Un año después de la fusión de Bankinter y EVO Banco, las heridas siguen abiertas
Varios clientes denuncian públicamente que la integración de las entidades bancarias continúa pasándoles factura con cuentas bloqueadas
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Bankinter sostiene a Consumidor Global que "no hay caso EVO" y asegura que más de 300.000 clientes operan con absoluta normalidad.
Sin embargo, este medio ha recopilado reclamaciones de hace apenas unos días que describen bloqueos de cuentas, tarjetas que nunca llegan, dificultades para acceder al dinero y una sensación compartida de haber quedado atrapados en una integración que, para algunos usuarios, todavía no ha terminado.
Hace un año
Hace ahora un año, durante el proceso de migración de julio de 2025, Consumidor Global publicó un reportaje que recogía una avalancha de incidencias: cuentas inaccesibles, tarjetas que dejaban de funcionar en comercios, recibos que no se cargaban correctamente, aplicaciones que no permitían operar y un servicio de atención al cliente completamente desbordado.
Entonces, Bankinter defendía que no existían "fallos generalizados", que las incidencias eran puntuales y que el grueso de los clientes estaba operando con normalidad. Casi 12 meses después, la entidad mantiene la misma frase.
La entidad añade que no hay una casuística específica asociada a estos clientes, que las reclamaciones recibidas a través de banca telefónica se sitúan en niveles similares a las del resto de usuarios de Bankinter y que incluso en redes sociales apenas han detectado "una o dos quejas" relacionadas con antiguos clientes de EVO durante este año. Sin embargo, los testimonios recopilados por este medio durante las últimas semanas dibujan una realidad diferente.

La sensación de ser "clientes de segunda"
"Los que éramos clientes de EVO Banco, para los gestores de oficina como para los de banca electrónica, somos clientes de segunda categoría", resume Carolina Granados. "Para cualquier problema o gestión se pasan la pelota entre la oficina y la atención al cliente. Llevo casi un año esperando una tarjeta física que nunca me llegó. El traspaso de la documentación ha sido nefasto", comenta.
La expresión "tierra de nadie" aparece varias veces durante la conversación. Katia P. describe exactamente la misma sensación. "Si voy a la oficina no me resuelven porque soy de EVO. Tengo que llamar a un teléfono donde me pasan de un departamento a otro, pero me cuelgan antes de que consiga hablar con alguien".
"Yo vengo forzada por EVO, y estoy muy decepcionada con esto, primero con EVO porque no escogió bien con quién se fusionaba y los clientes de años hemos tenido que sufrir este atropello. Y después con Bankinter, que para mí es el peor banco en el que he estado. En breve me cambiaré", agrega Katia.
La comparación de la aplicación
Desde Bankinter trasladan a este medio que el malestar de algunos clientes es la comparación del funcionamiento de la antigua aplicación de EVO con la actual experiencia en Bankinter. Y, tras consultar las quejas de los usuarios, razón no le falta. Eso sí, no son críticas aisladas hacia el diseño de una aplicación móvil. En realidad, reflejan el sentimiento de haber perdido un modelo de banca que muchos clientes eligieron precisamente por su sencillez digital.
EVO nació como una entidad eminentemente online, con procesos muy automatizados y una aplicación considerada durante años entre las mejor valoradas del sector financiero español. La integración en un banco tradicional ha supuesto para algunos consumidores algo más que un cambio de plataforma tecnológica: perciben que también ha desaparecido la forma de relacionarse con su banco.
Hablamos de confianza
Durante los primeros días de la migración podía resultar relativamente "comprensible" que aparecieran incidencias técnicas. Migrar cientos de miles de cuentas bancarias constituye una operación extremadamente compleja. Pero cuando las reclamaciones aparecen casi un año después, la naturaleza del problema cambia. Ya no hablamos únicamente de errores informáticos. Hablamos de confianza.
Eva Pallares sostiene que Bankinter le impidió recuperar el importe de un recibo domiciliado pese a haber solicitado expresamente su devolución. Según explica, sus ingresos mensuales ascienden a 570 euros —por debajo del Salario Mínimo Interprofesional— y considera que la actuación de la entidad vulneró tanto la normativa sobre servicios de pago como la protección del denominado mínimo vital de subsistencia. La clienta asegura haber presentado ya una reclamación previa antes de acudir al Banco de España. "Les da igual dejarte sin dinero para comer", Pallares
Consumidor Global no ha podido verificar las circunstancias particulares de este caso ni pronunciarse sobre el fondo de la controversia legal, pero sí constata que la reclamación existe y que forma parte de un patrón común: consumidores que aseguran sentirse desprotegidos cuando surge una incidencia.

El fantasma del verano de 2025
Esta crisis crónica no es nueva; es la resaca de una indigestión corporativa. En julio de 2025, Consumidor Global ya documentó la "semana horribilis" de esta integración.
Ahora, al inicio de la temporada estival de 2026, el fantasma del verano de 2025 recuerda que algunas heridas siguen abiertas.

