La historia detrás de ColaCao: del hambre de la posguerra a una fórmula que solo conocen 10 personas
Nació en la Barcelona de los años 40 y ha sobrevivido a tanto a crisis como a polémicas para convertirse en un icono nacional del desayuno y la merienda
Para entender el fenómeno de ColaCao, es necesario retroceder a la España de la posguerra. En 1940, el hambre era el protagonista diario, y en este contexto, dos cuñados y jóvenes emprendedores, José María Ventura y José Ignacio Ferrero, fundaron Nutrexpa en plena Barcelona industrial. Aunque su primer éxito fue la miel de La Granja San Francisco, la visión de estos empresarios catalanes les llevó a buscar un nuevo producto.
Tras años de trabajo y pruebas, en 1945 crearon ColaCao, un alimento que saldría al mercado al año siguiente con el objetivo de ofrecer a los niños de la época un producto nutritivo, sabroso y accesible. Originalmente, el compuesto incluía azúcar, cacao en polvo, harina de trigo y cola-malteada, un extracto estimulante de nuez de cola, un ingrediente que también figura en la receta original de Coca-Cola.
La fórmula secreta de ColaCao
Desde sus inicios, ColaCao se posicionó como un producto sin precedentes. No existía en el mercado un cacao con azúcar que pudiera disolverse, aunque fuese parcialmente, de forma instantánea. Su primer eslogan, sintomático de la época, lo dejaba claro: "mamá, dale esto a tus hijos mezclado con leche, que es bueno para la salud".

Al igual que el gigante norteamericano al que se asemejaba en su ingrediente clave, la esencia de la marca es su hermetismo. La composición exacta de Cola Cao es un secreto industrial celosamente guardado, pues la fórmula la conocen y gestionan menos de 10 personas en todo el mundo. Un secretismo que ha contribuido a forjar el mito.
La esencia de los grumitos
Pero si hay un rasgo que la marca ha defendido a ultranza, es su característica más personal: los grumitos.
Esas pequeñas cápsulas de cacao que se resisten a la disolución se han convertido, paradójicamente, en la esencia nostálgica y la firma inconfundible del producto, un elemento que ninguna de sus muchas versiones (incluyendo el Turbo o el Noir) ha logrado desbancar de la memoria colectiva.
Del "negrito de África Tropical" a la controversia
La historia de ColaCao es inseparable de la historia de la publicidad española. La compañía fue pionera e innovadora en formatos, y su éxito se disparó en la década de los 50 gracias a la radio.
En 1955, Cola Cao registró su propia canción promocional, que se convertiría en un hito de la radiofonía: la hoy polémica Canción del negrito. Lanzada por primera vez en el programa Conozca a sus vecinos, el impacto fue tal que la marca se convirtió en la primera en patrocinar una radionovela, el serial más popular de la época, Matilde, Perico y Periquín.
Adaptación de la letra original de la 'Canción del negrito'
La melodía, que se incrustó en el imaginario popular, hablaba de un "negrito de África Tropical" que cultivando, cantaba. Con el paso de las décadas y el cambio en los estándares de la corrección política, la canción se convirtió en objeto de una intensa campaña por parte de la comunidad negra en España, que la señalaba por su representación racista y por su uso como mofa infantil.
Fruto de este debate social, en 2020 ColaCao adaptó la letra original, eliminando las referencias al "negrito" y al trabajo en las plantaciones, un ejercicio de adaptación y responsabilidad social que refleja la evolución de la propia España.
El desayuno de los campeones
Más allá de la controversia, la letra original de la canción promocional siempre hizo referencia al deporte: Lo toma el futbolista para entrar goles, / también lo toman los buenos nadadores, / si lo toma el ciclista se hace el amo de la pista / y si es el boxeador golpea que es un primor.
En la década de los 60, tan pronto como la televisión se popularizó, ColaCao invirtió en anuncios grabados en los famosos Estudios Moro de Barcelona. La repercusión fue tan masiva que, según la propia compañía, no volvieron a necesitar recurrir a créditos para financiarse. Su apuesta por la publicidad fue tan decidida que, incluso con la llegada de las televisiones privadas, se lanzaron a anunciarse antes de tener datos de audiencia fiables.
"Alimento olímpico": Eddy Merckx, Mark Spitz y Emerson Fittipaldi
La vinculación definitiva llegó en 1972, cuando ColaCao se erigió como el "alimento olímpico". Este movimiento promocional atrajo a deportistas de talla mundial como el ciclista Eddy Merckx o el nadador Mark Spitz. También destacan spots publicitarios con deportistas españoles como Rafa Nadal y Dani Pedrosa
El más célebre fue el piloto de Fórmula 1 Emerson Fittipaldi, cuyo anuncio inmortalizó una frase que se grabó en la cultura popular: "ser un fitipaldi", sinónimo de conducción rápida. Desde 1988, la marca es patrocinadora del Comité Olímpico Español a través del Plan ADO, una alianza que refuerza su imagen de marca energética y familiar.

La ambición china: del 60% de cuota al fracaso
Con su posición de líder indiscutible en España más que consolidada (su cuota de mercado supera hoy el 50%, frente al 30% de su máximo rival, Nesquik), Nutrexpa inició su expansión internacional. Tras asentarse en Latinoamérica, el salto más ambicioso llegó a finales de los 80 con el complicado mercado chino.
Para encajar en las costumbres locales, adaptaron el producto, renombrándolo como Gao-le-Gao ('alto-feliz-alto') y lanzaron sabores inusuales como fresa, plátano o vainilla. Llegaron a convertirse en líderes con un 60% de la cuota de mercado. Sin embargo, las diferencias culturales fueron insalvables. En China el consumo de leche es bajo y el producto resultó ser caro para los estándares de la época. En 2015, la empresa vendió su fábrica y se desentendió del mercado asiático.
50 vasos de ColaCao por segundo
En España, sin embargo, la historia no ha hecho más que consolidarse. Hoy, la mitad del consumo de ColaCao corresponde a adultos, y se estima que cada segundo se beben 50 vasos. Tras la escisión de Nutrexpa en 2014, el negocio del cacao quedó en manos de la familia Ferrero bajo el nombre de Idilia Foods, que ha superado por primera vez los 200 millones de facturación.
Ochenta años después de su nacimiento en un país que se desmoronaba por el hambre, el "milagro en polvo" sigue siendo un inalterable icono nacional, una cápsula de nostalgia que sigue liderando desayunos y meriendas, gracias a una fórmula secreta que, más allá de sus ingredientes, reside en su capacidad para acompañar a un país década tras década.


