¿Es especial el mutabal de Carlos Ríos, el gurú del 'realfooding’?

La crema de berenjena del 'instagramer' se vende en Carrefour y es casi idéntica a otra que ya había en el mercado

El mutabal del 'realfooder' Carlos Ríos / INSTAGRAM @carlosriosq
El mutabal del 'realfooder' Carlos Ríos / INSTAGRAM @carlosriosq

Carlos Ríos, el impulsor del movimiento realfooding, ha vuelto a la carga. Después del lanzamiento de su hummus “best seller” --como él mismo ha dicho-- ha sacado un nuevo producto: el mutabal 100% natural. Oriundo de Oriente Medio, este plato es muy típico en la gastronomía libanesa y siria, aunque también tiene versiones parecidas en países como Egipto y Armenia. Y el ingrediente estrella siempre es el mismo: la berenjena asada.

Este influencer, sin embargo, no ha querido arriesgar en su versión propia y ha repetido la fórmula de su hummus, apostando por la misma empresa, Shukran, y con el ingrediente extra del aceite de oliva. Además, la receta del realfooder no dista demasiado de la versión anterior de mutabal que ya tenía Shukran en el mercado. ¿Es el mismo producto con una etiqueta distinta? 

La composición nutricional 

El mutabal de Shukran se vende en Amazon, Carrefour, Alcampo y el Corte Inglés en envases de 150 gramos por 1,82 euros. En cuanto a su composición nutricional, la ingesta de 100 gramos de este producto supone 74 kilocalorías, 2,8 gramos de grasas (de las cuales 0,4 gramos son saturadas), 9,3 gramos de hidratos de carbono, 2,6 gramos de azúcares, 2,6 gramos de proteína, 2,3 gramos de fibra y 1,2 gramos de sal. Por otro lado, respecto a sus ingredientes, un 82 % de esta crema es berenjena asada, a la que se le ha añadido sal, concentrado de limón, tahini, zumo de limón, trazas de sulfitos, apio y soja

Mientras la versión de Ríos es un poco más cara --1,99 euros--, y de momento sólo se vende en Carrefour en un formato de 200 gramos. La receta del realfooder es casi idéntica a la anterior, pero con algunos matices. Aparte de los ingredientes ya mencionados, tiene ajo y cebolla en polvo, así como aceite de oliva virgen extra. Además, otro cambio que ha aportado Ríos es la supresión de las trazas de sulfitos. Y por lo que hace a la composición, 100 gramos supone 134 kilocalorías --más que la versión anterior de Shukran--, 10,7 gramos de grasas por el añadido del aceite (de las cuales 1,7 son saturadas), 0,8 gramos de hidratos de carbono, de los cuales 0,5 gramos son azúcares, 6,7 de proteína, 3,7 gramos de fibra y 1 gramo de sal.

¿Copia o reformulación?

“No creo que sea una copia, es más bien una reformulación”, sentencia Carlos Palomo, nutricionista en la clínica VitaSane de Sevilla, sobre el mutabal de Carlos Ríos. Para este experto, la principal diferencia entre una receta u otra es el uso de aceite de oliva virgen extra. “Por eso el de Ríos tiene el doble de grasas”, matiza. Para Palomo, no es habitual encontrar este tipo de aceite en productos envasados, pero añadirlo “representa la diferencia, tanto en la fórmula como en la composición nutricional”. De la misma manera, Rafael Birlanga, vicepresidente del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa), recuerda que “el aceite de oliva es un ingrediente de primerísima calidad que, por suerte, cada vez tiene más presencia en la industria alimentaria”.

Otra cambio que ha aportado Ríos tiene que ver con las trazas de sulfitos. Este componente es un aditivo alimentario que ayuda a conservar los alimentos más tiempo. A juicio de Birlanga, quitar este añadido responde “hay muchas personas que son alérgicas a este conservante”, por lo que suprimirlo supone vender más y que un mayor número de personas accedan al producto.  Por otro lado, Carlos Ríos ha recurrido en más de una ocasión a la quimiofobia, el miedo a los aditivos, para promocionar determinados productos, por lo que tiene sentido que, en este caso, evite estos sulfitos.

El mutabal de Shukran / CORTE INGLÉS
El mutabal de Shukran / CORTE INGLÉS

Cambio de imagen para vender más 

Aunque el mutabal original de Shukran y la versión de Ríos no distan mucho en el interior, sí se ha apostado por un cambio en el packaging  para dar a entender que se trata de un nuevo producto --aunque más bien se ha reformulado--. Así, el fabricante ha pasado de un envase 100% de plástico con toda la información necesaria impresa en la tapa del mismo y laterales, a uno con un envase más neutro y un envoltorio de cartón. 

De hecho, es el envase donde el consumidor obtiene todos los detalles del producto. Además, se ha añadido el sello Realfooding en verde justo debajo de mensajes clave como “elaborado con aceite de oliva” y “sin aditivos y sin conservantes”. Además, todo a punta a que estas cremas funcionan bien porque el propio Ríos ya ha avanzado que sus creaciones no se limitarán a un hummus y un mutabal. “Pronto habrá nuevos productos que sigan la filosofía comida real”, alentaba a sus miles de followers en Instagram. Y todo apunta a que el próximo lanzamiento será un guacamole, como él mismo ha dejado entrever en sus redes.

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