Medio millón de españoles se inyectan para dejar de comer: "Es una oportunidad para muchas marcas"

La propagación de los fármacos GLP-1 contra la obesidad amenaza con alterar para siempre los lineales de los supermercados y las cartas de los restaurantes

Varios fármacos Ozempic / ALLISON DINNER - EFE
Varios fármacos Ozempic / ALLISON DINNER - EFE

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No hace ruido, pero sus ecos ya resuenan en las salas de juntas de las multinacionales de la alimentación de todo el mundo. La fiebre por los fármacos de la familia GLP-1 (agonistas del péptido similar al glucagón tipo 1) se ha convertido en un fenómeno sociológico y de consumo masivo. Lo que empezó como un tratamiento para la diabetes tipo 2 es hoy una inyección semanal capaz de silenciar esa voz interna que pide un trozo más de tarta.

Y cuando el mundo deja de tener ganas de comer, la industria alimentaria tiene hambre

Oportunidad y amenaza para las marcas

"La propagación del uso de fármacos GLP-1 para reducir peso ha cogido una velocidad a nivel mundial, y también en España, que no deja de sorprender", advierte Jaime Martín, CEO de la consultora de estrategia e innovación Lantern y un reconocido experto que asesora a gigantes del sector en Europa y Estados Unidos. 

Se estima que, en España, ya hay medio millón de personas (un 2% de la población adulta) inyectándose fármacos para perder peso, con crecimientos de doble dígito previstos para los próximos años. Ante ello, marcas como Nestlé, Lindt, ConAgra y Walmart, así como diversos restaurantes, están aprovechando el fenómeno para hacer crecer sus negocios. "El crecimiento de estos usuarios y su cambio de hábitos abren una oportunidad para muchas marcas de alimentación", resalta Martín. Pero también, una amenaza existencial para aquellas que no sepan adaptarse.

Un medico sostiene una caja de Ozempic / EP - LUDA PARTNERS
Un medico sostiene una caja de Ozempic / EP - LUDA PARTNERS

No pueden, ni quieren, comer como antes

Para entender el impacto de estos medicamentos, primero hay que mirar la herida. En España, más del 55% de la población adulta presenta exceso de peso. Aproximadamente el 35% sufre sobrepeso y un preocupante 20% padece obesidad declarada. La dieta mediterránea ha cedido terreno ante el ritmo de vida moderno, la pérdida del hábito de cocinar y el sedentarismo.

Ante este panorama, la irrupción de moléculas como la semaglutida o la tirzepatida ha supuesto un punto de inflexión. Los fármacos GLP-1 actúan en tres frentes: a nivel cerebral, engañando a los receptores neurológicos para generar una sensación de saciedad casi permanente; a nivel estomacal, ralentizando drásticamente el vaciado gástrico; y a nivel metabólico, regulando el azúcar en sangre.

El resultado es inmediato. Los usuarios simplemente no pueden, ni quieren, comer como antes.

Según datos del Receipt Panel Survey (julio de 2025), el uso de estos medicamentos ha dado un giro radical. Si en 2021 el 52% de los usuarios activos recurría a ellos exclusivamente para tratar la diabetes y solo un 17% lo hacía para controlar el peso, en 2025 las tornas se han invertido: el uso exclusivo para pérdida de peso se ha disparado hasta alcanzar el 46%, mientras que el uso solo para diabetes se ha desplomado al 18%.

Los supermercados se transforman: se dispara la venta de yogur

Cuando una persona comienza a inyectarse estos fármacos, su relación con la comida cambia de la noche a la mañana. De repente, los fritos generan rechazo, el picante resulta insoportable y las comidas copiosas provocan malestar. Las bebidas carbonatadas y el alcohol pierden su atractivo.

"Impacta un montón de categorías: bollería, snacks, bebidas... Comes menos", explica Martín. Sin embargo, no se trata solo de restar, sino de sustituir. Al reducir drásticamente la ingesta calórica (y enfrentarse a pérdidas de peso de 20 kilos en doce meses), el cuerpo humano entra en una fase crítica donde necesita nutrición densa para no perder masa muscular ni energía.

Es aquí donde el lineal del supermercado se reconfigura. En Estados Unidos —donde hay 30 millones de personas pinchándose todas las semanas para perder peso— las ventas de yogur se han disparado entre los usuarios de GLP-1 por ser un alimento amable con el estómago, rico en proteínas y probióticos. Las barras proteicas y los batidos también experimentan un auge sin precedentes.

Asimismo, dado que los fármacos pueden causar náuseas o mal aliento, se ha notado un incremento en el consumo de aguas mejoradas, chicles (un 5% más) y bebidas deportivas (sin azúcar).

