El engaño del arroz en el súper: un agricultor valenciano destapa el verdadero origen de SOS y La Fallera
El ministro de Consumo ha llegado a instar a la Generalitat Valenciana a perseguir el posible engaño a los consumidores realizando controles y, en su caso, sancionando estas prácticas fraudulentas
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A la cubana, al horno, caldero, caldoso, a la zamorana, con espardeñas, en ensaladas frescas de verano, como guarnición blanca para todo, en cremosos risottos y, por supuesto, en la paella, ese “plato decisivo, gremial y colectivo”, como lo describiera José María Pemán en 1955. El arroz es un polifónico canto a la gastronomía, pero el pasaporte del grano es hoy más internacional que nunca.
En un momento de apogeo de la cultura arrocera, las variedades valencianas han perdido presencia en los supermercados. Y algunas marcas juegan al despiste adentrándose en el terreno de lo ilegal mientras las autoridades miran para otro lado.
SOS o La Fallera incumplen la normativa
Así lo denunció hace unas semanas la Unió Llauradora i Ramadera, la organización profesional agraria y ganadera mayoritaria en la Comunidad Valenciana. La entidad publicó un vídeo en el que censuraba que marcas como SOS o La Fallera comercializan arroz cuyo origen no es valenciano. A su juicio, los envases inducen a engaño y “están incumpliendo de forma flagrante la normativa europea”.

En concreto, citan la normativa europea 1169/2011, que establece que el origen debe indicarse cuando la información presente en el etiquetado, el envase o los elementos que acompañan al producto puedan inducir a error al consumidor sobre su procedencia real.
“Hay un desconocimiento muy grande”
“Son marcas valencianas de toda la vida, pero, al habérselas quedado una multinacional, hay un desconocimiento muy grande. La gente hoy en día lleva un ritmo tan alto que no se para a leer una etiqueta de origen. Estas marcas aprovechan su simbología para hacer creer al consumidor que el arroz viene de aquí, cuando no es así”, explica a Consumidor Global Nando Durà, agricultor y miembro de la Unió.
Que el pez grande se coma al pequeño es ley de vida; que el pez grande se disfrace de pequeño para venderse más caro es un fraude. Arroz SOS nace en 1903 en Algemesí. Fue revolucionaria en la comercialización del producto, y en 1936, desarrolló incluso un recetario de cocina y un disco en vinilo con una canción que hablaba del arroz. La empresa se integró en 2012 en el grupo alimentario Ebro Foods, la primera multinacional española del sector alimentación (posee un 52% de la marca de pastas Garofalo), cuya división arrocera, Herba, es propietaria también de Brillante o La Fallera.

El problema de las imágenes
En el mundo del marketing, el uso de símbolos está calculado al milímetro para crear conexiones automáticas en la mente del consumidor. El caso de Arroz La Fallera es muy evidente, ya que el propio nombre evoca la fiesta grande de Valencia. Además, aparece un dibujo central de una fallera tradicional con la indumentaria típica, un diseño que vincula el producto con la autenticidad, la tradición y la cultura.
Para rematar, el paquete incluye, en la parte inferior, una afirmación imposible de demostrar: “El arroz preferido por los valencianos”.
“Nadie les hace rectificar”
“Están incumpliendo la normativa y nadie les hace rectificar”, destaca Durà. “Lo que nosotros hemos detectado es que no ponen el origen en el paquete. La Fallera sí vende un paquete de Denominación de Origen Valencia, pero es una parte muy pequeña de su producción. No diré que el resto lo traen todo de fuera, pero como traen tanto de fuera, uno no puede saber si lo mezclan o no. Al omitir el origen, resulta sospechoso”, arguye.

El papel de las autoridades, razona este agricultor, sería hacer cumplir la normativa. A propósito, el mes pasado, el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, instó a la Generalitat Valenciana a perseguir el posible engaño a los consumidores sobre el origen del arroz valenciano realizando controles y, en su caso, sancionando estas u otras posibles prácticas fraudulentas.
Un problema de la Comunidad Valenciana
“La Comunitat Valenciana, de hecho, es la única autonomía de todo el Estado que no realiza el control oficial de la información alimentaria”, declaró Bustinduy.
No et deixes enganyar: que un paquet d’arròs porte una fallera o una barraca no vol dir que siga valencià. Mira sempre l’origen a l’etiqueta.
— La Unió Llauradora i Ramadera (@UnioLlauradora) June 11, 2026
Si continuem comprant arròs de fora i deixem de costat el nostre, els productors valencians acabaran desapareixent.#arroz #valencia pic.twitter.com/SReOcRhjP3
Si bien SOS y La Fallera no son los únicos que omiten el origen del producto —y, como precisa Durá, “sabemos que importan arroz extranjero”—, lo llamativo es que “estos dos venden incluso más caro que el arroz valenciano”.

