Compra un teléfono en la app de Lowi, no puede devolverlo y le cobran por el envío

La devolución de un recibo generó una incidencia, y una telefonista de la operadora llegó a decirle al cliente que si no cubría ese importe, le cortarían las líneas

Un consumidor mira su móvil / FOTOMONTAJE
Un consumidor mira su móvil / FOTOMONTAJE

En una serie de anuncios, Lowi utiliza la figura de Antonio Resines para desmarcarse del ruido y la complejidad de las grandes operadoras, erigiéndose en un bastión de la sencillez: esa comodidad de las cosas que, simplemente, funcionan bien y sin rodeos. 

“En Lowi, te lo ponemos fácil”, se puede leer en su página web. Sin embargo, algunos episodios revelan que, cuando algo falla a nivel interno, hasta el trámite más elemental con la empresa puede convertirse en un berenjenal.

Compra e intento de devolución de un móvil a través de la app de Lowi

El pasado 5 de junio, J. Lahoz compró un móvil a través de la aplicación de Lowi. Ese mismo día, aproximadamente dos horas después, cambió de idea e intentó cancelar el pedido para adquirir otro terminal con mejores prestaciones. Fue en vano: a pesar de que llamó repetidamente al servicio de atención al cliente (y que el Derecho de Desistimiento ampara a los consumidores en todas las compras online) no logró tramitar la cancelación.

Una persona habla por teléfono / FREEPIK
Una persona habla por teléfono / FREEPIK

Desde Atención al Cliente le indicaron que debía solicitar la cancelación y devolución a través de un correo electrónico. Así, Lahoz envió dicho correo poco tiempo después de haber realizado la compra, manifestando claramente su voluntad de cancelar el pedido

El pedido llega al domicilio

Pero tampoco eso fue suficiente. Algo falló en la tramitación de la devolución y, tres días más tarde, Lahoz recibió el móvil en su domicilio. Fue recogido, precisa, por el portero de la finca, sin que él hubiera aceptado expresamente dicha entrega.

Este consumidor ha pasado días “realizando numerosas llamadas al servicio de atención al cliente, con llamadas de hasta 50 minutos, solicitando una solución”. En lugar de aclarar las cosas, cada contacto ha servido para enredar aún más el asunto. Así, recibió una llamada de un repartidor de Ontime (empresa logística sobre cuyas prácticas irregulares alertó recientemente este medio) en la que solicitaba recoger el teléfono.

Un repartidor con un paquete / PEXELS
Un repartidor con un paquete / PEXELS

Sin orden de recogida oficial

No obstante, Lahoz ya no se fiaba. No creía oportuno entregar un dispositivo de valor sin haber recibido previamente una orden de recogida oficial, una autorización de devolución o cualquier documento oficial que garantizase que la devolución estaba tramitada.

Este quebradero de cabeza no le ha salido gratis. Lahoz detectó que se había realizado un cargo en su cuenta bancaria por importe de 12,93 euros. Protestó, y Atención al Cliente justificó que el montante correspondía a gastos de envío. ”Me lo cobraron, y yo lo devolví al ver el recibo en mi cuenta bancaria, porque no estaba de acuerdo”, cuenta a este medio.

“Si no cubría ese importe, me cortarían las líneas”

La devolución del recibo generó una incidencia. Consecuentemente, cada vez que Lahoz llamaba a atención al cliente, le decían que tenía una deuda, “y la telefonista me indicó que si no cubría ese importe, me cortarían las líneas. Lo tuve que volver a abonar”, relata. 

“Tengo un teléfono de mi madre, el mío y otro de mi mujer en mi perfil, y no puedo tener repercusiones familiares. Me indicaron que al finalizar el proceso de devolución me harían el abono del importe. Lo dudo mucho, pero esperemos que lo hagan”, expone.

Este medio ha contactado con Lowi para preguntar qué creen que ha podido ocurrir y si consideran un procedimiento ético amenazar con el corte de líneas a un cliente al que se le ha cobrado un importe por un servicio no solicitado, pero al término de este reportaje no ha obtenido respuesta.