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En un sótano y con contraseña: la moda de los bares ‘clandestinos’ que triunfa en Madrid

Locales como Anónimo Club ofrecen una experiencia original para “evadirse de la realidad” y cenar y tomar una copa en un espacio íntimo y exclusivo

Alberto Rosa

Entrada al Anónimo Club, uno de los bares 'clandestinos' de Madrid / ANÓNIMO CLUB

Fue en los años 20 del siglo pasado cuando, en Estados Unidos, la famosa Ley Seca provocó la aparición de bares ocultos con acceso restringido en los que se abastecía de alcohol a los visitantes. Esa tendencia misteriosa vuelve ahora en forma de márketing a las grandes ciudades como Madrid con propuestas exclusivas y originales de restaurantes y bares que se encuentran ocultos en los rincones de la ciudad.

Uno de ellos es Anónimo Club. Este local se esconde en el sótano de un restaurante italiano del madrileño barrio de Almagro, el Fellina. Además, para acceder es necesaria una contraseña que pedirán en la puerta, situada al bajar las escaleras del establecimiento.

Bares clandestinos a los que “puede entrar cualquiera”

Dentro, el local está decorado con colores oscuros y detalles dorados. “Es un sitio en el que evadirse de la realidad y vivir una experiencia distinta”, aseguran a Consumidor Global fuentes del Anónimo Club. Y es que, aunque parezca un lugar inaccesible y oculto, en realidad “puede entrar cualquiera”.

“El local nació con la idea de tener un espacio para que los clientes que cenaran en el Fellina se pudieran tomar una copa abajo y no tener que moverse de local”, explican. Con las restricciones de la pandemia se decidió servir también comidas y cenas, pero con la opción de copa y DJ después. Su horario es de jueves a sábado por las noches, aunque también se puede reservar para todo tipo de eventos privados.

Acceso con contraseña y ambiente

El salvoconducto se puede conseguir en la barra del restaurante Fellina y, aunque no es imprescindible, se recomienda realizar reserva previa. La contraseña, cuentan fuentes del Anónimo, “es siempre la misma” porque “no sería operativo estar cambiándola”, indican a este medio.

Luces con el logo del Anónimo Club en una pared / ANÓNIMO CLUB

La música es importante en Anónimo Club y cada noche puede ser distinta. “Varía según el público. Aunque no estamos a favor del reguetón, si algún grupo lo pide, nos adaptamos, pero solemos poner techno y house al principio de la noche y música más comercial al final”, apuntan desde el Anónimo.

Un ticket medio de 28 euros

En cuanto a la carta, el ticket medio de una cena italiana en el Anónimo ronda los 28 euros. “Las copas de después están entre los 8 y los 15 euros”, añaden. Allí acogen eventos de todo tipo, desde fiestas sorpresa y cumpleaños, hasta eventos corporativos y de team building.

“Nos solemos encontrar con bastantes caras conocidas que no te puedo contar”, sugieren. Y es que se rumorea la presencia en el Anónimo de famosos como María Pombo o María Pedraza y personalidades políticas como la presidenta Isabel Díaz Ayuso o el alcalde José Luis Martínez Almeida. En definitiva, parece que esa intimidad y exclusividad está garantizada, aunque desde el local recalcan en que “somos un bar para cualquier tipo de público”.

Una experiencia “diferente y sorprendente”

La idea de publicitar como clandestino un local como otro cualquiera es una estrategia de marketing cada vez más habitual en grandes ciudades. Desde la Asociación Hostelería Madrid señalan que, aunque el concepto de negocio es “diferente y sorprendente”, es muy “minoritario" y no hay datos objetivos del número de locales de este tipo en Madrid.

Mesas en el interior del restaurante / ANÓNIMO CLUB

“La hostelería vende, además de gastronomía, experiencias, así que entendemos que los empresarios que buscan este tipo de negocios buscan ofrecer experiencias diferentes a los clientes”, opinan desde la asociación de empresarios.

¿Bares clandestinos o locales pijos de siempre?

Y es que, al final, detrás de esos secretos y esa clandestinidad, lo que hay son locales modernos y pijos de los que abundan en las ciudades, pero con ese toque distinto y original que utilizan como reclamo.

“Es una estrategia novedosa que busca sorprender a un cliente que tiene millones de opciones y que está aburrido de la hostelería tradicional”, expone a Consumidor Global María Gómez, experta en Marketing y Comunicación y profesora de la ESIC.

La contradicción de publicitar lo “secreto”

Para Gómez, este tipo de prácticas suponen “recuperar una estrategia que ya se utilizó hace tiempo y que ahora vuelve a estar de moda”, en referencia a los primeros locales estadounidenses que aparecieron a principios del siglo XX como respuesta a la Ley Seca que prohibía la venta de bebidas alcohólicas.

Botellas de alcohol en la barra del Anónimo Club / ANÓNIMO CLUB

La profesora reflexiona sobre la comunicación y publicidad de algo que se vende como “secreto” y cómo evitar caer en la contradicción. “Que sea secreto es en sí la gracia, por lo que hay que buscar soportes o formas alternativas de darlo a conocer. Hay que evitar la típica campaña tradicional de publicidad que harías para un restaurante italiano y buscar formas de comunicación no convencional para no caer en la contradicción. Por ejemplo, recibir un email secreto con la reserva y que no puedas conocer la contraseña hasta el último momento”, concluye.