Qué hay detrás del auge de los ‘dumbphones’: cuánto cuestan, qué incluyen y para qué sirven

La empresa española de electrónica de consumo SCP indica que el perfil de usuario es el de un joven adulto “que busca un uso más equilibrado de la tecnología”

Una persona con el SPC Titan / SPC
Una persona con el SPC Titan / SPC

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Si bien la máxima de que 'menos es más' no siempre se cumple, cada vez son más los apóstoles del minimalismo que, en una era definida por la saturación y el asedio de estímulos, se rebelan. Estos iluminados apuestan por el ‘detox’ en distintos ámbitos de la vida, desde la decoración a la tecnología. Son voces que abogan por una depuración que, desde la sobriedad, permita establecer conexiones más profundas y recuperar un control perdido en el abismo luminoso del scroll infinito. 

En el caso de las redes sociales, no es un malestar inofensivo que simplemente reste productividad, aletargue o lleve a malgastar el tiempo viendo edits en TikTok: los datos de Electronic Hubs indican que los españoles dedicamos un 35% de nuestro tiempo a mirar pantallas, lo que a su vez puede contribuir a cronificar estados de ansiedad, fragmentar nuestra capacidad de atención y diluir la frontera entre la vida conectada y la real.

Redes sociales y salud mental

En el caso de los jóvenes, la adicción resulta especialmente preocupante. Un estudio del Pew Research Center, un centro de investigación multidisciplinar estadounidense, asegura que uno de cada cinco adolescentes cree que las redes sociales dañan su salud mental. En esta línea, otro estudio publicado en JAMA Network Open sugiere que evitar el uso de redes sociales durante una semana puede disminuir los síntomas de ansiedad, depresión e insomnio.

Una persona mira su móvil / FREEPIK - teksomolika
Una persona mira su móvil / FREEPIK - teksomolika

Aunque suele ponerse el foco en los más jóvenes, los adultos no son inmunes a la toxicidad algorítmica. De hecho, el grado de insatisfacción es creciente en un sector de la población que siente que la consulta constante de su móvil es una experiencia frustrante y emocionalmente agotadora. En definitiva, que su cerebro está frito.

Crece el interés por los teléfonos ‘tontos’

Esta sensación de dependencia estéril ha provocado un incremento del interés hacia los dumbphones (o "teléfonos tontos"). Se trata de dispositivos relativamente básicos, que en algunos casos carecen de conexión a internet (y, por tanto, redes sociales) y emergen como antiguallas traídas de vuelta al presente por un coro que suena entre la ensoñación de Enya y la resistencia épica de Los Miserables. Los hay de todos los tipos y precios.

Uno de los más destacados dentro de la categoría de tontos con estilo es el Light Phone, un dispositivo, describen sus creadores, “sencillo” pero con “herramientas de calidad”, diseñado para usarse “lo menos posible” y posibilitar un “cambio profundo” en la vida del usuario.

Light Phone / LIGHT PHONE
Light Phone / LIGHT PHONE

Light Phone, una alternativa minimal por 300 dólares

Hay, en el espíritu de este teléfono, un punto new age: los creadores son Joe Hollier y Kaiwei Tang, artista y product designer que se conocieron en Google en 2014. Sabiendo esto, uno ya puede imaginar la página web: limpia, minimal, con amplios espacios que tratan de evocar paz y tranquilidad.

Así, los creadores proclaman que Light Phone es “una alternativa a los monopolios tecnológicos que luchan agresivamente por nuestro tiempo y atención”. El terminal cuesta 299 dólares, y en la web también es posible comprar carcasas, auriculares y hasta gorras y camisetas.

Side Phone, más vida lejos de las redes

Mismo precio tiene Side Phone, un teléfono diseñado por una compañía con un eslogan sencillo y contundente: “More life, offline”. La particularidad de este segundo tonto es que es más modular, puesto que el teclado se puede poner y quitar.

Además, no es tan cerril: "Creemos que un dispositivo libre de distracciones no debería implicar sacrificios. El sistema operativo de Sidephone, basado en Android, te brinda la flexibilidad de instalar miles de aplicaciones de smartphone existentes que no requieren de Google o de los servicios de Google Play para funcionar”, explican en la página web.

Los modelos ed SPC

En el caso de España, un estudio de Idealo publicado en 2024 mostró que la demanda de los dumbphones había crecido un 214% en un año. Pero los favoritos de los consumidores no cacarean la austeridad ni vienen envueltos en grandes proclamas: al buscar ‘dumbphone’ en Amazon España y filtrar por más vendidos, destacan dos modelos de SPC (el Stella 2 y el Titan) que cuestan menos de 35 euros.

Una chica lee junto a un móvil de SPC
Una chica lee junto a un móvil de SPC / SPC

SPC es una marca española de electrónica de consumo que, a preguntas de este medio, reconoce que estos dispositivos acaparan cada vez más miradas. “En nuestro caso, los datos del mercado auditado por GfK en España reflejan esta tendencia. En el último año, en SPC hemos pasado de una cuota del 47% al 54% en la categoría de móviles básicos”.

Un uso “más equilibrado” de la tecnología

En cuanto al perfil de los usuarios, desde SPC explican que gran parte del interés tiene que ver con “jóvenes adultos que buscan un uso más equilibrado de la tecnología. Por otro lado, también encontramos un uso muy claro en el ámbito familiar, como primer móvil para niños. Los teléfonos sencillos permiten introducir la tecnología de forma progresiva y responsable, convirtiéndose en una herramienta que fomenta la autonomía sin acceso a internet ni redes sociales”.

Teléfono de SPC / SPC
Teléfono de SPC / SPC

Después de los modelos de SPC, también aparecen en Amazon dumbphones como el Orion Dual (28,75 euros), o el Funker C200 (39,90 euros). Menos solicitados, pero en la ventana Destacados, sobresalen el Nokia 105 4G (30 euros) y el Panasonic KX-TU400EXC (42,90 euros).

Balance Phone, “nada de adictivo”

A la lista cabría añadir Balance Phone, el “móvil sin distracciones”. Consumidor Global publicó en septiembre de 2025 una entrevista a los fundadores de esta marca española, que celebraban que su móvil no tuviera “nada de adictivo”. El modelo básico cuesta 279 euros, y no permite el acceso a “redes sociales, plataformas de streaming, juegos, apuestas y pornografía”. Sin embargo, sí admite apps como Spotify, WhatsApp, Uber o Gmail.

El regreso del dumbphone también tiene un punto de chapuzón de nostalgia. Rafa Estellés Tatay es un joven ingeniero informático y creador de contenido que en TikTok suma más de tres millones de seguidores. Hace unos días, este experto subió un vídeo en el que reconocía que, dado que las redes habían erosionado su capacidad de atención, había decidido sacar del cajón su antigua Nintendo y al menos pasar un buen rato con juegos de sobra conocidos. 

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Configuraciones para implementar restricciones

A preguntas de este medio, Tatay responde que no ha probado los móviles tontos porque necesita un smartphone para poder trabajar, si bien sí ha utilizado apps y configuraciones “que hacen tu teléfono más dumb, con límites a los colores y las apps que ves”.

Pero, a su juicio, estas restricciones no terminan de calar. “Una vez que tu cerebro aprende a que en dos botones puedes saltarte esa prohibición, automatiza ese movimiento y sin que te des cuenta has vuelto a entrar en Instagram o TikTok”, declara. Por eso, ante la cercanía de la tentación, algunos eligen directamente la clausura.