La bebida de avena sin azúcares añadidos que es tan 'saludable' como la Coca-Cola

Algunos productos de alimentación se disfrazan como ‘healthy’ cuando en realidad no son lo que parecen

Envases de una bebida de chocoavena "sin azúcares añadidos" / YOSOY
Envases de una bebida de chocoavena "sin azúcares añadidos" / YOSOY

Los primeros cultivos de avena se remontan al 1.500 a.C., cuando se consumía en forma de copos y también se utilizaba como forraje. Su bajo coste y sus múltiples propiedades --es rica en proteínas, ayuda a reducir el colesterol y contiene numerosos minerales y vitaminas-- han hecho que ahora se vuelva a poner de moda y se pueda encontrar en todos los supermercados en formatos diversos. Sin embargo, poco o nada tienen que ver los cereales que ingería el hombre de la prehistoria con los que se pueden encontrar a día de hoy en determinadas bebidas vegetales de avena.

De hecho, algunas marcas aprovechan el tirón healthy de este cereal rico en fibra y antioxidante para vender bebidas que tienen casi el mismo azúcar que una Coca-Cola. “Sin azúcares añadidos” se puede leer en el frontal de los briks de una bebida de chocoavena de la conocida marca YoSoy. Pero la verdadera sorpresa llega al darle la vuelta al envase y leer la tabla nutricional de la misma.

Ingredientes encubiertos

“La marca hace un etiquetado teniendo en cuenta las limitaciones del consumidor. La finalidad del producto es hacer caja y lo puede hacer a través del sabor, del precio o trabajando una imagen que parezca que traslada salud”, opina Juan Revenga, profesor de nutrición de la Universidad San Jorge de Zaragoza, sobre la citada bebida. Y es que este producto contiene 9,6 gramos de azúcares libres por cada 100 --la Coca-Cola, por ejemplo, tiene 10,6 gramos--, una cantidad nada desdeñable.

“Lo utilizan como reclamo publicitario. Si tú no sabes leer el etiquetado e interpretar la tabla nutricional, te fías y compras la bebida sin darte cuenta de que te acaban de engañar”, expone a Consumidor Global la dietista y nutricionista Susana Rodríguez Costa, de Nutriciona Group. Además, esta práctica también suele llevarse a cabo en determinadas galletas, yogures (sobre todo los líquidos) y cereales para el desayuno.

Una mujer añade azúcar a una bebida / FREEPIK
Una mujer añade azúcar a una bebida / FREEPIK

Azúcares añadidos vs. azúcares libres

Cabe destacar que los azúcares libres son prácticamente iguales a los añadidos si se encuentran en grandes cantidades. “El efecto en el cuerpo es muy similar”, matiza Rodríguez, quien opina que el concepto de azúcares añadidos es estupendo siempre y cuando no se utilice para confundir al consumidor.

“A veces es un poco maligno, por ello la Organización Mundial de la Salud (OMS) utiliza o prefiere aludir a azúcares libres”, apunta Revenga. 

La estratagema para llegar al dulce

YoSoy no ha añadido azúcar a su bebida de chocoavena. “Lo que ha hecho ha sido generarlo dentro de los ingredientes del producto y eso, en realidad, es de una perversidad grandiosa”, denuncia el profesor Revenga. De hecho, esta bebida tiene una cantidad de avena (20 %) superior a la gran mayoría. “El fabricante retuerce la avena, la hidroliza y la pre-digiere a nivel industrial hasta convertirla en azúcares libres, que son los que producen el dulzor del producto”, explica Rodríguez sobre este alimento. Desde la empresa Liquats Vegetals, propietaria de la marca YoSoy, aseguran que los hidratos que contiene su bebida de chocoavena provienen del grano y no de otra fuente. "A nuestras bebidas ricas en almidón les aplicamos un tratamiento térmico para que sean seguras y no tengan microorganismos", añaden. El resultado es un tratamiento enzimático que rompe las cadenas de almidón en cadenas más cortas entre las que se encuentran los azúcares. "Nuestro equipo de I+D trabaja para mejorar la calidad nutricional de nuestras bebidas y rebajar el contenido final de azúcares", sentencian.

Ambos nutricionistas aseguran que existe un “vacío legal” que se tiene que solucionar. “Esto, lejos de ayudar, dificulta y permite que los malos productos escondan sus deficiencias”, critica Revenga. Además, todavía falta mucho, a su parecer, para que las marcas tengan que reflejar toda la composición de un producto en el etiquetado. “Cuando un ingrediente supone menos de un 2 % del producto final no tiene por qué añadirse”, advierte Rodríguez.

Posibles riesgos del exceso de azúcar

Leer bien las etiquetas y saber interpretar la tabla nutricional de los alimentos, bebidas y otros artículos que se compran es esencial, según insisten los expertos. Es, de hecho, la mejor manera de quitarle el disfraz a ciertos productos procesados. 

Y es que un consumo excesivo de azúcar “constituye un riesgo potencial para la salud”, recuerda Rodríguez. Obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares son sólo algunas de las muchas enfermedades asociadas a un consumo desmesurado “como el actual en gran parte de la sociedad”, concluye.

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