Así se vive en primera persona el cierre de Lahsen Dental: “Te enteras por el cartel”

Aunque el cierre definitivo de sus cuatro centros acaba de consumarse, para algunos pacientes las señales de alarma y la falta de profesionalidad eran evidentes desde el inicio de sus tratamientos

Una persona en el dentista / PEXELS
Una persona en el dentista / PEXELS

Tras la espantada de una empresa, la estela de damnificados suele caer rápidamente en el olvido. Pero si esa empresa se dedicaba a algún ámbito de la salud, el impacto deja de ser estrictamente económico para convertirse en un cúmulo de tragedias personales

Lahsen Dental era una cadena de clínicas odontológicas privada que operaba en la Comunidad de Madrid (con sedes en Madrid capital, Alcorcón y Torrejón de Ardoz). Sin explicaciones ni compensaciones económicas, la empresa ha cerrado de forma repentina, dejando a cientos de pacientes con tratamientos a medias y pérdidas económicas muy considerables.

Tratamiento completo con curetajes incluido

I. Jiménez es uno de los afectados. En abril comenzó un tratamiento en la clínica del madrileño Barrio del Pilar que incluía la extracción de unas muelas, colocación de implantes, reconstrucción de caries, ortodoncia y curetajes. 

Un dentista trabajando
Un dentista trabajando / PEXELS

Sobre estos últimos, el cliente explica a Consumidor Global que no los necesitaba porque se los trataba en otro centro, “pero en la clínica insistían en que eran imprescindibles”.

Técnicas de presión para cerrar el presupuesto

La primera revisión era gratuita y servía para trazar el presupuesto. “Les propuse ir pagando a medida que me hicieran cada procedimiento, pero me dijeron que lo mejor era aceptar la propuesta completa para beneficiarme de los descuentos”, señala.

Para convencerle, alegaron que la oferta caducaba en dos días y que, de no firmarla a tiempo, el precio se duplicaría: pasaría de unos 5.800 euros rebajados a más de 8.000.  A Jiménez le explicaron estos detalles en una reunión con la directora del centro. Ella, asegura, ejerció una fuerte presión para que firmara y aceptara sus opciones de financiación. 

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Condiciones de financiación

“Sin embargo, cuando me presentaron el importe final —que superaba los 9.000 euros en total—, les indiqué que prefería gestionarlo de forma independiente con mi banco, ya que me saldría mejor”, rememora. Finalmente, tras unas llamadas, la directora de la clínica le ofreció unas condiciones muy similares a las de su banco. La empresa parecía, por tanto, dar su brazo a torcer.

Un dentista / PEXELS
Un dentista / PEXELS

No obstante, no tardaron en salir a la luz muestras de falta de profesionalidad preocupantes. “Al empezar el tratamiento, el doctor me hizo primero el curetaje. En la clínica anterior a la que iba lo solían hacer en dos días por cuadrantes, es decir, dos cuadrantes por día, pero en Lahsen Dental me hicieron los cuatro cuadrantes en el mismo día tardando menos de 1 hora en total. Luego el doctor pasó a decir que me quería hacer todas las extracciones en el mismo día, a lo cual me negué” expone Jiménez.

Malas caras y falta de profesionalidad

Le parecía excesivo, alega, extraer en un día 4 muelas “anestesiándome la boca entera y dejando demasiados huecos”. Por ello, expresó al doctor que prefería tratar primero las caries, antes de que fueran a más. “Con mala cara, me hizo el primer empaste. Lo hizo mal y me dejó un agujero que me provocó dolores por tener la encía al aire libre”, rememora.

Jiménez permaneció dos semanas con ese hueco. El mismo día en que debían corregir el fallo cometido en la caries, también estaba previsto tratarle otra pieza distinta mediante anestesia en otras partes de la boca.

Una persona en el dentista / PEXELS
Una persona en el dentista / PEXELS

Boca anestesiada para nada

Sin embargo, el cliente señala que el dentista prefirió no continuar debido al dolor que sufría en la encía tras la reparación defectuosa, dejándole la boca anestesiada pero sin llegar a realizarle el tratamiento pertinente. 

Para Jiménez, todo fue una excusa motivada por las prisas: el dentista le dañó la encía por trabajar de forma apresurada y utilizó ese mismo dolor como pretexto para dar por finalizada la consulta, dejándolo anestesiado y sin practicarle el resto de los empastes. 

“El doctor se había marchado sin aviso”

“Me llamaban para cambiarme las citas poniéndome excusas. Contaron que el doctor se había marchado sin aviso en la última sesión, y que ya me contactarían cuando tuvieran uno nuevo”. Es decir, a Lahsen Dental se le había escapado el especialista y no contaba con personal para atender a sus pacientes. 

Una persona habla por teléfono / MAGNIFIC
Una persona habla por teléfono / MAGNIFIC

Las fechas no están del todo claras, pero Jiménez calcula que la clínica del Barrio del Pilar cerró a finales de abril. “No duró ni un mes desde que contraté el tratamiento”, señala. La forma de enterarse fue dantesca: “Fue por un cartel en la puerta. Decían que estaban de obras y que seguiríamos el tratamiento en otra de sus clínicas, en la calle Canarias. Allí fui solo a una cita, que es en la que me dejan con la anestesia pero sin tratarme”, expone.

Promesas incumplidas

La clínica de la calle Canarias echó el cierre a finales de mayo, según calcula el afectado. "Decidí ir a la de Torrejón de Ardoz y hablé con la directora, que era la misma de la sede anterior. Le dije que no quería continuar por la desconfianza que me habían generado, pero me prometió que esta nueva clínica mantendría la actividad. Al tener ya la financiación aprobada y demás, acepté seguir allí el tratamiento", relata el usuario. 

No era cierto. Las clínicas de Torrejón y Alcorcón bajaron la persiana a principios de julio. “En todos los casos te enteras por el cartel, no porque avisen ellos ni nada”, denuncia Jiménez.

Una persona en el dentista / PEXELS
Una persona en el dentista / PEXELS

Los teléfonos dejan de funcionar

Pocos días antes de su siguiente cita, le llamaron para comunicarle de nuevo que el doctor se había marchado y que posponían la consulta una semana. Sin embargo, al no recibir el habitual mensaje de recordatorio en la víspera, las sospechas de Jiménez se agigantaron. Al llamar, descubrió que en la clínica nadie contestaba y que los teléfonos habían dejado de funcionar. 

Su sorpresa fue mayúscula cuando acudió presencialmente y encontró el centro cerrado. En la puerta, Lahsen Dental había incluido un correo, “al cual todavía no me han respondido”, cuenta. “Me quedé sin tratamiento y pagando la financiación sin haber recibido apenas tratamiento”. Su deuda es de 5.800 euros, y la empresa no da explicaciones. 

Este medio ha podido comprobar que varios afectados se están organizando para presentar una denuncia colectiva contra Lahsen Dental.

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