El plan más curioso del barrio Gótico en Barcelona: una cena con lectura de tarot incluida
El restaurante Contraban convierte la cena en una experiencia gastronómica diferente ofreciendo todos los miércoles una lectura de tarot gratuita a los comensales
Escucha el artículo ahora…
Creer -o fingir creer durante un rato- es suficiente para dejarse arrastrar por el encanto del tarot. La promesa de un futuro interpretado a través de unas cartas, ambiguas y abiertas a cualquier lectura, convierte una cena cualquiera en una experiencia distinta. Hay quienes se acercan por convicción y quienes lo hacen por simple curiosidad, pero todos acaban compartiendo la misma inquietud: qué pueden revelar unas cartas sobre aquello que todavía no ha ocurrido.
En el hotel Wittmore, escondido en la calle Riudarenes, una de esas vías estrechas del barrio Gótico barcelonés donde todas parecen confundirse entre sí, el restaurante Contraban ha decidido incorporar ese misterio a la noche de los miércoles. Hasta el 17 de junio, los comensales pueden acceder gratuitamente a una lectura de tarot durante la cena, una propuesta que transforma la velada en algo más que una experiencia gastronómica.
Un oráculo sobre la mesa
Nada más sentarse, los clientes encuentran un pequeño folleto sobre la mesa. "L'Oracle per la tria", se lee en catalán. El título, traducido al castellano como El Oráculo para la elección, despierta inevitablemente la curiosidad. Los camareros se encargan de completar el mensaje: hay una tarotista disponible para quien quiera consultar las cartas.
La propuesta rompe la rutina habitual del restaurante sin alterar el ritmo pausado de la cena. Algunos clientes hojean el folleto con escepticismo; otros se abanican con él y también hay quienes sonríen con complicidad entre sí. La experiencia funciona precisamente por esa mezcla de juego y expectativa que rodea desde hace siglos al tarot.
El misterio a vista de todos
La lectura se hace en el interior del hotel. Es en un rincón a la vista de todos donde espera una joven tarotista de rostro amable, muy alejada de la imagen caricaturesca y teatral asociada tradicionalmente a este oficio.
A su alrededor, unas velas recrean una atmósfera íntima. Sobre la mesa, solo hay una baraja de cartas. "Las cartas no adivinan el futuro, son un espejo de nuestro interior", advierte antes de comenzar cada sesión. A partir de ahí, las conversaciones transcurren en privado y bajo una discreción tácita que todos parecen respetar.
"¿Qué te ha dicho?"
Quien se levanta para consultar el tarot vuelve unos minutos después a la cena con una expresión distinta. Hay quien vuelve sonriendo, quien evita dar demasiados detalles y quien convierte la experiencia en el tema central de la conversación.
La pregunta aparece de forma inevitable entre los presentes: "¿Qué te ha dicho?". La respuesta, casi siempre, queda a medias. Ese pequeño secreto compartido es, sin duda, un detonante de conversación. Cada lectura deja espacio suficiente para que cada uno interprete aquello que quiere creer o escuchar.
Gastronomía para acompañar el ritual
Mientras tanto, la cocina de Contraban acompaña la experiencia con un menú diseñado por el chef Alain Guiard. La cena arranca con unas croquetas de setas y trufa y otras de bacalao que abren el apetito antes de los primeros pases principales.
Después llegan una presa ibérica curada con mostaza especiada y un brioche de rabo de buey. El recorrido continúa con un carpaccio de cigalas y unos canelones rellenos de carne y trompetas de la muerte. El cierre dulce lo pone una carrot cake, que completa una propuesta pensada para alargar la velada, convertida en un escenario de confesiones gracias al tarot.

