Loading...

Las nuevas recomendaciones dietéticas de la asociación americana del corazón no son novedosas

La AHA ha publicado las recomendaciones dietéticas para la mejora de la salud cardiovascular en 2026. La cúrcuma, el resveratrol y el jengibre (y otras tendencias dietéticas) brillan por su ausencia. En este post desciframos su contenido

Juan Revenga

dietaLas nuevas recomendaciones dietéticas de la asociación americana del corazón no son novedosas

La principal causa de mortalidad en el mundo son las enfermedades cardiovasculares (cardiopatías isquémicas y accidentes cerebrovasculares) en especial en los países desarrollados. Además, la mala alimentación está fuertemente asociada con un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad por enfermedades cardiovasculares. Estos datos son más que suficientes para justificar cualquier propuesta de recomendaciones sobre hábitos dietéticos. Por eso la American Heart Association (AHA), una sociedad científica de relevancia mundial en esta área, actualiza con frecuencia sus recomendaciones alimentarias. A pesar de ello, y en mi opinión, las guías de 2026 no aportan demasiadas novedades. Vamos a ver primero los mensajes clave y luego haremos un análisis.

Recomendaciones 2026 sobre alimentación de la AHA

La Asociación Americana del Corazón señala nueve características en las que incidir para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular:

  1. Ajustar la ingesta y el gasto energético para lograr y mantener un peso corporal saludable.
  2. Consume muchas verduras y frutas y elige una amplia variedad.
  3. Elija alimentos elaborados principalmente con cereales integrales en lugar de granos refinados.
  4. Elija fuentes de proteína saludables. Y para este apartado realiza cuatro recomendaciones:
  • Más alimentos con proteína de origen vegetal y menos animal, aumentando el consumo de legumbres y frutos secos, en detrimento del de la carne.
  • Incluir pescado y marisco con regularidad.
  • Escoger productos lácteos bajos en grasa o sin grasa en lugar de productos lácteos enteros.
  • Cuando se decida consumir carne roja, elija cortes magros, evite las versiones procesadas y limite el tamaño de las porciones.
  1. Elija fuentes de grasas insaturadas en lugar de fuentes de grasas saturadas.
  2. Escoja alimentos mínimamente procesados ​​en lugar de alimentos ultraprocesados.
  3. Minimice la ingesta de azúcares añadidos en bebidas y alimentos.
  4. Opte por alimentos bajos en sodio y prepare los alimentos con poca o ninguna sal.
  5. Si no se consume alcohol, no comience; si ya se consume, limite su ingesta.

La actualización de 2026 no incluye ninguna novedad (y eso no es malo per se)

Si consideramos sus puntos clave, esta versión no aporta ninguna novedad respecto a las guías propuestas de 2021. Es más, podría decirse que son idénticas y que las escasas diferencias se deben exclusivamente más a la forma de expresar las recomendaciones que al mensaje en sí que, como digo, es virtualmente el mismo. ¿Es esto malo? No en sí mismo ya que, no se puede olvidar que la ciencia no es una moda y que, por tanto, no está sujeta a las exigencias de esta. Es decir, la necesidad de cambio no es una característica consustancial del conocimiento como sí lo es de las modas.

Es preciso coincidir que, de cara a los consumidores, esta circunstancia puede generar cierta frustración al transmitir una imagen inmovilista. A fin de cuentas, los problemas de salud son los mismos o muy similares que hace cinco años (y más años) y las propuestas de solución siguen siendo las mismas.

Apelar al balance energético sigue siendo, en mi opinión, ridículo

Resulta lamentable que se siga alentando el conteo de calorías entre las que se ingresan con los alimentos y las que se gastan con la actividad física. Conste que esta recomendación no es “una más”, es la primera que se cita tanto en la actual versión como en la de 2021. No es solo un servidor el que considera esta recomendación una cuestión de Perogrullo con escaso o nulo alcance práctico, la comunidad científica también ha puesto en entredicho este tipo de recomendaciones. Lo conté en este post. Y todo ello con la finalidad de usar “el peso” como variable a controlar, otro elemento, cuando menos cuestionable a la luz de la experiencia cuando se abordan estas cuestiones.

El efecto talismán no existe

A diferencia de los populares mensajes en las redes sociales en los que se suele hacer exaltación de alimentos o nutrientes milagrosos para perder peso, mejorar la salud cardiovascular y disminuir el riesgo de diabetes, estas guías (al igual que las anteriores) dedican buena parte de su contenido para advertir de la importancia de los hábitos. Por tanto, no se menciona en ningún lado los presuntos beneficios del jengibre, de los polifenoles del cacao o de la curcumina. Y, si bien en ocasiones se hace referencia a familias de nutrientes concretas (por ejemplo, ácidos grasos saturados, sodio, azúcares, etcétera), es para, finalmente, referirse a grupos de alimentos concretos que las incluyen. Es decir, la guía, habla muy poco de nutrientes, mucho de alimentos y mucho más de la importancia de hábitos de vida. En contraposición a las medidas extemporáneas y con fecha de caducidad para “mejorar la salud”.

Tal y como se expresa en el documento, los orígenes de las enfermedades cardiovasculares comienzan en la infancia y, por lo tanto, se recomienda un patrón dietético saludable para el corazón desde el primer año de vida (incluso en la etapa gestacional), siendo un componente clave en la salud cardiovascular durante toda la vida.

Distintas enfermedades, mismas recomendaciones, sin suplementos

Por primera vez, hasta donde tiene un servidor tiene noción, se deja por escrito o se reconoce que las recomendaciones dietéticas emitidas para la salud cardiovascular son las mismas, o muy similares, que aquellas emitidas para la prevención y tratamiento de otras enfermedades no transmisibles. Entre ellas, las de la diabetes tipo 2 y el cáncer. Queda aún por reconocer que esas mismas recomendaciones son también las mismas que las que habitualmente se dirigen hacia la población general. Además, en estas guías se pone de relieve, al igual que en las guías para la prevención del cáncer, que si tenemos una alimentación adecuada, los suplementos son innecesarios en la inmensa mayoría de las personas.