Hoteles más caros, estancias más cortas y sin mejoras para las 'kellys': guerra por el 'check-in'

Desde el sindicato Kellys Andalucía explican que, para una trabajadora que está contratada a jornada completa, la media de habitaciones que se debe limpiar al día puede ascender a 18

Una persona en una habitación de hotel / UNSPLASH
Una persona en una habitación de hotel / UNSPLASH

A finales de julio, una internauta publicó en la red social X un post que recibió multitud de comentarios, lo que reflejó que había tocado una fibra sensible y miles de usuarios se sentían identificados con su experiencia. “Lo de que no puedas entrar a un hotel hasta las 4 de la tarde y tengas que irte a las 10 de la mañana debería ser ilegal, sinceramente”, opinaba.

Un año antes, otro tuitero había puesto las cartas sobre la mesa: “El melón de que la hora de check-in en un hotel es cada vez más tarde y la de check-out cada vez más pronto, ¿lo habíais abierto ya?”. Una viajera molesta le respondió con una experiencia inédita: “Este año nos han echado a las 10 horas de un hotel. En mi vida había visto tal cosa”. “¿Cuándo hemos normalizado hacer el check in a las 15 horas y tener que irnos del lugar a las 11 horas?”, se preguntaba otra por las mismas fechas.

Cariño, he encogido la estancia 

El fenómeno del encogimiento de la estancia hotelera es una molestia relativa que muchos viajeros han percibido en los últimos años. De manera silenciosa pero constante, la ventana de tiempo para disfrutar de la habitación se ha ido reduciendo, a la par que el coste no ha dejado de subir.

Viajeros en la recepción de un hotel / MAGNIFIC - DC Studio
Viajeros en la recepción de un hotel / MAGNIFIC - DC Studio

En concreto, el precio medio de una habitación hotelera alcanzó los 163,4 euros entre enero y junio, lo que supone un incremento del 4,9% respecto al mismo periodo de 2025, según el Barómetro Hotelero elaborado por STR y Cushman & Wakefield. 

“Lo que debería ser ilegal son las condiciones de trabajo de las camareras de piso”

Las redes sociales permiten calibrar el nivel de incomodidad. “Yo acabo de hacer el check-in en un hotel que decía a las 15 horas. He llegado a las 14:40 de un martes de julio y no me querían dar la habitación tras 6 horas de viaje”, relata un viajero. “Hace 15 años entrabas a las 14:00 y te sacaban a las 12:00. Ahora en la mayoría entras a las 15:00 y te sacan a las 11:00”, apunta otro. “Lo que debería ser ilegal son las condiciones de trabajo de las camareras de piso”, afirma un tercero. 

Al respecto, El País publicó a mediados de julio un artículo que abordaba el problema desde varios ángulos. El título era inequívoco: Entrada a las 15, salida antes de las 12: por qué cada vez se accede más tarde y se sale más pronto de los hoteles. En la pieza se explica que este horario empezó a establecerse después de la pandemia y reporta suculentos beneficios a los grupos hoteleros que ofrecen salidas posteriores a los clientes fidelizados. 

Clientes en la puerta de un hotel / UNSPLASH
Clientes en la puerta de un hotel / UNSPLASH

Captar y retener clientes

Tal y como reflejaba el citado diario, determinadas cadenas cobran suplementos por early check-in o late check-out, o lo presentan como un beneficio exclusivo para los members.

Por ejemplo, Minor Hoteles explica en su página web que el programa Minor Discovery ofrece, entre otras ventajas, “mejoras de habitación, early check-in y late check-out, dólares para gastar en servicios del hotel, detalles de bienvenida para las categorías más altas…”. Asimismo, Barceló brinda a los clientes de My Barceló Benefits la “posibilidad de early check-in desde las 10 a.m. y late check-out hasta las 4 p.m., sujetos a disponibilidad”.

Unas vacaciones “con mayores garantías”

Estos cambios han mosqueado a algunos clientes y han llevado a ciertas administraciones a tomar la palabra. Por ejemplo, hace solo unos días, la Dirección General de Comercio y Consumo del Gobierno de Cantabria recordó a los consumidores y usuarios sus derechos con relación a los horarios de entrada y salida de los establecimientos hoteleros “con el objetivo de favorecer unas vacaciones con mayores garantías y evitar incidencias”.

Cama de un hotel / UNSPLASH
Cama de un hotel / UNSPLASH

“Los establecimientos no pueden aplicar suplementos inesperados ni cobrar por servicios que no hayan sido aceptados de forma previa y expresa”, agregaban. A la luz de esta comunicación, resulta fácil imaginar la indignación de algún huésped en un hotel cántabro al descubrir un recargo sorpresa en su factura por retrasarse una hora en el check-out.

Entrada a partir de las 15 o incluso las 16 horas

El Gran Hotel Bali es el hotel más alto de Benidorm, una de las mecas turísticas del Levante español. En este establecimiento, según Booking, el check-in se realiza a partir de las 16:00, mientras que el check-out es a las 12:00. Es un horario cada vez más habitual en el Levante español y en zonas de gran volumen turístico de costa.

