GLS pierde un paquete con un reloj de lujo y no ofrece explicaciones sobre el extravío
La empresa logística, que presume de calidad, reconoce que el paquete salió de la agencia, pero no explica los extraños cambios de estado que constan en el seguimiento
El pasado 21 de mayo, un paquete salió o debió salir de la agencia 366 de GLS, ubicada junto al hospital de Salnés, a unos 7 kilómetros de Vilagarcía de Arousa, Pontevedra. Esta es una de las 560 agencias que suma el gigante logístico GLS, a las que se suman más de 7.700 puntos de conveniencia Parcel Shops y Parcel Locker para gestionar los envíos. La compañía presume de ser “líder en calidad de envíos nacionales e internacionales de paquetería y mensajería urgente”, pero lo cierto es que un largo historial de incidencias resquebraja esta proclama. Y va a más.
D. Zueco había generado la recogida de un paquete el día anterior, 20 de mayo, a través de la página web. En concreto, contrató la recogida de un paquete que se enviaría con servicio urgente al día siguiente. Habría de llegar antes de las 14:00h. Sería un bulto de un kilo.
Cambio de estado del paquete
“El día 21 pasaron por la mañana y efectivamente no había nadie, así que lo marcaron como ‘Ausente en la recogida’. Luego volvieron a pasar por la tarde y sí lo recogieron. En concreto, a las 16:45 h recogen el paquete, así me lo confirma el remitente a las 17:00 h vía WhatsApp. Pero todo lo que pasa después es muy surrealista”, expresa a este medio este consumidor, que no contrató seguro.

Al día siguiente, a las 11:49 h, el estado del pedido cambia de forma repentina. Aparece marcado con una descripción escueta y desconcertante: ‘No hay mercancía por recoger’. Es entonces cuando Zueco empieza a mosquearse: la mercancía en cuestión, detalla, era un reloj de altísimo valor, un Audemars Piguet 15510.
Pedido cancelado
Unos minutos después, el estado cambia de nuevo: primero GLS indica que el envío ha sido recogido y que está “pendiente de tránsito a destino”, pero inmediatamente después cambia y pasa a estar ‘Cancelado’.
“El reloj entró en la red de GLS porque así lo han reconocido ellos”, subraya este cliente, que ha mantenido la comunicación con la compañía para pedir explicaciones y soluciones. Este medio ha tenido la oportunidad de ver capturas de correos electrónicos que así lo atestiguan.

“El reloj no se localiza”
“El envío está extraviado por toda la red. Lo estamos buscando y esto conlleva tiempo”, dijeron a Zueco el 28 de mayo. Ocho días más tarde, la empresa parecía dar carpetazo a la investigación interna, fuera ésta de la naturaleza que fuera. “Lamentamos las molestias, el reloj no se localiza”, dijeron el 5 de junio. Adjuntaron una hoja para que el afectado la enviara cumplimentada, con el fin de enviarla al departamento de seguros.
No obstante, Zueco no se fiaba y no aportó imágenes cuando la empresa de logística le pidió fotos para “revisar” los paquetes perdidos. “Ya fui reacio a ello, porque iban a ver qué reloj era”, reconoce. Parece una duda razonable: si la empresa tiene el número de envío, el nombre del destinatario y el remitente, sus respectivas direcciones y todo el historial de seguimiento, ¿para qué necesita una imagen del interior? ¿Sería menos grave si se hubiese perdido un Casio?

“Pretenden darme 6 euros por kilo”
Con todo, la solución que ofrece GLS resulta demoledora para el cliente: “Pretenden darme 6 euros por kilo”, critica, a pesar de que la compañía ha reconocido explícitamente que el paquete salió de la agencia.
Cabe preguntarse si alguien sabía demasiado o si alguien no ha querido saber lo suficiente.
Este medio ha contactado con GLS para preguntar cuál es su hipótesis sobre lo ocurrido y si consideran que la compensación es justa, pero al término de este reportaje no ha obtenido respuesta.
