Cada mes de enero, la alimentación se convierte en terreno de reflexión colectiva, ya sea porque los nuevos propósitos hacen de las suyas en nuestra psique o porque el botón del pantalón nos va más justo de lo que nos iba antes de Nochebuena… No es una novedad, año tras año, los excesos de las fiestas y la motivación del “año nuevo, vida nueva” hacen que nos cuidemos más.
Muchas personas se replantean qué comen, cómo lo comen y qué impacto tienen sus decisiones en la salud y en el planeta. En ese contexto, hay un fenómeno que lleva más de una década creciendo sin freno y que ha conseguido transformar un propósito individual en un movimiento global: el Veganuary o lo que es lo mismo, comer vegano durante el mes de enero.
El origen de un reto que cambió la conversación alimentaria
Veganuary nace en 2014 en Reino Unido como una iniciativa sencilla pero ambiciosa desde un proyecto empresarial digital: invitar a la población a seguir una alimentación vegana durante el mes de enero. El nombre surge de la unión de “vegan” y “January”, y su planteamiento es tan claro como accesible. No se trata de adoptar una etiqueta de por vida, sino de experimentar durante 31 días con una dieta basada exclusivamente en alimentos de origen vegetal. Supermercados como Aldi te ayuda con el propósito gracias a sus ofertas de fruta y verdura.
Lo que comenzó como una propuesta casi alternativa se ha convertido en una auténtica revolución plant-based. Desde su creación, Veganuary ha inspirado a millones de personas en casi todos los países del mundo, posicionándose como uno de los movimientos alimentarios con mayor impacto mediático y social de la última década.
Una dieta viral con cifras que hablan por sí solas
Los números explican parte del éxito. Solo en 2022, Veganuary contó con la participación de personas procedentes de más de 200 países y superó ampliamente el medio millón de inscritos. En los últimos años, más de dos millones de personas han probado el reto, y la tendencia continúa al alza. En 2025, el término Veganuary acumuló más de 12.000 menciones en medios de comunicación, consolidándose como un concepto familiar incluso para quienes no siguen una dieta vegana.
Prueba de ello son los vídeos de receta de la influencer y cómica @sorayisnarez que el año pasado ya mostró su proceso en enero y este no iba a ser menos, por este motivo durante el día 6 de enero nos deleitó con la receta de un Roscón de Reyes que lucía delicioso.
El grado de satisfacción de la gente que lo prueba también resulta revelador: el 98% de los participantes afirma que recomendaría el reto a un amigo o incluso que repetiría, como es el caso de esta creadora de contenido. Una cifra poco habitual en cualquier iniciativa relacionada con cambios de hábitos alimentarios.
Mucho más que dejar de comer carne
Pero ¿qué significa realmente “comer vegano”? En términos prácticos, una dieta vegana excluye cualquier alimento o ingrediente de origen animal: carne, pescado, huevos, lácteos o miel. Sin embargo, Veganuary va más allá de una simple lista de restricciones. El movimiento defiende una forma de alimentarse que reduzca el impacto ambiental, evite el sufrimiento animal y promueva sistemas alimentarios más sostenibles.
Desde la organización lo explican con claridad: su visión es avanzar hacia un mundo donde la producción de alimentos no implique deforestación, contaminación de ríos y océanos, ni contribuya al cambio climático. Un mensaje que ha calado especialmente entre las generaciones más jóvenes y que cuenta con el respaldo público de figuras conocidas como Joaquin Phoenix o Billie Eilish.
Un reto pensado para todos los perfiles
Uno de los grandes aciertos de Veganuary es su carácter inclusivo. No importa si quien se suma es omnívoro, flexitariano, vegetariano o simplemente curioso. El reto está diseñado como una experiencia de aprendizaje, no como una prueba de perfección. De hecho, muchas personas lo utilizan como puerta de entrada para reducir el consumo de productos animales sin eliminarlos por completo a largo plazo, siendo más conscientes de la vida de los animales en las granjas.
La iniciativa también ha sabido implicar a la industria alimentaria. Cada mes de enero, supermercados, restaurantes y marcas lanzan nuevos productos 100 % plant-based, ediciones limitadas, menús especiales y colaboraciones que amplían la oferta vegana y la hacen más accesible. El impacto es tangible: en Reino Unido, algunas plataformas de comida a domicilio registraron aumentos de más del 100 % en pedidos veganos durante el mes del reto.
Cómo participar sin cambiarlo todo de golpe
Cambiar hábitos alimentarios puede resultar abrumador, especialmente cuando la rutina y la compra semanal siguen patrones muy marcados. Veganuary es consciente de esa dificultad y por eso ofrece un acompañamiento diario a quienes se inscriben en el reto.
El llamado “paquete de inicio” incluye correos electrónicos diarios durante todo el mes con información nutricional, recetas fáciles, consejos prácticos y hasta respuestas tipo para desmontar los clichés más habituales sobre el veganismo. La idea es reducir el miedo a lo desconocido y convertir la transición en un proceso gradual y realista.
Una tendencia alineada con el consumidor actual
El crecimiento de Veganuary refleja un cambio profundo en la forma en que entendemos la alimentación. Según estudios recientes, más de la mitad de los españoles que consumen habitualmente productos de origen animal estarían dispuestos a prescindir de ellos varios días a la semana. Un 24% incluso se plantea hacerlo a diario. No se trata tanto de etiquetas como de flexibilidad, conciencia y elección informada.
Beneficios percibidos tras el reto
Los participantes destacan mejoras claras tras completar el mes vegano. Un 70% afirma dormir mejor, un 60% nota un aumento de energía y mejor estado de ánimo, y más de la mitad observa cambios físicos como una piel más uniforme o ajustes de peso. Más allá de lo puntual, los datos apuntan a cambios duraderos: el 82% reduce de forma significativa el consumo de productos animales tras el reto y cerca del 30% mantiene una alimentación completamente vegana.
Veganuary demuestra que una propuesta temporal puede generar transformaciones profundas. No es solo un reto de enero, sino un experimento colectivo que está redefiniendo la conversación sobre qué comemos, por qué lo hacemos y cómo queremos alimentarnos en el futuro.