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Los consumidores españoles pasan del comercio justo

Pese al aumento del gasto en productos fabricados con respeto al planeta, a los empleados y a los productores, España está aún muy lejos de las cifras y del nivel de concienciación del resto de Europa

Marta Peiro

Agricultores cultivando una calabaza para el comercio justo / PEXELS

Temas como el respeto al medio ambiente o la responsabilidad con los trabajadores se han colado en los últimos años en las estrategias de venta de muchas marcas. Cientos de firmas presumen de ser diferentes por la manera en la que producen y respetan los derechos de sus empleados o de sus proveedores. Esto ha dado lugar al sello de comercio justo, que reconoce los productos de aquellas organizaciones concienciadas con estos temas. Sin embargo, ¿realmente están los consumidores españoles sensibilizados con esta cuestión?

Según el último informe anual sobre comercio justo elaborado en 2020 por la Coordinadora Estatal de Comercio Justo, las ventas de productos con esta garantía llegaron a los 143 millones de euros el año pasado, lo que supone un incremento del 3,6% con respecto a 2019 y de 5 millones con respecto a 2018. Pero son cifras que todavía están muy alejadas de las de nuestros vecinos europeos.

Gastamos más

Concretamente, los españoles gastaron 142,8 millones de euros en productos de comercio justo, lo que equivale a que cada habitante en nuestro país consumió una media de 3,01 euros de estos productos en 2020. Esto, tal y como aseguran desde la organización, supone “una cantidad ligeramente superior respecto al 2019 y que casi dobla las cifras de 2018, pero que sigue muy alejada de las que registran otros países de nuestro entorno en los que el comercio justo tiene una presencia mayor en el consumo de la población”.

Álvaro Goicoechea, CEO de Fairtrade Ibérica, señala que “está creciendo el número de consumidores responsables y conscientes: casi 1 de cada 4 personas toma decisiones responsables y sostenibles”. A pesar de ello, admite que España sigue “lejos con respecto al resto de Europa”. “La gente más joven, que tiene cierta educación en estos temas, es más consciente y mira más el packaging y los productos que personas más mayores”, asegura.

Un vendedor comparte una fruta con el sello de comercio justo con un cliente / PEXELS

El cacao sube

Goicoechea también relata uno de los cambios más notables que sufrió el mercado de comercio justo en España por la pandemia. “Al venderse menos café por las restricciones, la bajada en la demanda se notó mucho”, apunta, en relación al frenazo que sufrió la hostelería y que repercutió considerablemente en las empresas cafeteras. Por el contrario, “el cacao fue el producto estrella, pasado el primer mes de confinamiento todos nos volvimos más golosos y subió el interés en las tabletas de chocolate en los supermercados”, destaca. Después de él los productos más demandados fueron el , artículos textiles y la banana, que “cogió bastante fuerza”.

Estos movimientos quedaron reflejados en el informe anual de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo. Según estos datos, las ventas de cacao y dulces representaron en 2020 “el 78,4%, 3 puntos porcentuales más que en 2019”. Esto consolidó a este grupo como el “producto estrella del comercio justo”. En cuanto al café, que pierde la primera posición de este ranking particular, su facturación quedó en un 15%.

Marcas “justas”

Según Goicoechea, en España “325 marcas distintas” venden sus productos hoy con el sello de comercio justo. “Cerca de 2.000 productos”, estima. Esto sucede debido a la irrupción en el sector de marcas internacionales como Nestlé, Starbucks o Coca Cola y a la creciente preocupación de marcas de distribución como Alcampo, El Corte Inglés, Lidl o Aldi, “que tienen productos con su marca”, afirma el directivo de Fairtrade Ibérica. Además de estas, pertenecen al grupo de comercio justo firmas multimarca (que no están especializadas en una gama concreta) como Oxfam Intermón o Alternativa 3, y compañías españolas como Azucarera.

¿Estas marcas suben sus precios por el hecho de ser comercio justo? “Prácticamente no se nota”, declara Goicoechea, “la diferencia es en torno al 0,5%”, estima. Sin embargo, el especialista aconseja “saber con qué se compara: con respecto a los supermercados no es un producto similar, ni en calidad ni en nada”. “Además, muchos de los productos que vendemos, sobre todo en lo relativo al café, están dentro de la denominación bioorgánica, que tiene costes tradicionales por su forma de producción”, defiende. “Es muy difícil de debatir”, zanja.