una aceptación irónica. Ante la masificación insostenible que sufre el Real en los últimos años, muchos sevillanos empiezan a ver Madrilucía como un mal menor necesario, o incluso como un cortafuegos turístico.

"Así no vienen a dar por saco a Sevilla", increpa Paula Garrido. Una teoría apoyada por Marina González, quien espera que el evento madrileño sirva para filtrar visitantes: "A lo mejor no habrá tanta aglomeración y podremos estar más relajados".
Un recinto tecnológico sin fuegos artificiales
Mientras el debate cultural arde, la organización sigue adelante perfilando un evento puramente del siglo XXI. El recinto Iberdrola Music en Villaverde albergará esta feria modular y sostenible, donde los pagos serán NFC y la limpieza continua.
No habrá fuegos artificiales –prohibidos por la cercanía de viviendas y zonas protegidas–, que serán sustituidos por drones. Habrá muchas luces y tecnología, pero sin la pólvora ni el olor de la verdadera Feria. Marta López sentencia en un comentario breve, pero lapidario, que resume el sentir de muchos puristas: "Es una mierda".

