La salud mental empeora, dormimos peor y terminamos somatizando físicamente ese malestar. Así, un informe reciente de Cleardent refleja que la prevalencia del bruxismo en España ha pasado del 6% en 2019 al 23% en 2022-2023.
Se trata de un problema extendido, multifactorial y con muchos matices, tal y como explica a este medio la doctora Marta Vallés, jefa de la Unidad dental y Cirugía Maxilofacial del Hospital Quirónsalud Torrevieja. “El estrés, la ansiedad y otros factores emocionales desempeñan un papel muy importante. Cuando una persona está sometida a tensión, el sistema nervioso puede aumentar la actividad muscular durante el sueño, favoreciendo el apretamiento o rechinamiento de los dientes”, explica.
Un problema multicausal
Al contrario de la creencia común de que solo ocurre por la noche, estos malos hábitos también pueden replicarse durante el día. “Aunque el estrés juega un papel muy importante, no significa que sea la única causa, pero sí uno de los principales desencadenantes en muchas personas”, añade la doctora Vallés.
En cuanto al aumento de la incidencia en los últimos años, la experta matiza que, probablemente, tenga más que ver con una mayor detección y sensibilización. “Factores como el estrés laboral, la incertidumbre, los cambios en los hábitos de sueño y la conciencia de la salud mental han contribuido a que más personas que presentan síntomas busquen ayuda”, reconoce.
El papel de los dentistas y los cirujanos maxilofaciales
A la par, los dentistas y cirujanos maxilofaciales identifican el problema con mayor facilidad, “gracias al conocimiento actual sobre las repercusiones a nivel oral y los trastornos de la articulación temporomandibular, por lo que tratan el bruxismo con más herramientas terapéuticas”, especifica.
Se trata de un problema que puede aparecer a cualquier edad. “El bruxismo suele observarse con mayor frecuencia entre los 20 y los 50 años, coincidiendo con etapas de mayor presión laboral y personal”, especifica la dra. Vallés.
A qué señales deberías prestar atención
La forma de detectarlo no siempre es sencilla. “En ocasiones, el bruxismo es presenciado por la pareja, que escucha el rechinamiento durante la noche. Cuando no es así, las señales más habituales incluyen despertarse con dolor o rigidez en la mandíbula, cefaleas al levantarse, sensibilidad o desgaste dental, fracturas de dientes o empastes, molestias en la articulación temporomandibular, dificultad para abrir completamente la boca y fatiga al masticar”, enumera la dra. Vallés.
Ante cualquiera de estos síntomas es recomendable acudir al dentista o cirujano maxilofacial para realizar una valoración y determinar si existe bruxismo u otro trastorno relacionado.
Qué consecuencias tiene
Existe cierta idea de que el bruxismo es simplemente un hábito molesto, de modo que se pueden llegar a infravalorar sus consecuencias. Si el bruxismo es intenso y persistente, puede provocar un desgaste importante del esmalte, e incluso fracturas dentales, sensibilidad, retracción del tejido dental, dolor muscular crónico y alteraciones de la articulación temporomandibular, como artrosis.
Según la experta del Hospital Quirónsalud Torrevieja, puede llegar al extremo de limitar una adecuada masticación. “También puede afectar a la calidad del sueño y favorecer un círculo vicioso en el que el dolor aumenta el estrés y este, a su vez, empeora el bruxismo”, alerta.
La opción del bótox
Lo que no siempre es recomendable es optar por el bótox en los músculos maseteros para "relajar" la mandíbula. “La toxina botulínica puede ser una opción en pacientes seleccionados con bruxismo severo o dolor muscular persistente que no mejora con medidas conservadoras, como las férulas de descarga, la fisioterapia o el manejo del estrés”, concede la dra. Vallés.
Su principal ventaja es que disminuye la fuerza de contracción de los músculos masticatorios y puede aliviar el dolor durante varios meses. Ahora bien, el bótox no elimina la causa del bruxismo, su efecto es temporal y requiere nuevas infiltraciones periódicas. “Además, un uso inadecuado puede provocar debilidad excesiva al masticar o cambios estéticos en el contorno facial, por lo que debe ser administrado por profesionales con experiencia y tras una correcta indicación clínica”, advierte.
Hacia dónde se dirige la investigación
La investigación, explica la Dra. Vallés, se dirige actualmente hacia un abordaje cada vez más personalizado. “Se están desarrollando dispositivos capaces de monitorizar la actividad muscular durante el sueño, férulas inteligentes con sensores, aplicaciones para el seguimiento de hábitos y tratamientos que integran odontología, fisioterapia, psicología y medicina del sueño”, detalla.
A la par, los expertos cada vez prestan más atención a la relación entre el bruxismo, el estrés, la calidad del sueño y otros trastornos como la apnea obstructiva del sueño. “El objetivo es no solo proteger los dientes y la articulación, sino actuar sobre las causas que favorecen el problema y mejorar la calidad de vida del paciente”, concluye la Dra.
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