Visita a la granja de Martiko: "Hay patos eviscerados y descuartizados plenamente conscientes"

Consumidor Global accede al informe 'Análisis de riesgos y oportunidades del mercado del foie' de uno de los principales clientes del grupo navarro Martiko

Patos en el matadero de Martiko / IGUALDAD ANIMAL
Patos en el matadero de Martiko / IGUALDAD ANIMAL

El grupo navarro Martiko concentra más del 70% de la cuota de mercado del foie gras en España. Sus productos elaborados con el hígado hipertrofiado del pato lucen en los lineales de la mayoría de supermercados y tiendas gourmet, y se sirven en los restaurantes más famosos de nuestro país.

Lo que no se ve, lo que se esconde, lo que muchos consumidores todavía desconocen, es lo que sucede dentro de sus granjas y mataderos. El traumático proceso de cría, recría, cebado y sacrificio de estos animales está prohibido en todo el mundo, salvo en Francia, Bélgica, Hungría, Bulgaria y España. Ahora, Consumidor Global ha tenido acceso al informe Análisis de riesgos y oportunidades del mercado del foie, elaborado por uno de los principales clientes de Martiko tras visitar la sede principal, ubicada en Bera (Navarra), la granja y el matadero.

Visita a la granja de patos y al matadero de Martiko

“No me querían dejar entrar al matadero, siendo uno de sus mejores clientes de Martiko, con la excusa de que no era algo agradable de ver…”, explica la persona que ha presenciado desde la recepción de los patitos en la granja hasta su sacrificio final.

Es un relato desgarrador. La crónica de una muerte anunciada que abrirá los ojos a muchos consumidores de foie gras.

La recepción de los patitos y las primeras bajas

“Los patitos llegan en camiones acondicionados que proceden de Francia, donde se encuentran las incubadoras. La variedad de pato que se usa es el pato Mulard, un híbrido obtenido por inseminación artificial del cruce entre el macho de pato Barberie (Cairina moschata) y la hembra de pato Pekín (Anas Platyrhynchos), mucho más grande que sus progenitores, estéril y de manejo fácil dada su docilidad”. 

Restos de patos sacrificados en el matadero de Martiko / IGUALDAD ANIMAL
Restos de patos sacrificados en el matadero de Martiko / IGUALDAD ANIMAL

“La recepción es una fase delicada y traumática donde hay un número importante de bajas, ya que son animales con 24 horas de vida. Pero, incluso así, sale más barato que importar los huevos e incubarlos en la granja”. 

Fases de cría y recría

Están 21 días en una zona de cuidados y luego pasan a la fase de recría, con una duración de unos 70 días. Durante esta fase los patos se encuentran en el exterior y tienen acceso a las naves acondicionadas, donde disponen de alimento y agua ad libitum

“En esta fase también hay un número considerable de bajas, ya que los comederos y bebederos están bastante elevados del suelo para evitar la proliferación de roedores y esto, en ocasiones, provoca que algunos animales más retrasados en el crecimiento no puedan acceder a su alimentación de forma adecuada y mueran por inanición o por canibalismo”. 

Fase de cebado

“Con una duración de unos 15 días, los patos viven en parques colectivos, ya que las jaulas individuales están prohibidas en Europa, y reciben una alimentación pautada dos veces al día, entre 200 y 500 gramos y de 3 a 6 segundos por toma”. Este proceso es necesario para conseguir los 300 gramos de peso mínimo del hígado para que se pueda denominar foie gras, atendiendo al Reglamento (CE) Nº 543/2008 de la Comisión Europea de 16 de junio de 2008, por el que se establecen las normas de desarrollo del Reglamento (CE) n 1234/2007 del Consejo en lo que atañe a la comercialización de carne de aves de corral

Para conseguir este peso mínimo, se induce una esteatosis hepática que provoca una hipertrofia del hígado (cirrosis inducida). “Quiero hacer notar que, contrariamente a lo que cabría esperar, esta no es la fase más agresiva de la cría, en mi opinión”. 

Alimentación forzada

En este punto, los animales pasan de vivir en unas condiciones relativamente buenas, con acceso al exterior y sin límite de espacio, a un parque reducido de cemento, en una nave, sin luz natural, con “estrés por hacinamiento” y con la alimentación forzada para conseguir las ganancias de peso buscadas. 

Durante dicha fase, tras unos primeros días de estrés y pérdida de peso por las nuevas condiciones, “el instinto de supervivencia hace que los animales, cuando comprueban que el proceso traumático del cebado forzado les proporciona un alimento que les sacia y les gusta, aprendan que cuando llega el operario es la hora de la comida, y no parece que les disguste en exceso, aunque visualmente es agresivo”.

