Loading...

Refrescos con alcohol: la dañina moda 'millennial' que llega a España desde EEUU

El modelo 'hard seltzer' irrumpe en el mercado español de la mano de grandes compañías como Coca-Cola y Mahou y levanta recelos en algunos sectores debido a cómo se publicita

Javier Roibás

Topo Chico es el primer refresco con alcohol de Coca-Cola / EP

Los refrescos con alcohol --o hard seltzer, en inglés-- triunfan entre los millennials de Estados Unidos y Reino Unido. Tienen una graduación similar a la cerveza. Utilizan como gancho su bajo contenido en calorías y también juegan la baza de ser aptos para celíacos debido a la ausencia de gluten. En España todavía no son muy populares y es un nicho de mercado por explotar. De hecho, ya se escucha el ruido de sables en el sector y los últimos movimientos de algunas grandes marcas hacen prever una competencia feroz por el dominio de la categoría.

Coca-Cola acaba de desembarcar en territorio nacional con Topo Chico, mientras que en octubre Mahou ya empezó la comercialización de Glowy y la cervecera La Sagra distribuye la marca Bodega Bay. Y, más allá de la competencia entre compañías, surgen voces que cuestionan la idoneidad de un producto de este tipo. El problema principal es la apariencia saludable, fresca y dinámica que le dan las marcas a estas bebidas que no dejan de ser alcohólicas. 

Un ‘packaging’ confuso

La composición principal de las bebidas hard seltzer incluye agua carbonatada con sabor y alcohol. Entre las disponibles en España, la graduación se mueve en una horquilla de entre los 4 y 5 grados. Por otro lado, la sencillez de su receta ofrece un sinfín de posibilidades en lo que se refiere a los aromas con los que se puede aderezar este refresco. Así, por ejemplo, Glowy tiene tres presentaciones –cereza, mandarina con pomelo y lima con hierbabuena--, mientras que Topo Chico apuesta por la lima-limón, el cherry açai y el mango tropical. El catálogo de Bodega Bay es más reducido y las variantes son la de flor de saúco con limón y menta y otra de manzana con jengibre y açai. Estos sabores disponibles refuerzan la intención de otorgar al producto una imagen saludable. En todos los casos se aboga por aromas naturales que no se suelen vincular con las bebidas alcohólicas. 

El tuit de Miguel Ángel Lurueña sobre la hard seltzer de Mahou

Asimismo, otro elemento con el que se juega para intentar disociar ambos conceptos es el packaging. En esa línea, Coca-Cola, Mahou y La Sagra optan por una presentación del producto en formato lata y su estética se aleja del de las cervezas para parecerse más a la de los refrescos. La apuesta más llamativa y agresiva en este terreno es la de Glowy --de Mahou--. Una cereza sonriente con un patinete, una lima con gafas de sol y pose relajada y una amorosa pareja conformada por una mandarina y un pomelo ilustran sus hard seltzer. “Bebidas con un 5% de alcohol con apariencia saludable y estética infantil”, afea a la compañía en su cuenta de Twitter Miguel Ángel Lurueña (@gominolasdpetro), doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y divulgador científico. “El producto en sí no es bueno desde un punto de vista nutricional porque lleva alcohol. Pero depende en función de cómo se publicite puede ser acogido de una forma u otra. El mayor peligro es que pueda servir de puerta de entrada al alcohol para los adolescentes”, asevera este experto a Consumidor Global. De hecho, este medio ha comprobado que en algunos supermercados este tipo de productos se encuentran en la sección de refrescos, en lugar de compartir lineal con otras bebidas alcohólicas.

“Es un atentado contra la salud”

Antonio González preside la Federación de Asociaciones de Alcohólicos y Familiares de la Comunidad de Madrid (Facoma) y tiene clara su postura sobre la inminente irrupción de estas bebidas en España. En su opinión, las técnicas de marketing que utilizan los fabricantes con este producto son “un atentado contra la salud” y  considera que se da una información engañosa al pretender dar una imagen inocua a una bebida alcohólica. “Cualquier bebida que tenga alcohol, por muy poco que sea, no puede ser tratada como un refresco”, añade. 

En ese sentido, González ya tiene experiencia en estas lides y recuerda que ya en 1995 Cruzcampo apostó por los refrescos con alcohol a través de un producto que se llamaba Sprin Go y que tan sólo tenía una graduación de 0,9. “En aquel momento escribí a las administraciones para quejarme”, rememora el presidente de Facoma. De hecho, el producto de la cervecera apenas duró unos meses en el mercado, aunque el motivo principal de este fiasco empresarial apunta a la falta de aceptación por parte de los consumidores más que a las críticas en sí. “Llevará menos alcohol, pero eso invita a la despreocupación”, insiste el presidente de Facoma. En ese sentido, tanto Gonzaléz como Lurueña destacan la necesidad de que en el envasado de este tipo de productos se advierta de forma adecuada de que se trata de una bebida alcohólica y que no haya lugar a equívocos.

Un mercado de millones de euros 

Todas las marcas que han entrado de lleno en la guerra por el negocio de los refrescos con alcohol inciden en que se trata de un mercado con mucha proyección. De hecho, se calcula que el valor de este segmento en Estados Unidos ronda los 2.100 millones de dólares –unos 1.731 millones de euros--, según el informe sobre hard seltzer de 2019 de IWSR Drinks Market Analysis. El documento también apunta que la categoría mantuvo un crecimiento exponencial de más del 200 % en 2019.

Asimismo, en América Latina también ha habido movimientos en este sentido en los últimos meses y compañías como Corona o Heineken han empezado a comercializar este tipo de productos. A pesar de todo, en España serán los chiringuitos y las terrazas las que tomarán el pulso de la aceptación de esta bebida por parte de los consumidores con la llegada del verano.