Demandan a LinkedIn por espiar el navegador de los usuarios
Dos denuncias colectivas en Estados Unidos acusan a la plataforma de Microsoft de rastrear las extensiones instaladas por sus miembros
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La red social profesional más grande del mundo, LinkedIn, se encuentra en el ojo del huracán.
Dos bufetes de abogados han presentado demandas colectivas ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos en California, acusando a la compañía de analizar sin el consentimiento adecuado los navegadores de sus usuarios para descubrir qué extensiones tienen instaladas.
¿Qué es el 'BrowserGate' y de qué se acusa a LinkedIn?
El origen de esta controversia se encuentra en un informe bautizado como "BrowserGate", publicado por una entidad alemana llamada Fairlinked. Según este documento, cada vez que un usuario visita LinkedIn.com desde navegadores como Google Chrome o Microsoft Edge, un código JavaScript oculto escanea el sistema en busca de miles de extensiones.
Las demandas, lideradas por los usuarios Nicholas Farrell y Jeff Ganan, acusan a LinkedIn de utilizar la lucha contra el abuso como "tapadera para una vigilancia masiva" a escala global. El escaneo presuntamente detecta si los usuarios usan software de la competencia (Salesforce, HubSpot, etc.), generando inteligencia empresarial.
El informe de Fairlinked advierte que este rastreo puede revelar creencias religiosas, opiniones políticas o condiciones de salud de los usuarios al detectar extensiones específicas (como filtros religiosos o herramientas para neurodivergentes). Asimismo, se alega que LinkedIn comparte información de las sesiones con empresas externas, como la firma de ciberseguridad Human Security o los servicios de reCAPTCHA de Google, sin informar claramente a los usuarios.

La defensa de LinkedIn: "Es un castillo de naipes"
LinkedIn, filial de Microsoft, no ha tardado en reaccionar, calificando las acusaciones de "completamente erróneas" y asegurando que las demandas son una represalia comercial. "Esto es un castillo de naipes construido completamente sobre una invención", ha señalado.
La compañía ha confirmado que, efectivamente, analiza los navegadores, pero niega rotundamente que sea para espiar. Según LinkedIn, el único objetivo es detectar extensiones maliciosas que extraen datos (Scraping) de sus usuarios sin consentimiento, afectando a la privacidad y a la estabilidad del sitio web.
El conflicto con Teamfluence
La abogada y vicepresidenta de LinkedIn, Sarah Wright, ha señalado que detrás del grupo Fairlinked (autor del informe "BrowserGate") se encuentran las mismas personas que dirigen Teamfluence, una empresa de software estonia.
Teamfluence distribuía una extensión que extraía datos de LinkedIn de forma automática. LinkedIn bloqueó sus cuentas por violar los términos de servicio. En enero, Teamfluence demandó a LinkedIn en Múnich para recuperar sus cuentas, pero perdió el caso. El juez falló a favor de la red social, dictaminando que Teamfluence infringía las leyes de protección de datos.
"Lamentablemente, se trata de un caso de una persona que perdió en los tribunales, pero que pretende volver a litigar en el tribunal de la opinión pública", ha sentenciado LinkedIn en un comunicado.
¿Es suficiente la política de privacidad de LinkedIn?
El núcleo legal del conflicto radica en el consentimiento. La política de privacidad de LinkedIn establece que la empresa recopila información sobre el navegador y los "complementos" (término que suele usarse como sinónimo de extensiones).
Sin embargo, los demandantes consideran que esta redacción es demasiado ambigua. JR Howell, abogado de una de las partes demandantes, afirma que la respuesta de LinkedIn no refuta el problema principal: "La cuestión es si los usuarios fueron informados, de forma clara y concisa, de que LinkedIn examinaría secretamente sus navegadores (...) Un usuario razonable no da su consentimiento a la vigilancia masiva mediante referencias vagas a la seguridad o las cookies".

