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"Yo no he pedido nada": la angustia al recibir una carta de Vivus sin haber solicitado un préstamo

La polémica entidad de microcréditos rápidos reclama cobros a personas que no han contraído deudas

Dos consumidores, angustiados tras recibir un crédito de Vivus / PEXELS
Dos consumidores, angustiados tras recibir un crédito de Vivus / PEXELS

Préstamos online y créditos rápidos. Unos cuantos clics, unas condiciones más o menos aceptadas y a otra cosa. Nada de papeleo. Toma el dinero y corre, como tituló Woody Allen. Eso es Vivus, aunque pedir a esta empresa unos cientos de euros puede acabar siendo menos divertido que las comedias del director americano: sus intereses han recibido muchos varapalos en los juzgados por resultar abusivos.

En ocasiones, el TAE que Vivus imponía a sus préstamos superaba el 400 %. Consecuentemente, muchos contratos han sido anulados por usura. Pero, más allá de esta ilegalidad constatada y combatida, existen algunos consumidores que se han visto envueltos en disputas con Vivus sin ninguna justificación: ellos no habían pedido ningún préstamo.

Créditos que los usuarios no piden

En el foro de valoraciones Trustpilot hay apenas 20 opiniones sobre Vivus (todas muy malas) y una de ellas resulta especialmente inquietante: “Nos mandan una carta amenazante reclamando el cobro de un crédito que no hemos pedido. Vamos a poner una denuncia”, indica un usuario.

No es el único. Alejandro Mateos relata a Consumidor Global que el pasado mes de diciembre recibió una llamada de su madre. Ella le contó que había llegado a su casa una carta de Vivus a nombre de su hijo (domicilio en el que él ya no vive desde hace muchos años). En su misiva, la entidad expresaba que Mateos les debía 1.039 euros. Su madre se asustó, y él trató de tranquilizarla. “Créditos que yo no había pedido. Le dije que no se preocupase, que debía ser un error”.

Aspecto de la web de Vivus / VIVUS
Aspecto de la web / VIVUS

“Les expliqué que yo no había sido”

Entonces este consumidor llamó a la empresa para intentar subsanar el error y les pidió explicaciones, pero, ante su sorpresa, desde la empresa de microcréditos le dijeron que ciertamente él había pedido un crédito unos 40 días atrás. “Les expliqué que yo no había sido. Y en cuanto dije eso, me contestaron que no me podían dar más información”, relata. Argumentaron, asegura Mateos, que si él no se iba a hacer responsable de dicho crédito y consideraba que era en realidad una estafa, debía ser el propio Alonso quien lo denunciara a la policía y les mandase después una fotocopia de la misma para que la sección legal de Vivus investigase el caso.

Así, el panorama era desalentador: o bien alguien le había suplantado la identidad a este afectado y Vivus le había concedido un préstamo sin aplicar los controles necesarios ni investigar quién era realmente… o algo peor. “Discutí varias veces con ellos”, reconoce. Pidió que le especificaran a qué número de cuenta habían ingresado el dinero para poder demostrar que no era una cuenta suya, y preguntó también el nombre de la persona a la que estaba dicha cuenta, pero no le dieron “ni una sola respuesta”.

Denuncia a la policía

Ante esta situación, Mateos acudió a Comisaría y puso la denuncia a Vivus. “Luego, pensándolo mejor, me dije que quiénes eran ellos para exigirme a mí que fuera yo quien andase mandándoles la denuncia. Así que no se la he mandado. Que la policía o el juzgado hagan lo que tengan que hacer”, admite. A pesar del lío, Mateos está tranquilo porque sabe qué ha hecho y qué no. “Esta gente no va a ver un duro por mi parte, salvo que así me lo ordene un juez”. Con todo, su teoría es que no es un error ni un número traspapelado, sino que es la propia empresa la que manda las cartas. “Siempre habrá alguien que pique y que pague”, apunta.

Una persona revisa las condiciones de un préstamo / PEXELS
Una persona revisa las condiciones de un crédito / PEXELS

Lo cierto es que en un foro (foros.acb.com), una entrada de 2012 describe un caso similar. Hace diez años, un usuario escribió aquí que le había llegado a su casa una carta en la que se decía: "Aún se encuentra pendiente de pago el crédito que contrataste a través de Vivus.es. Sentimos no haber recibido respuesta a las distintas reclamaciones que te hemos hecho, por lo que te instamos a realizar el pago”. Al igual que Mateos, este usuario denunciaba que él no había pedido nada. “No he firmado nada relativo a la solicitud de un crédito”, así como “otros requisitos que ni de coña he hecho”.

Suplantación de identidad

Consumidor Global también ha podido contactar con Juan Luis de Soto, un ciudadano que en 2019 perdió su cartera con consecuencias fatales. Lo que podría haber sido un contratiempo incómodo por ir a sacar un nuevo DNI se convirtió en una pesadilla, porque le suplantaron su identidad y se gastaron miles de euros con microcréditos a su nombre.

Una mujer lee una carta / PEXELS
Una mujer lee una carta / PEXELS

Finalmente, el usurpador fue condenado. Investigando por lado, Soto averiguó que una de las entidades a las que había acudido su suplantador fue a Vivus. “En Vivus, el usurpador condenado lo intentó, pero se lo debieron rechazar. Sigo intentando verificarlo porque no me contestan, típico de estas empresas”, relata. A su juicio, las compañías de este estilo intentan “tapar” sus trapos sucios.

Resolución de la Agencia Española de Protección de Datos

No son casos tan raros. Existe una resolución de la Agencia Española de Protección de Datos (Aepd) del año 2017 que recoge cómo un ciudadano declaró que Vivus había “tratado sus datos personales en relación con producto financiero sin su consentimiento, pues nunca había contratado servicios con tal entidad”.

Este ciudadano se enteró gracias a su banco (ING), donde le dijeron, por si fuera poco, que al no pagar los intereses del préstamo, había sido incluido en ficheros de morosos. La Aepd investigó, preguntó e inició un procedimiento sancionador a Vivus por las posibles infracciones, pero la empresa pidió que se archivara, dado que, según alegaban, habían concedido el dinero “a través del protocolo establecido, con el procedimiento para la correcta identificación del denunciante, por medio de la opción Instator, que contrastó los datos con ING Direct, entidad en la que estaba la cuenta bancaria en la que se ingresó el dinero prestado”.

Un hombre utiliza una tarjeta de crédito para comprar a través de una web / PIXABAY
Un hombre utiliza una tarjeta de crédito para comprar a través de una web / PIXABAY

100.000 euros de multa

ING dijo aquello de a mí que me registren, que ellos no utilizaban ni colaboraban con Instator. Así las cosas, la agencia impuso a Vivus dos multas de 50.000 euros cada una por la infracción de los artículos 4.3 y 6.1 de Ley Orgánica de Protección de Datos. El primero de ellos dice que “los datos de carácter personal serán exactos y puestos al día de forma que respondan con veracidad a la situación actual del afectado”.

Este medio ha contactado con Vivus para preguntar por estas irregularidades, pero, al término de este reportaje, no ha obtenido respuesta.

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