Desmantelan una red de ciberestafadores que manejaba datos bancarios de 500.000 personas

La complejidad de la investigación estuvo marcada por el uso de identidades falsas, cuentas abiertas mediante terceros y transferencias inmediatas entre distintas entidades

Un ciberestafador con un ordenador / PEXELS
Un ciberestafador con un ordenador / PEXELS

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Los ciberdelitos son cada vez más amenazantes y sofisticados, pero también más perseguidos. Así, la Guardia Civil ha desarticulado una organización criminal especializada en cometer estafas bancarias mediante las modalidades de smishing y phishing. La operación, llamada “Fragmenta”, se ha saldado con 13 detenidos y cinco investigados en Madrid, Palma de Mallorca, Valencia y Toledo por los presuntos delitos de estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal.

Además, los agentes han intervenido una base de datos con información personal y bancaria de aproximadamente 500.000 ciudadanos, de los que ya se han identificado cerca de 2.000 posibles víctimas. Lo elevado de la cifra refleja hasta qué punto la información personal se ha convertido en el arma más peligrosa y destructiva en manos del cibercrimen.

Miles de euros perdidos después de recibir falsas comunicaciones bancarias

La investigación comenzó en 2024 tras la denuncia de una víctima que perdió cerca de 30.000 euros después de recibir una falsa comunicación bancaria. A raíz de esta denuncia, los agentes cruzaron datos y destaparon un entramado criminal perfectamente estructurado que operaba en distintos puntos de España.

La Guardia Civil hace un recuento de dinero / GUARDIA CIVIL
La Guardia Civil hace un recuento de dinero / GUARDIA CIVIL

A lo largo de la investigación, los agentes identificaron a los 18 integrantes de la organización —10 hombres y ocho mujeres, de entre 23 y 43 años— y determinaron el papel que desempeñaba cada uno dentro del grupo.

Envío masivo de mensajes SMS

Los estafadores mandaban mensajes de texto masivos haciéndose pasar por bancos para que las víctimas entraran en páginas falsas e introdujeran sus claves. Después, las llamaban por teléfono fingiendo ser empleados de la entidad para conseguir los códigos de seguridad y autorizar los movimientos.

Una vez con el control de las cuentas, vaciaban el dinero con transferencias y pedían préstamos a nombre de los afectados para sacarles aún más rendimiento. Por último, repartían los fondos robados entre multitud de cuentas para no dejar rastro y blanquear el dinero.

Un ciberestafador / PEXELS
Un ciberestafador / PEXELS

Una red criminal muy bien montada

La complejidad de la investigación estuvo marcada por el uso de identidades falsas, cuentas abiertas mediante terceros, transferencias inmediatas entre distintas entidades y una infraestructura tecnológica distribuida en varios países, lo que obligó a desarrollar un intenso trabajo de inteligencia financiera y análisis tecnológico.

Durante la fase final de la operación se practicaron tres registros, dos en la provincia de Valencia y uno en Madrid, en los que se intervinieron teléfonos móviles, equipos informáticos, dispositivos electrónicos, documentación y dinero en efectivo relacionado con la actividad delictiva.

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