El café de especialidad aterriza en Vallecas de la mano de Quique Peinado: así es Fiaka
El presentador de ‘Zapeando’ reconoce que lo que se ha establecido como la cultura de los cafés de especialidad le genera cierto rechazo, de modo que Fiaka viene a integrarse con el barrio
Escucha el artículo ahora…
Al lado hay un estanco, una peluquería y una cervecería de toda la vida. Un poco más allá se ubican un locutorio y una frutería. La calle es estrecha, y el edificio de enfrente es una construcción de dos pisos datada en 1915, una de esas que, con su modesta presencia, recuerdan que no hace tanto Vallecas era un pueblo y no un barrio de Madrid.
Se ubica a unos 800 metros del estadio del Rayo Vallecano, un escenario que esta primavera se ha teñido de tintes casi mágicos. El césped ha sido testigo de una sucesión de éxitos deportivos que han venido a recordar que la gente humilde también tiene derecho a la alegría e incluso a la suerte; que a veces el esfuerzo sí merece la pena y que los sueños no son propiedad de nadie. De algún modo, el barrio “más grande de Europa” vivió unos meses en estado de efervescencia, disfrutando de sabores que parecían habérsele negado.
Fiaka, café sin tonterías
Quizá el presentador y periodista Quique Peinado (1979) pensó en algunas de estas cosas cuando decidió abrir Fiaka en la calle Doctor Salgado. Esta cafetería es un lugar atípico y en cierto sentido pionero donde se sirve “café sin tonterías”. Toma su nombre de un vocablo coloquial de Argentina que significa “ganas de no hacer nada sin culpa”. A su vez, la palabra deriva del italiano fiacca, que significa desgana, apatía o pereza.

Pero “sin tonterías” no quiere decir, en absoluto, simple o ramplón. “A mí me gusta muchísimo el café, me apasiona, y a la vez siempre he tenido reticencia hacia esos cafés de especialidad en los que te cobran cinco pavos por un cold brew. Lo que se ha establecido como la cultura de los cafés de especialidad me tira un poco para atrás”, cuenta el propio Peinado a Consumidor Global.
“La ciudad está como está”
Bajo su punto de vista, la etiqueta de "clasista" o "pijo" que arrastra el café de especialidad provoca el rechazo de muchos consumidores que, de otro modo, se habrían interesado por él. Con todo, “los precios y la ciudad están como están”, reconoce el colaborador de Zapeando.
Frente al boom de expats, nómadas digitales y turistas internacionales, Fiaka propone llamar a las cosas por su nombre. “El flat white se llama café de leche fuerte, el café de filtro se llama café de filtro y el cold brew es café infusionado en frío. Y está igual de bueno”, argumenta.

“Hasta ahora no había ningún sitio de café de especialidad”
La idea de montar Fiaka, explica, surgió de una ausencia flagrante. “Yo vivo en Puente de Vallecas, y la realidad es que no me podía tomar un café bueno si no cruzaba. Hasta ahora no había ningún sitio de café de especialidad”, señala. Muy recientemente, agrega Peinado, han abierto uno en frente de la Asamblea, lo que revela la existencia de una demanda latente que quizá no había sido tenida en cuenta.
“Mi idea siempre fue hacer algo muy vallecano, muy de aquí, con un café, unos bollos y un pan de calidad. Evidentemente, había que hacerlo ajustando los precios”, expone. Bajo este enfoque, no se trataba solo de montar un negocio, sino de brindar algo provechoso al barrio. “Creo que en Vallecas a veces nos falta un poco de autoestima. Parece que no nos merecemos según qué cosas. Y yo creo que sí nos las merecemos”.
Una ausencia en un distrito de 230.000 habitantes
La población del distrito de Puente de Vallecas supera las 230.000 personas, lo que significa que hay más habitantes que en Castellón de la Plana o Almería. En los seis barrios que conforman el distrito abundan las tiendas de ‘alimentación’ 24 horas, las casas de apuestas (la mayor aglomeración de este tipo de locales en España está aquí) y los locutorios, pero hasta ahora tocaba conformarse con un café tradicional, en el bar de siempre, o bien recurrir a Panaria, Granier o similares.

“Creo que había bastante gente que lo estaba demandando, que deseaba que hubiera una cosa así para poder tomar su café tranquilamente o llevárselo en el metro. A nivel económico, seguro que habría sido más fácil montar esto en otro sitio, pero no tendría sentido. Queremos convertirnos en ese lugar en el que uno sabe que las cosas están ricas y también que no le van a pegar un palo”, expone el presentador.
El café espresso de calidad más barato de Madrid
Puente de Vallecas no está, ciertamente, para muchos palos. La renta media por hogar ronda los 23.00 euros, menos de la mitad que en Chamartín o Moncloa-Aravaca. Además, es una de las zonas con mayor tasa de paro de Madrid. Consciente de estos números, y sin esconder su orgullo, Peinado dice estar “seguro” de que no hay ningún café de especialidad en la capital que sirva un espresso de la calidad del de Fiaka por 1,90 euros.
La cafeína que corre por las jóvenes venas de Fiaka es de Café de Finca, una de las marcas pioneras y referente del café de especialidad en España. “Yo era consumidor, me gustaba y contacté con ellos. Además, hay varios jugadores del Rayo Vallecano que tienen un dinero invertido. La filosofía de la marca es muy guay: tienen un vínculo directo con las fincas de las que importan el café, garantizan condiciones laborales dignas para los trabajadores y se involucran en los proyectos”, detalla Peinado.
Las características singulares del café de especialidad
El sabor del café de especialidad es totalmente diferente y la pureza de los granos es mayor. Además, “tiene menos cafeína que los cafés torrefactos que suelen servir en los sitios tradicionales. Hay que tener en cuenta que la cafeína es algo que el grano de café crea para defenderse de las plagas de los bichos. Como el café de especialidad se siembra en altura, no hay bichos, de modo que te puedes tomar cinco cafés al día perfectamente y sí te da el puntillo de espabilarte, pero no te deja tocado”, relata Peinado.

Idéntico mimo por el producto hay en el caso de la leche (“fresca, de una granja de Madrid, nos la traen semanalmente”) y los bollos, elaborados por Tres Manos Pan, un obrador de Robledo de Chavela donde unos chavales “hacen unos bollos artesanos con los que se te va la cabeza”. En definitiva, en Fiaka “estamos haciendo un gran esfuerzo por traer cosas que estén muy ricas y adaptarlas a los precios que puede pagar la gente de aquí. Puede que sea difícil, pero creemos en ello”.