Lindt y Nestlé, entre las marcas que aprovechan la oportunidad

"Sorprendentemente, el deseo no desaparece, solo se encoge. Las papilas gustativas siguen buscando placer, pero requieren descargas más pequeñas y menos calóricas", explica el fundador de Lantern. Esto ha provocado que marcas premium de chocolate como Lindt vendan más formatos pequeños entre los usuarios de GLP-1 que entre los no usuarios. Buscan la indulgencia, pero en formato bocado.

La industria no se ha quedado de brazos cruzados. Las marcas están pivotando de vender volumen a vender margen. Cadenas como Walmart en Estados Unidos ya tienen secciones dedicadas. Compañías como Nestlé o ConAgra han lanzado líneas específicas (como Vital Pursuit) de platos preparados equilibrados nutricionalmente, altos en fibra e ingredientes esenciales, diseñados en raciones más pequeñas.

Por otro lado, los restaurantes se enfrentan a clientes que dejan las tres cuartas partes del plato lleno, lo que genera frustración por el precio pagado. La solución está siendo la vuelta a la "media ración", menús degustación de porciones minúsculas y "mini hamburguesas" premium.

Por el contrario, el vino y los licores sufren caídas de hasta un 10% en la cesta de estos consumidores. 

La dura realidad de los efectos secundarios y el efecto pintalabios

Esta revolución trae consigo la proliferación de un mercado negro impulsado por la desesperación y el deseo de resultados rápidos, así como la dura realidad de los efectos secundarios. Jaime Martín señala que entre un 20% y un 30% de los usuarios abandona el tratamiento antes de los seis meses. Las razones van desde intensas náuseas hasta un impacto psicológico inesperado. "Me quitó la alegría de vivir", le confesaba un usuario a Martín tras abandonar el tratamiento. La pérdida total del apetito puede pasar factura anímicamente. Además, por ahora, los tratamientos tienen un carácter crónico; al abandonar el fármaco sin un cambio drástico en el estilo de vida, el efecto rebote está casi garantizado.

No obstante, para quienes continúan, el impacto vital es inmenso. El sector del retail ha detectado lo que llaman el "efecto pintalabios": al perder 15 o 20 kilos y recuperar la autoestima, estos usuarios reactivan su vida social, compran más ropa, invierten en cosmética e impulsan otras áreas de la economía. "Se ha disparado la venta de bolsos", subraya Martín. 

Los precios de Ozempic, Wegovy, y el resto de fármacos GLP-1

Esta revolución tampoco es barata ni accesible para todos. En España, la Seguridad Social solo financia estos tratamientos para pacientes con diabetes tipo 2. Para aquellos que buscan la pérdida de peso por motivos estéticos o de salud general, el coste recae sobre sus propios bolsillos. Hablamos de tratamientos que oscilan entre los 115 euros y casi los 450 euros al mes, superando fácilmente los 2.000 euros o los 3.000 euros anuales en la medicina privada.

En el centro de esta revolución hay una batalla encarnizada liderada por la danesa Novo Nordisk y la estadounidense Eli Lilly. Los fármacos varían en su composición, frecuencia y precio, pero todos persiguen el mismo fin:

 
Fármaco Laboratorio Componente Uso Principal Precio Medio Mensual
Ozempic Novo Nordisk Semaglutida (Inyección semanal) Diabetes / Peso 128 €
Wegovy Novo Nordisk Semaglutida (Inyección semanal) Control de peso 271 €
Saxenda Novo Nordisk Liraglutida (Inyección diaria) Diabetes / Peso 185 € - 283 €
Victoza Novo Nordisk Liraglutida (Inyección diaria) Diabetes / Peso 115 €
Trulicity Eli Lilly Dulaglutida (Inyección semanal) Diabetes

128 €

Mounjaro Eli Lilly Tirzepatida (Inyección semanal) Control de peso 271 € - 446 €
Rybelsus Novo Nordisk Semaglutida (Pastilla diaria) Diabetes / Peso 160 € - 200 €

 

El futuro de los fármacos GLP-1: bajarán los precios al expirar las patentes

Se estima que para 2030, un tercio de este mercado será de administración oral (pastillas), eliminando el estigma y la incomodidad de la aguja. Además, a partir de 2031 expirarán las patentes europeas de estos medicamentos, lo que abrirá la puerta a los genéricos, reduciendo el coste de 200 euros mensuales a quizá solo 30 euros. "A ese precio, es altamente probable que los sistemas de salud pública asuman el coste para atajar problemas cardiovasculares de raíz, previniendo gastos quirúrgicos mucho mayores", destaca Martín.

Nos asomamos a una era donde el hambre puede ser encendida o apagada mediante una receta médica. Y en medio de esta transición, la pregunta ya no es cuánto comemos, sino cómo alimentamos a un mundo que, por primera vez en su historia, está decidiendo dejar de tener hambre.