El sacrificio: la fase más traumática

Una vez finalizada la fase de cebo, los patos sanos que tienen entre 14 y 16 semanas son trasladados al matadero para el sacrificio, donde se obtiene el foie gras y otras producciones principales, como muslos y pechugas, y producciones secundarias, como pluma y plumón (extraído post mortem). 

“La fase de sacrificio es, en mi opinión, la más traumática para los animales, por mucho que la industria trate de que no entre a formar parte del debate, ya que no es exclusiva de la producción de foie, sino que es la misma para todas las producciones de aves”. 

El camino al matadero

Dicha fase se inicia en los corrales con las actividades de carga de los animales en pequeñas cajas de transporte. “Se hace de forma muy traumática para ellos, ya que son muchos animales por caja, en unos cajones de plástico de poco más de un palmo de alto. Estos cajones son transportados de forma muy poco cuidadosa a los palés y luego en toros mecánicos a los camiones de transporte”. 

Una vez que los cajones con los animales son descargados en la línea de sacrificio, “comienza uno de los espectáculos más agresivos imaginables”.

Terror y fracturas antes de la muerte

Los animales son sacados de los cajones y son colgados de las patas, cabeza abajo, en unos ganchos que cuelgan del techo, “estando perfectamente conscientes (y aterrorizados), produciéndose intentos de huida y aleteos bruscos que, en no pocas ocasiones, provocan la rotura de sus patas o de sus húmeros al golpear sus alas contra la maquinaria. Por ello, algunos patos tienen fracturas abiertas en patas y alas”. 

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Patos en una granja de Martiko / IGUALDAD ANIMAL

Este proceso, aunque procuran que sea rápido, ya que los animales son colgados cabeza abajo en cadenas en movimiento hacia la piscina de aturdimiento, “lo cierto es que se hace eterno”. 

Una matanza muy dolorosa

Una vez los animales llegan a la piscina de aturdimiento previo al sacrificio (supuestamente para que el sacrificio sea indoloro como marca la legislación), la cabeza es sumergida en una piscina con un líquido salino por el que circula una corriente eléctrica que debería ser suficiente para aturdir el cerebro del animal, dejándolo inconsciente, sin llegar a matarlo. 

El momento del aturdimiento / IGUALDAD ANIMAL
El momento del aturdimiento / IGUALDAD ANIMAL

“Lo que yo pude ver, aunque el proveedor no quería que yo estuviera presente y la veterinaria también se quejó, es que, en no pocos casos, los animales salían de la piscina de aturdimiento perfectamente conscientes por un bañado incompleto de su cabeza debido a sus propios movimientos”.

Patos eviscerados y descuartizados plenamente conscientes

“Ante nuestra sorpresa, esos no eran retirados de la línea de sacrificio. Así pues, pocos metros después, eran eviscerados y descuartizados plenamente conscientes. Es una salvajada. Ante nuestra consulta, salieron al paso alegando que muchos de esos movimientos no querían decir que los animales estuvieran conscientes, sino que eran convulsiones debidas a la descarga… algo muy poco creíble, ya que había una clara diferencia entre los que sí recibían una descarga efectiva, que eran la mayoría, y los que no”. 

Patos recién sacrificados en el matadero de Martiko / IGUALDAD ANIMAL
Patos recién sacrificados en el matadero de Martiko / IGUALDAD ANIMAL

“Cuando pregunté por este asunto a la veterinaria responsable, me dijo que los sistemas de aturdimiento no eran perfectos y que había una tasa de fallo, pero que estaba perfectamente controlada y que estaba dentro de los parámetros de error aceptados por la legislación, y me recalcó que estas operaciones eran realizadas por profesionales con la debida formación y siguiendo estrictamente los protocolos de bienestar animal establecidos para los mataderos”. 

La postura de Martiko

Consumidor Global se ha puesto en contacto con Martiko para conocer la postura de la empresa respecto al hecho de que algunos patos sean eviscerados y descuartizados plenamente conscientes, tal y como relata el testigo.

"Durante el proceso de matanza el veterinario hace al azar la comprobación del aturdido para que sea eficaz y reversible", explica el controlador operativo de la factoría de Martiko. Al insistir sobre la tasa de fallo del aturdidor, desde Martiko explican que para aturdir al pato utilizan la Ley de Ohm (Voltaje = Corriente x Resistencia) y que la resistencia puede variar en función del peso del pato. "Ese es el que nos puede dar fallo", reconocen.