Estela Lladó (Monarka): "Hay gente de 45 años con una edad metabólica de 60"

La doctora especialista en neurociencia y longevidad aclara a Consumidor Global qué factores envejecen más nuestro cuerpo por dentro y cómo podemos sincronizar nuestra edad biológica con la metabólica

Doctora Estela Lladó / GALA ESPÍN
Doctora Estela Lladó / GALA ESPÍN

Escucha el artículo ahora…

0:00
0:00

En plena era del autocuidado, dormir mejor, comer más sano o gestionar el estrés han dejado de ser recomendaciones genéricas para convertirse en una auténtica obsesión colectiva. De hecho, el término "longevidad" se ha colado con fuerza en la conversación pública. A su alrededor ha crecido, casi sin control, un mercado millonario de suplementos, terapias y promesas de bienestar que, entre la ciencia y el marketing, genera tantas expectativas como dudas. ¿Qué hay de cierto en todo ello? ¿Estamos realmente más preparados para vivir mejor o simplemente más expuestos a una sobreinformación difícil de filtrar?

En esta entrevista para Consumidor Global, la doctora Estela Lladó, especialista en neurociencia y longevidad y cofundadora de la clínica Monarka, pone orden en medio de esta saturación. Desde su experiencia clínica, advierte sobre los riesgos de la "infoxicación" y el consumo indiscriminado de suplementos, al tiempo que reivindica una visión más realista y personalizada del cuidado de la salud: menos fórmulas milagro y más atención al sueño, la alimentación o el deporte. Unos pilares básicos que, aunque son menos llamativos, siguen siendo los más determinantes para vivir más y mejor.

--¿Qué significa exactamente ser especialista en longevidad?

--Significa intentar controlar el estado de salud actual que tenemos y prevenir el desarrollo de futuras enfermedades para estar bien y cuidarnos de cara a las décadas futuras. 

--¿Qué es lo que persigue la longevidad? 

--Es muy individualizado. Hay personas que dicen: "yo quiero vivir los años que sean pero de una manera intensa y saludable". Otras aspiran más a llegar a vivir muchos años. Lo importante es llegar en buen estado a ese decaimiento de los últimos 10-15 años de vida. Tan importante es saber vivir bien como saber irse de una forma digna. Eso se puede conseguir si nos cuidamos y adoptamos estilos de vida saludables. Estamos normalizando muchísimo el estrés crónico persistente, que tiene un impacto a nivel celular y biológico. Cuando las personas toman conciencia de su edad metabólica, de sus análisis o de la presencia de metales pesados en sangre, es cuando deciden parar y dejarse ayudar. 

--¿A partir de qué edad la gente se suele preocupar por su edad interna? 

--No hay una edad en concreto. Cada vez hay más gente joven que está metida en este mundo de longevidad y empiezan a cuidarse. Pero es verdad que el target de personas que vienen a nuestra clínica tiene edades medias, entre 40 y 55 años. Es gente en plenitud a nivel laboral y empresarial, con un nivel de estrés bastante elevado, insomnio y hacen muchas comidas fuera de casa. 

--¿Qué prácticas nos ayudan a ser más longevos? 

--Los pilares fundamentales son dormir, la nutrición, el ejercicio y el control del estrés. Lo que vendría a ser el MAP, movimiento, alimento y pensamiento. 

Alimentarnos cuando hay luz del sol, cenar temprano y dejar un par de horas antes de ir a dormir, evitar beber en exceso para no tener que levantarse al baño de madrugada, dejar los dispositivos fuera de la habitación. Si queremos descansar, podemos coger un libro o escuchar música relajante, tirar de aromaterapia, una temperatura de unos 20 grados y oscuridad total.

A nivel de nutrición es muy importante hidratarse por la mañana. Primero con un vaso de agua y después con uno más templado y ya preparamos al cuerpo para una ingesta más sólida. Hay que tener mucho cuidado con los ayunos y dietas como la keto o low carb. No todos necesitamos lo mismo. 

A nivel de ejercicio, se recomienda ejercicio aeróbico y de fuerza. Además, hay que controlar el estrés. Para ello existen técnicas de neuromodulación, adaptógenos, psicología humanista…

--Buena parte de lo que comenta requiere fuerza de voluntad de la persona, ¿realmente se puede conseguir o a medida que avanzamos con la edad también nos hacemos más resistentes a esos cambios?

