Los consumidores exigen que el acuerdo con Mercosur no ponga en riesgo la seguridad alimentaria
CECU exige más transparencia para saber si los consumidores europeos pueden "seguir confiando en los alimentos" que consumen
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El 9 de enero, el Gobierno celebró la aprobación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países que conforman el bloque del Mercosur (Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay). Según Pedro Sánchez, gracias a esta alianza, "las empresas españolas podrán entrar a nuevos mercados, exportar más y generar más empleos. Y Europa podrá mantener un vínculo fuerte con esa región hermana y estratégica que es América Latina".
Al respecto, el comercio entre España y el bloque comercial representó el 9% de las exportaciones y el 18% de las importaciones totales de la UE en 2024. Además, España es el primer país inversor en Uruguay, el segundo en Brasil y Argentina y el quinto en Paraguay.
Acusaciones de competencia desleal
No obstante, muchos agricultores rechazan el acuerdo, ya que consideran que supone aceptar la "competencia desleal" y pisotear las reclamaciones de su ramo. Por ejemplo, el secretario general de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Miguel Padilla, arguyó que supondrá la "puntilla" para un sector que ha sido usado como "moneda de cambio".

En este sentido, Padilla cree que implicará la "entrada de producciones, sobre todo de algunos tipos de carne, de remolacha, de miel, de cítrico y de otros, que indudablemente va a ser imposible de competir con estas producciones, porque los requisitos que tienen, los precios y los costes son totalmente distintos".
Foco en la seguridad alimentaria
"También se pone en juego la seguridad alimentaria. Europa tendrá que tener cuidado con las decisiones que toma, porque esta vez posiblemente va a haber una reconversión importantísima de explotaciones, pero cuidado con la seguridad y, sobre todo, la alimentación para la sociedad de la Unión Europea", advirtió.
Otras entidades se muestran más moderadas, pero tampoco esconden su preocupación. Por ejemplo, la Federación de Consumidores y Usuarios (CECU) ha denunciado que todavía persisten las dudas sobre los efectos reales que este tratado tendrá sobre los consumidores europeos y ha exigido más explicaciones al Gobierno.

Estándares muy diferentes
“Los estándares de sostenibilidad y seguridad alimentaria son muy distintos entre Mercosur y la UE. En este momento no tenemos suficiente información sobre posibles garantías adicionales que se hayan podido negociar, y hasta qué punto estas pueden servir para que los consumidores europeos podamos seguir confiando en los alimentos que consumimos”, ha señalado Emily Riesco, responsable de comercio de CECU.
Así, a juicio de CECU, el acuerdo implica la incentivación de importaciones agrícolas y ganaderas a la UE procedentes de los países del Mercosur, “producidas bajo unos estándares sanitarios, ambientales, de bienestar animal y de trazabilidad diferentes, junto con menores costes de producción, con el impacto que esto supondrá para los pequeños y medianos agricultores europeos”.
Etiquetado claro
Además, la entidad exige un etiquetado claro que permita conocer el origen de los productos y las condiciones de producción.
“El acuerdo no puede traducirse en una pérdida de calidad y seguridad alimentaria ni en un retroceso de los compromisos climáticos, favoreciendo modelos productivos ligados a la deforestación y la vulneración de derechos humanos”, remarcan.


