Volar con Ryanair siempre sale caro

La compañía aérea ha conseguido una facturación récord en 2025 pero, paralelamente, también ha encarecido un 10% el precio de sus billetes

Volar con Ryanair siempre sale caro / Fotomontaje CG
Volar con Ryanair siempre sale caro / Fotomontaje CG

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Ryanair ha anunciado esta semana el mayor beneficio de su historia: 2.260 millones de euros. Pero lo hace después de subir un 10% el precio de sus billetes y mientras millones de pasajeros siguen pagando suplementos por servicios que hace unos años eran básicos. Así, el modelo low-cost del que presume la compañía ya no es tan barato. 

En la actualidad, el precio inicial funciona más como reclamo que como coste real del viaje. A la tarifa se suman cargos por elegir asiento, llevar maleta en cabina o embarcar con prioridad. El resultado es que muchos pasajeros terminan pagando bastante más de lo que esperaban cuando compraron el billete.

La estrategia no es nueva, pero sí cada vez más agresiva. Ryanair ha normalizado convertir cualquier comodidad en un extra de pago. Incluso viajar con una pequeña maleta se ha transformado en un servicio premium. Estos recargos no son poca cosa para la aerolínea. De hecho, representan una cuarta parte de su negocio.

El 25% de su facturación proviene de los llamados "ingresos auxiliares". Hablamos del dinero que obtiene cobrando por el equipaje, el embarque prioritario o la comida a bordo, por ejemplo. Mientras tanto, los consumidores tienen que aceptar condiciones cada vez más estrictas de una compañía acostumbrada a la polémica y que no puede presumir ni de satisfacción del cliente ni de puntualidad.

Volar con Ryanair siempre sale caro. Ya sea por la subida de las tarifas o por los recargos de última hora a pasajeros cuya maleta supera un centímetro las medidas permitidas. Quizás, a ojos de los consumidores, el récord no ha sido la facturación anual, sino el encarecimiento del 10% en los billetes y cobrar casi por respirar en la cabina del avión.