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Compras compulsivas y deudas: la letra pequeña de los pagos a plazos ‘online’

La facilidad que otorgan estos sistemas de financiación son un incentivo para consumir más y sin control

Una mujer se prepara a hacer compras online por el Black Friday / PEXELS
Una mujer se prepara a hacer compras online por el Black Friday / PEXELS

Comprar sin dinero es cada vez más fácil. Ahora, el deseo no entiende de esperas, ni de presupuestos, especialmente en internet. Ves algo, lo compras y al cabo de unos meses lo pagas. Y todo gracias a empresas como Klarna, Instant Credit, SeQura o Clearpay, que ofrecen la opción de abonar a plazos y sin intereses las compras con un sencillo clic en la misma web que vende los productos. Esta opción ha revolucionado el sector de las finanzas y ha llamado la atención de los bancos tradicionales.

Sin embargo, esta facilidad de compra vislumbra algunos riesgos. Uno de los problemas principales es la posibilidad de adquirir productos por encima de nuestras posibilidades o, lo que es lo mismo, adentrarse en un mundo de adquisiciones compulsivas que, al final, enganchan a más de uno. “Estos métodos derivan de una sociedad que lo quiere todo: el nuevo iPhone, un viaje en verano o ropa nueva cada temporada, y ahorrar nada”, apunta Elisabet Ruiz, profesora de Economía y Finanzas de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). 

La cara menos amable de los pagos a plazos

“Sin una educación financiera es fácil que el pago fraccionado se convierta en un tipo de deuda” explica Ruiz. No obstante, en economía, el pago fraccionado se considera una oportunidad de negocio. “Al no abonar el importe total, el usuario tiene liquidez para invertir en otros asuntos”, señala esta experta. Pero este pensamiento es “inasumible” para la mayoría de usuarios que utilizan estos métodos. “Somos, por lo general, unos ignorantes financieros”, matiza Ruiz.  

Asimismo, Anna Adolfo, cofundadora de la escuela de formación digital ADN Academy señala que “estas plataformas relativizan el riesgo de endeudamiento, sobre todo, en las generaciones más jóvenes que no cuentan con la madurez en la decisión de compra”.  Y Patricia Suárez, portavoz y presidenta de la  Asociación de Usuarios Financieros (Asufin), considera que este sobreendeudamiento es porque las empresas “no miden bien la solvencia de cada usuario antes de contratar la financiación”. Además, otro factor que favorece la deuda son los eslóganes publicitarios. “Apelan a la satisfacción inmediata y  juegan con la psicología del consumidor”, apunta Adolfo, quien recuerda que fomentar esta práctica en las nuevas generaciones puede desembocar en hábitos de consumo muy dañinos, como la “adición a las compras compulsivas”. 

Sin intereses 

Las plataformas dedicadas a las compras a plazos han experimentado un auge durante el último año. La crisis económica, derivada de la pandemia, y el boom del e-commerce han creado un entorno idóneo para que crezcan estos métodos de financiación. Sin embargo, su inclusión en el mercado español todavía está en una fase embrionaria. “En España esta práctica aún no goza de mucha popularidad. Los compradores la descubren cuando están a punto de realizar el pago desde la página web”, explica a Consumidor Global Mireya Vilá, responsable de marketing de Instant Credit, la plataforma vinculada al Banco Sabadell. 

Esta  financiación es flexible y sin intereses aunque, como recuerda Ruiz, “que esté libre de ellos no significa que no haya un coste”. A juicio de esta experta, la sociedad actual está muy escarmentada con este término y recuerda que “si no se paga un interés se paga una comisión”. En ese sentido, Adolfo critica las descaradas cuotas que imponen estas empresas por pagos tardíos. “No tienen intereses, pero si el usuario se atrasa un día en el pago de la compra, te sancionan con multas de hasta 30 euros”, subraya. 

Un usuario mira diferentes abrigos desde la pantalla del móvil / PIXABAY
Un usuario mira diferentes abrigos desde la pantalla del móvil / PIXABAY

Las comisiones 

Estas nuevas fintech aplican, por lo general, a los comercios o partners una comisión. El importe varía en función de la empresa. Pero, según detallan fuentes del sector a este medio, la mayoría de estas plataformas aplica una comisión que ronda el 5 % del importe total de la compra.

Algunas de estas empresas, por otro lado, aseguran que la comisión la puede asumir, también, el cliente. “Esto ocurre si se trata de la modalidad de pago flexible. De ser así, el cliente asume un pequeño cargo extra”, matiza Guillermo Gómez, consultor de SeQura. Por otro lado, en el caso de Instant Credit, es el comercio el que  escoge si asumir este importe o cargarlo  al comprador. “Depende del margen de beneficio de cada empresa. Así, por ejemplo, si se trata de una gran cadena que ofrece precios ajustados, igual no le sale a cuenta pagar  la comisión porque no obtendría apenas un beneficio de la compra”, añade Vilá.

Pagos fraccionados: diferencias entre empresas 

Por lo general, las compañías que ofrecen estos pagos fraccionados permiten hacerlo en tres mensualidades. El importe máximo a fraccionar varía según cada firma. Instant Credit permite compras a plazos con un valor máximo de 4.000 euros; SeQura de 3.000 euros; Klarna de 1.000 euros; y Clearpay de 800 euros. Aunque, en el caso de Clearpay, el presupuesto puede ser mayor si el cliente hace varias compras y repite el proceso. 

En cuanto al importe mínimo, éste suele rondar en los 50 euros. Y sobre cuándo se efectúa el primer cobro, SeQura y Clearpay lo hacen en el momento de  la compra, Klarna cuando llega el paquete en casa e Instant Credit al cabo de 30 días o 60 días desde que se hace la compra. Asimismo, el tiempo transcurrido entre cada plazo también es distinto según cada empresa. SeQura, Klarna e Instant Credit lo hacen cada 30 días y Clearpay cada 14 días. 

Así es el consumidor que acude a este método 

A juicio de Adolfo, de ADN Academy, el cliente potencial de este tipo de empresas es el o la joven que no tiene un nivel adquisitivo estable y que no puede satisfacer sus caprichos. “Estas empresas apelan a la insatisfacción y a la compra impulsiva. Si tú puedes pagar un producto no lo financias, y si lo haces, es porque no puedes permitírtelo”, asegura. 

Además, para esta experta, este tipo de pagos  ha llegado para quedarse. “España es un país de salarios bajos, por eso mucha gente verá en estos métodos la única manera de acceder a un determinado producto”, concluye.

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