Diferencias de precio
Basta una búsqueda online para comprobarlo. Eroski y Consum son dos supermercados que comercializan arroz valenciano bajo su marca blanca. En el caso de la cooperativa valenciana, un paquete de 1kg acreditado con la D.O. cuesta 1,69 euros, mientras que en Eroski sube a 1,79 euros. Dacsa, por su parte, vende su arroz valenciano a 1,89 en Consum (aunque en otras cadenas el precio sube). En cambio, el arroz SOS de origen incierto no baja de 1,88 euros.
“El papel de la distribución es primordial. Aquí en Valencia, en un Carrefour, detectamos una estantería con unas 25 marcas diferentes donde, justo debajo de SOS y La Fallera, había una señera valenciana que podía inducir al consumidor a comprar ese producto”, desvela Durà.
Falta de involucración del supermercado
Una vez advertida esta práctica, Durà, reconoce, fue a quejarse a Atención al cliente, desde donde alegaron que, dado que el arroz se empaqueta en Valencia, se dan por satisfechos. “Si ellos mismos no se involucran, ya me dirás”.
@nandodura M’ha paregut convenient tornar a publicar esta serie de videos T’han estat venent arròs “d’ací”… que no és d’ací. Hui hem fet una prova molt simple: mirar l’orige real dels paquets del supermercat. La Fallera normal ❌ La Fallera D.O. València ✅ La Vila normal ❌ La Vila D.O. València ✅ Hacendado normal ❌ Hacendado J. Sendra (origen España) ✅ La diferència no està en el preu. Està en l’orige. Uns venen d’ací. Altres venen de milers de quilòmetres… però amb un paquet que et fa pensar el contrari. I mentrestant, els camps valencians s’abandonen. Tu tries quin model vols alimentar. Vols segona part? Digues-ho en comentaris. 🌾 #Arròs #DOValència #ConsumConscient #Agricultura #productelocal ♬ sonido original - Nando Durà
“La gente sigue asociando algunas marcas con algunas regiones. Ocurre también con Brillante: la gente piensa que es andaluz, pero ya no lo es”.
Excusas para no actuar
Al respecto, Carles Peris, secretario general de La Unió Llauradora i Ramadera, publicó hace unas semanas un artículo en el que hablaba de la “necesidad” de que la Unión Europea incorporase el arroz a la lista de productos para los que el origen debe figurar obligatoriamente en el etiquetado. “Lo hemos defendido siempre y seguiremos haciéndolo. Pero tampoco conviene utilizar la ausencia de esa obligación específica como excusa para no actuar”, advertía.

“La transparencia no debería ser opcional. Tampoco la vigilancia del fraude alimentario”, exponía.
Más calidad y salud
Más allá del precio, apostar por el arroz valenciano implica consumir un arroz de mayor calidad, más saludable y que cuida el territorio.
“Nosotros estamos cultivando y manteniendo gratis un Parque Natural, como es La Albufera. Tenemos una serie de restricciones y requisitos en materia de seguridad alimentaria que no tienen países terceros. Ellos pueden utilizar fitosanitarios que hace muchos años están prohibidos aquí, en algunos casos porque pueden ser cancerígenos”, explica el representante de La Unió.
Riesgo de desaparición
Durà invita también a analizar el problema desde una perspectiva global: adquirir arroz importado, que recorre miles de kilómetros antes de llegar al lineal del supermercado, agrava inevitablemente la crisis climática. Y, a la larga, el horizonte es aún más oscuro. Si el consumo del producto nacional baja, los costes suben y el clima empeora, los productores de arroz valencianos se verán abocados a la desaparición.

“El año pasado fue una de las peores campañas de los últimos años. Este año hemos empezado con una subida de los insumos, como el abono o el gasoil para los tractores. Tuvimos problemas con un hongo que nos trae de cabeza y no tenemos productos para poder contraatacar”, lamenta. Por ello, sostiene que “por solo unos céntimos más, vale la pena apoyar al agricultor español”.
