Google compra los datos de la aerolínea quebrada Spirit: 500 millones de mensajes para entrenar su IA

La aerolínea estadounidense quebró y dejó de volar en mayo, pero su información empresarial se ha convertido en un atractivo para el gigante tecnológico

La zona de facturación de Spirit Airlines vacía / CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH - EFE
La zona de facturación de Spirit Airlines vacía / CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH - EFE

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Correos electrónicos, conversaciones internas, hábitos de consumo, búsquedas o registros de actividad permiten a las empresas conocer cómo se comportan sus usuarios y, cada vez más, sirven también para entrenar sistemas de inteligencia artificial. 

Por ello, Google ha pagado 10 millones de dólares (unos 8,6 millones de euros) por los datos corporativos de Spirit Airlines, una aerolínea que dejó de operar en mayo tras declararse en quiebra.

100 millones de correos y 500 millones de mensajes de Microsoft Teams

Según la documentación presentada ante el tribunal de quiebras, Google adquirirá datos empresariales de Spirit que incluyen millones de comunicaciones internas, información corporativa y alrededor de 30 millones de líneas de código.

En concreto, el conjunto contiene unos 100 millones de correos electrónicos y 500 millones de mensajes de Microsoft Teams, además de hojas de cálculo, información relacionada con transacciones y reservas, datos de viajeros frecuentes y documentación de recursos humanos.

Un avión de la aerolínea Spirit / Zhang Fengguo - EP
Un avión de la aerolínea Spirit / Zhang Fengguo - EP

Entrenar la inteligencia artificial de Google

Hasta ahora, buena parte del entrenamiento de los modelos de IA se ha realizado utilizando información disponible públicamente. Sin embargo, para conseguir sistemas capaces de comportarse como trabajadores humanos en una oficina hace falta algo diferente: datos que permitan comprender cómo trabajan realmente las personas, cómo colaboran, cómo toman decisiones y cómo resuelven problemas.

Una empresa que ha dejado de operar puede conservar un activo que resulta especialmente valioso para la próxima generación de inteligencia artificial: el registro de cómo trabajaban sus empleados. La intención de las grandes compañías tecnológicas es desarrollar agentes capaces de ejecutar cada vez más tareas sin intervención humana.

Anthropic, por ejemplo, ha planteado inversiones superiores a 1.000 millones de dólares anuales en los denominados entornos de aprendizaje por refuerzo, simulaciones en las que los agentes pueden aprender a completar secuencias de acciones de manera autónoma. Los datos de una empresa real permiten recrear precisamente ese tipo de situaciones.

¿Qué ocurre con la privacidad?

¿Puede una empresa vender los datos que ha recopilado de sus empleados y clientes para que otra compañía los utilice en el desarrollo de inteligencia artificial? Google asegura que no recibirá información personal. Según la documentación judicial, los datos serán anonimizados y se eliminará la información que permita identificar directamente a las personas. Además, Google ha señalado que un tercero realizará una depuración rigurosa de la información personal antes de que el conjunto llegue a sus manos.

No obstante, un sindicato de auxiliares de vuelo ha presentado una objeción a la operación. Su argumento es que eliminar nombres u otros identificadores no necesariamente significa que los datos sean completamente anónimos, especialmente si se mantiene la relación existente entre las distintas informaciones.

Un correo puede contener datos personales. Una conversación puede revelar circunstancias laborales. Una reserva puede incluir información de un pasajero. Un intercambio entre empleados puede contener detalles que, combinados con otros registros, permitan reconstruir quién participó en una determinada actividad. Y todo ello podría terminar formando parte de un conjunto de datos destinado al desarrollo de inteligencia artificial.

El juez decidirá si Google puede quedarse con los datos

La venta todavía no es definitiva. El juez del tribunal de quiebras, Sean Lane, deberá decidir sobre la operación en una audiencia, después de que se hayan presentado objeciones al acuerdo.

Google, mientras tanto, ha confirmado la adquisición.

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