Indiana Mans, directora de Artesans Soler: "El consumo de turrón está cayendo"
La empresa familiar tiene sus orígenes en Jijona y sus productos se distribuyen en restaurantes, pastelerías y tiendas gourmet
Para entender la historia de Artesans Soler hay que remontarse a 1969. Fue el año en que los abuelos de Carles Soler fundaron la heladería que, con los años, se convertiría en una marca reconocida de helados, turrones y horchata. En la actualidad, Soler capitanea junto a Indiana Mans esta empresa familiar basada en Badalona (Barcelona).
En el marco del Gastronomic Forum, Consumidor Global ha entrevistado a Mans, quien explica las diferencias entre un turrón comercial y uno artesano, y analiza cómo se mantiene la demanda de los helados más allá de la temporada veraniega. "Desde Artesans Soler servimos al por mayor, a tiendas, a restaurantes, hoteles, heladerías… sobre todo, es nuestro principal cliente", afirma Mans.
Un negocio familiar con dos obradores
La historia de Artesans Soler se reparte entre dos enclaves: el obrador de helado en Badalona y el de turrón en Jijona. En ambos se trabaja con la misma dedicación con la que empezó la familia hace más de cincuenta años.
Su clientela es principalmente del sector hostelero y tiendas gourmet, aunque también cuentan con dos puntos de venta propios en Badalona. "Servimos al por mayor, pero también tenemos nuestras tiendas. En ambas vendemos tanto helado como turrón", explica Mans.
Del helado de verano al turrón de invierno
La estacionalidad marca el ritmo de Artesans Soler. "El helado cae bastante en invierno", reconoce Mans. "Es un producto muy estacional. Se vende de abril a octubre, aunque cada vez dura un poco más porque hace más calor. Los tres meses de diciembre, enero y febrero prácticamente no se vende".
"Entonces pasamos al turrón", añade. La rotación de productos permite mantener viva la actividad durante todo el año, pero también obliga a adaptarse a dos campañas muy distintas, con tiempos, procesos y estrategias de venta completamente diferentes.
Turrón artesano vs. industrial
"El consumo de turrón está cayendo", lamenta Mans. "Hay muchas marcas competentes que abren mercado pero, quizás, con calidades inferiores. Cada vez más, a la gente le cuesta gastar dinero en una barra de turrón. Es como comprar jamón".
La diferencia entre un turrón artesano y uno industrial, subraya, está en el proceso y la materia prima. "El tipo de almendra, la miel, el proceso del trabajo, si el turrón ha tenido la maduración correcta y ha reposado el tiempo necesario…", detalla Mans.
Un año de helado excepcional
Pese a la bajada del consumo de turrón, el equipo de Artesans Soler encara la campaña navideña con optimismo. "De momento, bastante bien, dentro de los márgenes normales".
Y añade: "Tampoco súper bien, como sí ha sido esta campaña de helado. Ha sido extraordinaria porque ha hecho mucho calor y se ha trabajado mucho".
Navidad estable gracias a la tradición
En cuanto a las fechas de mayor venta, la tradición sigue marcando el ritmo. Aunque el turrón se ve en los supermercados desde septiembre, la venta fuerte empieza a partir del puente de la Inmaculada. "Esas tres semanas son las más intensas", explica Mans.
Con presencia en pastelerías y tiendas gourmet, Artesans Soler mantiene viva una forma de trabajar donde la artesanía, el mimo y la herencia familiar son los ingredientes que nunca cambian. Cada barra de turrón y cada helado recuerdan que, más allá de la industria, la calidad se construye con paciencia y dedicación.

