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La batalla de los gazpachos: Belén Esteban noquea a la chef Pepa Muñoz, pero por los pelos

Ambos productos se venden en supermercados a precios similares, pero sus cualidades nutricionales difieren en puntos clave

El gazpacho de Belén Esteban y de la chef Pepa Muñoz / CG
El gazpacho de Belén Esteban y de la chef Pepa Muñoz / CG

Si Belén Esteban es la princesa del pueblo, Pepa Muñoz es la reina del tomate. Sin embargo, sus trayectorias son muy diferentes. La primera es tertuliana especializada en temas del corazón y la segunda una reputada chef con estrella Michelin. Pero ambas tienen en común que han sacado al mercado una botella de gazpacho con su nombre. El de la Esteban  se vende en supermercados como Carrefour o El Corte Inglés a 2,99 euros el litro y el de Muñoz tiene la exclusiva Lidl y se puede comprar por 3,29 euros la misma cantidad.

El gazpacho tiene su origen en Andalucía, donde los jornaleros que trabajaban en la tierra mezclaban el pan duro de días atrás con agua, tomate machacado y ajo. Y si había suerte, se le añadía a la mezcla alguna que otra hortaliza picada como pepino o pimiento. “Con el tiempo aparecieron diferentes versiones para suavizar o intensificar su sabor”, explica a Consumidor Global Charo Barrios, presidenta de la Asociación Andaluza del Gazpacho.

El peor para perder peso 

A la hora de comparar el gazpacho de Belén Esteban y el de Pepa Muñoz, lo primero que resalta del producto de la chef madrileña es su color. Tiene un tono rojizo que se asemeja más al del zumo de tomate que al del gazpacho. Esto se debe al uso del tomate rosa de Murcia, una variedad con mucha menos agua. Mientras, el de Belén Esteban no indica el tipo de tomate utilizado para la mezcla y su color anaranjado es levemente más oscuro que el que se suele preparar en casa. 

La receta utilizada en ambos casos es la clásica. Pero, según el etiquetado nutricional, el gazpacho de Muñoz contiene un 71 % de tomate rosa y un 8 % de aceite de oliva virgen extra. “Al tener una mayor concentración de aceite esto aporta más grasa al producto y, por consiguiente, no es tan recomendable si se quiere bajar de peso”, explica Álvaro Peral, un nutricionista de Sevilla. El total de grasas de este producto es de 8,3 gramos por cada 100, algo elevado si se compara con otras sopas frías de la misma categoría, como el gazpacho fresco de la marca Hacendado de Mercadona, que tiene 7 gramos o el de García Millán, con sólo 5,4 gramos. La diferencia con el de Belén Esteban, además, es bastante notable, ya que éste solo tiene 2,5 gramos de grasas, perfecto si se quiere usar para hacer dieta.

Un plato de gazpacho / PIXABAY
Un plato de gazpacho / PIXABAY

El que más sal tiene 

El gazpacho de Belén Esteban se promociona como una “fuente de vitamina C y fibra”. Estos dos nutrientes son comunes en todos los tomates, el principal ingrediente de cualquier gazpacho, por lo que el de Muñoz también tiene estas propiedades, aunque no lo indique en la etiqueta. Asimismo, ambos productos se deben consumir antes de 24 horas una vez abiertos y la textura de estas sopas frías es líquida y sin grumos. 

En cuanto a la cantidad de sal --ingrediente del que no hay que abusar-- el gazpacho de la princesa del pueblo tiene 0,9 gramos por cada 100 de producto y el de la cocinera Muñoz 0,56 gramos. En los dos casos se trata de una cantidad pequeña, no obstante, “para ser una bebida que acompaña a otros alimentos creo que es un poco excesiva. En todo caso yo recomendaría no pasar de 0,6 gramos”, añade Peral.

 

Lo que dicen otros cocineros

“Si tuviera que elegir uno, me decantaría por éste”, explica el chef de un reconocido restaurante de Sevilla que prefiere no revelar su nombre. El vaso que señala contiene el gazpacho de Belén Esteban, que ha elegido frente al de Pepa Muñoz.  

Y no es el único. Otros expertos de los fogones de la ciudad andaluza coinciden al enfrentarse a la misma cata a ciegas. Según comentan a este medio, ambos gazpachos tienen una textura que no corresponde con el tradicional y un sabor muy avinagrado, pero reconocen que, para tratarse de un producto procesado, el de Belén Esteban no está mal. “Aunque ahora los gazpachos se hacen más suaves, son más bien una bebida ligera”,  concluye uno de los cocineros consultados.

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