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Lexer: el ‘cobrador del frac’ que persigue a los clientes de McFit o Endesa

Cientos de usuarios se quejan del acoso y los métodos de esta empresa para recuperar el dinero que adeudan a grandes compañías

Marta Peiro / Juanma del Olmo

Unos clientes contestan una llamada / PEXELS
Unos clientes contestan una llamada / PEXELS

“Me amenazan con tomar medidas legales si no pago antes de 10 días desde una empresa llamada Lexer. Estoy muy asustada, pues me reclaman una cantidad bastante elevada y no la puedo afrontar”. Con estas palabras describe a Consumidor Global una usuaria –que prefiere mantenerse en el anonimato– su experiencia con esta empresa de recobros. Todo empezó cuando se dio de alta en un gimnasio McFit, en octubre de 2020.

Entonces, firmó con McFit un contrato de 12 meses, de los cuales, tras mudarse a otra ciudad, sólo ha podido disfrutar de la mitad. Además de señalar que ha intentado sin éxito darse de baja, para lo cual le pidieron un documento de empadronamiento, esta fuente anónima asegura que no le avisaron del impago. Ahora Lexer le pide 292 euros: los 80 euros que debe al gimnasio por los meses que no pudo ir, más 50 euros en concepto de gastos de cancelación y otros 162 euros de indemnización. McFit sobre estos casos, de momento, no se pronuncia. 

Una empresa cuestionada

Gowork es una página especializada en recoger las opiniones sobre empresas. La idea es proteger y orientar a los trabajadores que buscan empleo. Sobre Lexer no hay muchos comentarios, pero los que hay son directos: “Son unos acosadores. Incumplen la ley de protección de datos. Son secuaces mafiosos”, detalla uno de los internautas.

Una persona hace ejercicio en un gimnasio de McFit / PEXELS
Una persona hace ejercicio en un gimnasio de McFit / PEXELS

 

Tanto por redes sociales como por foros se suceden las quejas de consumidores en situaciones parecidas. Y no sólo por McFit. Lexer llamó también a un cliente de Endesa por una factura que, supuestamente, debía. “Hablé con la compañía y me dijeron que estaba todo en orden. Cuando me llamó Lexer contesté que no constaba ninguna deuda. Y aquí ya empezó el despropósito”, comenta Juan Antonio Suanzes. 

Lexer y Endesa

Desde la compañía de recobro de deudas trataron, según Suanzes, de desacreditarle y le amenazaron con tomar acciones legales y meterle en un registro de morosos si no pagaba. En su caso, este usuario informó a la compañía de que era abogado y no ha vuelto a tener noticias. “No se dignan a comprobar los datos. Estas empresas subcontratadas o no tienen la información o está desactualizada, y van a saco les digas lo que les digas”, apunta a este medio.

Una persona trata de resolver sus deudas con su abogado / PEXELS
Una persona habla con su abogado / PEXELS

Sobre casos como éste, Endesa reconoce a Consumidor Global su relación con la firma. “Lexer trabaja con nosotros. Las relaciones de Endesa con este tipo de agencias están amparadas por contratos ajustados a la legalidad y que definen tanto la normativa deontológica como la referente a la protección de datos”, señalan fuentes de la misma. “El trabajo que nosotros establecemos se encuentra en el marco legal”, apostillan. Mientras, aunque este equipo editorial ha intentado en reiteradas ocasiones ponerse en contacto con Lexer, hasta el momento de publicar esta pieza no ha habido respuesta alguna. 

La figura moderna del cobrador del frac de toda la vida 

Desde Abogados para tus deudas conocen bien estos casos. Toni Galve, abogado procesal del bufete, explica que se trata de una empresa a la que acuden compañías muy fuertes, como Endesa, Movistar o BBVA, por lo costoso que puede ser un recobro. Según el especialista, estas organizaciones siguen una estrategia muy clara de acoso y derribo con un único objetivo: que la persona pague. “Es como un cobrador del Frac moderno”, apunta.

Puede ocurrir, señala, que un cliente de McFit se dé de baja del gimnasio y deje de pagar la última cuota. “A veces la gente ni siquiera sabe que debe ese dinero”, analiza. Al cabo de un tiempo, la cadena buscará resolver esa deuda a través de Lexer. Para ello, se persigue a la persona por teléfono, email o SMS. “Eso no es un delito, pero genera ansiedad”, expresa Galve. El especialista en casos procesales avisa de que, en ocasiones, se usan ciertas artimañas para dar miedo. “Le presentan al consumidor un modelo de demanda judicial presuntamente llegado del juzgado, cuando una demanda judicial solo llega a través del mismo”, avisa.

Una persona contesta una llamada / PEXELS
Una joven habla por teléfono / PEXELS

El método ‘stalking’ 

Pese a que las amenazas no son causas punibles, sí lo es el delito de stalking que puede cometer Lexer con sus llamadas constantes. “Hay personas detrás de esas llamadas que van a piñón para que el consumidor pague, el método les importa un comino”, critica el abogado, quien expone que el deudor acaba cediendo y paga o acude a un despacho de abogados.

Que Lexer reclame intereses es, a ojos de Galve, algo normal que va en virtud del contrato apalabrado. “Si el usuario tiene una deuda de 30 euros desde hace un año, probablemente le requieran intereses”, dice. Sin embargo, reconoce que no suelen reclamar comisiones abusivas.

Denunciar por acoso o por protección de datos

A la hora de actuar, el profesional de la abogacía recomienda “analizar de dónde viene la deuda y acudir a un profesional”. Según dice, en sus años de experiencia ha comprobado cómo los afectados no saben el motivo de la deuda ni reconocen el importe de la misma, ya que la empresa de recobros no lo justifica ni desglosa.

Un hombre realiza un pago / PEXELS
Un hombre realiza un pago / PEXELS

Tras analizar la deuda, los expertos recomiendan poner una reclamación extrajudicial o judicial. Y hay que tener muy claro a quién se demanda: “Una causa por la deuda en sí o por intereses usureros afectaría a la entidad, mientras que una posible denuncia por acoso o por una infracción de la protección de datos sería contra Lexer”, aclara Galve. Además, para hacer frente a la cesión no autorizada de los datos personales, se debe poner una queja a la Agencia de Protección de Datos, pero para combatir el acoso, es mejor presentar una denuncia en una comisaría.

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