Barceló Punta Umbría Beach Resort está considerado uno de los hoteles Todo Incluido más emblemáticos de Andalucía. Según Skyscanner, en este alojamiento el check-in se hace a partir de las 15:00 y el check-out antes de las 12:00. 

Fachada de un hotel / UNSPLASH
Fachada de un hotel / UNSPLASH

De los hoteles enormes a los independientes

Son dos ejemplos que muestran cómo el turismo masivo de sol y playa ha ajustado su operativa ante niveles descomunales de ocupación. En resorts con miles de plazas, el modelo de negocio exige rotaciones simultáneas de cientos de habitaciones en una ventana de apenas 3 a 4 horas, pero el cambio de horario también permea en la hotelería urbana, boutique e independiente.

Ángeles López Bech es la responsable de comunicación del sindicato Kellys Andalucía. Esta trabajadora responde a Consumidor Global que, a la luz de esta contracción, podría parecer que ahora las camareras de piso trabajan más cómodamente, pero no es así. “Aunque el cliente llegue a hacer el check-in a las 15:00, a nosotras se nos sigue presionando muchísimo”, desvela.

Ratio de habitaciones

Según López Bech, las empresas caen en una irregularidad flagrante: asignan un ratio de habitaciones que se deben limpiar cada día, pero “es un mecanismo ilegal, ya que estamos contratadas por jornada laboral, no por unidad de obra. Y sin embargo se nos exige llegar a un número”. 

Una camarera de piso / MAGNIFIC
Una camarera de piso / MAGNIFIC

Para una trabajadora que está contratada 8 horas, la media asignada puede ser de unas 18 habitaciones, mientras que para quienes están a tiempo parcial desciende a 15. No hace falta saber muchas matemáticas para vislumbrar una aritmética insostenible que se cobra su peaje en la salud de las plantillas. 

Sanciones y represalias

“Cuando empezamos a realizar labor sindical en un centro de trabajo, nosotras informamos a las empresas de la ilegalidad del ratio de obligado cumplimiento, basándonos en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. A partir de ahí, las trabajadoras terminan su jornada laboral y se marchan. Pero es cierto que cuando las trabajadoras no están sindicalizadas e incumplen ese ratio, la mayoría de hoteles establecen sanciones y represalias que pueden llegar al despido”, relata la sindicalista.

Hay que intentar mirar, además, la foto completa. Barceló cerró 2025 con un beneficio récord de 300 millones de euros. Meliá, por su parte, despidió el año con un beneficio neto de 200,2 millones de euros, un incremento del 23,6% respecto al ejercicio anterior y uno de los resultados más elevados de su historia. Minor Hotels Europe & America, la antigua NH, disparó sus ingresos hasta un récord de 2.500 millones de euros. En Riu Hotels & Resorts, más de lo mismo: ingresos históricos de 4.188 millones de euros en 2025.

Hotel en Costa Adeje / UNSPLASH
Hotel en Costa Adeje / UNSPLASH

Más recursos, menos presión

La fórmula para que tanto clientes como trabajadoras estuvieran satisfechos con los horarios es, a juicio de López Bech, muy sencilla: “Más recursos, más personal trabajando, menos presión a la hora de desarrollarlo y más eficiencia”. 

Con todo, su punto de vista es que “los clientes son bastante comprensivos en términos generales”. La exigencia del viajero no es el problema, sino la patronal. “Somos mujeres que trabajamos con una carga que muchas veces supera nuestras capacidades físicas. Estamos bajo una presión absoluta”.

Distinción entre tipos de hoteles

Tampoco ayuda la creciente relajación de las normas de convivencia, que dentro de una habitación de hotel puede derivar en comportamientos directamente incívicos. López Bech no afirma de forma tajante que los clientes dejen sus habitaciones peor que hace diez años, pero sí hace una distinción. 

Una trabajadora hace una cama / MAGNIFIC
Una trabajadora hace una cama / MAGNIFIC

“No es lo mismo un hotel del centro histórico de Sevilla, que tiene un cliente que pernocta varias noches, que uno situado en las cercanías del aeropuerto, donde se venden más paquetes para grupos turísticos. No es lo mismo hacer una habitación para un cliente que se queda una semana que hacer una de salida continua, cuando hay que montarla entera”, expone.

Un colectivo que continúa muy precarizado

Más allá del tipo de alojamiento, la portavoz de Kellys Andalucía recuerda que su colectivo continúa “muy precarizado”. 

“Desde nuestra función sindical, vamos consiguiendo cambios, pero muy poco a poco, porque los problemas de las camareras de piso son estructurales. Para empezar, estamos casi todas externalizadas, algo que no ocurre en la mayoría de departamentos de las grandes cadenas hoteleras”, expone. Por eso, quizá la pregunta no sea cómo se recorta nuestro tiempo, sino a costa de qué espaldas se engordan qué beneficios. 

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