--Al 90% de las personas que pasan por nuestra clínica les recomiendo que vayan primero con la psicóloga porque suele haber algún bloqueo interior o situación personal que no permite seguir un protocolo de una forma más adherente. Además de la psicóloga, ayuda muchísimo el número, es decir, cuando una persona tiene 45 años y ve que tiene una edad metabólica de 60, dice: "tengo que parar y hacer cambios en mi vida".  

--¿Se puede revertir la edad metabólica? 

--Sí, la podemos revertir. Se trata de volver a un estado de salud previo a toda esta condición de estrés. Es verdad que cuanto más años llevamos acumulados, más largo será el camino pero se puede. Si cambiamos la mentalidad y somos capaces de entender el metabolismo de cada persona, el estado emocional, familiar, personal y damos herramientas muy adaptadas a su vida y a sus horarios, es totalmente posible. 

--Hay un mercado muy amplio en productos relacionados con la longevidad, ¿cuánto hay de marketing en ellos y cuánto de ciencia? ¿Cómo podemos distinguirlos? 

--Es muy difícil. Incluso los profesionales que nos dedicamos a esto nos cuesta y pasamos muchas horas leyendo. En mi caso personal, siempre voy a buscar la referencia científica. Si no la encuentro, lo pongo un poco en stand by o en duda. Busco suplementos que tengan los certificados pertinentes e intento ir a la casa madre a ver cómo trabajan y, sobre todo, ser un poco coherente. 

Hay que dejarse aconsejar por un profesional médico. Esta moda de "yo me tomo esto porque me lo ha dicho la amiga del amigo"... después pasan cosas porque hay muchas más interacciones de las que pensamos. Hay suplementación que no se puede mezclar con farmacología. Hay suplementación como la ashwagandha que hay que vigilar con la tiroides o si tomamos antidepresivos o anticoagulantes y esto la gente evidentemente no lo sabe. Igual de mala es tomar mucha farmacología como mucha suplementación. Muchos suplementos van por el metabolismo hepático y podemos también tener un problema de inflamación hepática o un problema pancreático. Hay que ir con mucho cuidado y hacer una analítica previa de control así como seguir una indicación de un profesional de la salud médico. 

--¿Este tipo de medicina acompañada de un profesional se ha convertido en un lujo o puede estar al alcance de cualquiera si se lo propone?

--Es muy relativo, depende de qué se considera un lujo o no. ¿Es un lujo ir a comer a un restaurante Michelin? Sí y hay gente que lo hace. ¿Es más importante esto que una visita médica que te oriente a nivel de salud durante un año? Es es una decisión súper personal. 

Ahora mismo es una medicina que se aplica en el ámbito privado, pero muchísimos avances en la medicina han empezado en el ámbito privado y después se han trasladado a la práctica pública, como las endoscopias. Si no empujamos desde este sector, nunca habrá esta traslación. Hace 10 años nadie hablaba del magnesio, ni de la ashwagandha, ni de la rhodiola. En otros 10 años probablemente habrá mucha más integración de este tipo de medicina en el día a día porque se habrá hecho este trabajo. 

La idea es ir a la raíz del problema y dejar un poco la farmacología, que no es imprescindible. Ojo, cuando hay una situación aguda, necesitamos fármacos. En otras ocasiones, podemos apoyarnos en suplementación, nutrición, ejercicio y control de sueño. Solo hay que encontrar un equilibrio.

--¿Cómo ha cambiado la demanda en todo lo que tiene que ver con el autocuidado? 

--Yo creo que hay modas que pasan y otras que son fundamentales y vitales. En el momento que vemos que una cosa nos sienta bien y que nos permite rendir más, encontrarnos más alegres, estar más descansados, sentirnos mejor, pasar tiempo de más calidad con nuestros hijos o nuestros padres, dejarlo ir sería una equivocación. Y espero que esta moda haya venido para quedarse pero necesitamos que salgan más publicaciones científicas para dar más validez a los suplementos

Hay que vigilar mucho la infoxicación, que es la información que no sabemos de dónde sale y que mucha gente se la cree porque es muy marketiniana. Por eso, aconsejo siempre buscar un artículo de referencia, una persona de confianza que esté en el mundo más médico-científico y que realmente nos pueda validar si esto es así o no. Nuestro trabajo también es hacer que toda esta información llegue a la población y llegue filtrada. Pero es muy difícil. Hay muchísimas personas que publican constantemente y es una pena porque habrá parte de esta información que es válida científicamente y otra que no, pero hay tanta que se pierde en el camino.