El "efecto contagio" de la dieta mediterránea para perder peso

Un estudio liderado por el Hospital del Mar desvela cómo afecta al entorno cuando una persona sigue un programa de adelgazamiento

Una mesa con varios alimentos propios de la dieta mediterránea para tener un corazón contento y sano / FREEPIK
Una mesa con varios alimentos propios de la dieta mediterránea para tener un corazón contento y sano / FREEPIK

Las personas que conviven con una persona que realiza un plan de pérdida de peso basado en la dieta mediterránea también adelgazan. Así lo confirma el estudio publicado por el Hospital del Mar de Barcelona y el Ciber de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn), que ha hecho un seguimiento durante dos años con 148 familiares de pacientes del programa multicéntrico Predimed-Plus.

El análisis afirma que los familiares, aunque no participasen en el programa nutricional, perdieron un promedio de 1,25 kilos el primer año y casi 4 kilos dos años después de que el familiar empezara el proceso. Sobre todo, si las familias compartían comidas o cocinaban para el paciente. Entre las personas analizadas, tres de cada cuatro eran la pareja del paciente y el resto eran hijos, padres, hermanos o tenían algún otro grado de parentesco. En paralelo, los pacientes también experimentaban una rebaja de su peso de casi 7 kilos en el mismo período.

La fortaleza de la dieta mediterránea

La intención de este estudio era conocer si las personas obesas y con un alto riesgo cardiovascular podían adelgazar con una dieta mediterránea. Pero “se obtuvieron efectos más allá de la pérdida de peso del paciente”, apunta Albert Goday, jefe de sección del Servicio de Endocrinología del Hospital del Mar e investigador en el Ciberobn. “Se produjo un efecto contagio de pérdida de peso y mejora de los hábitos dietético. La dieta mediterránea por concepto es más compartible en un entorno familiar”, matiza Goday. 

Los buenos resultados se explican, según Olga Castañer, otra investigadora del Ciberobn, por una mejora de la dieta, ya que no se observa el mismo efecto contagio con respecto a la actividad física entre los pacientes y sus familiares. "La dieta mediterránea tiene beneficios intrínsecos para la salud, como la protección contra riesgos cardiovasculares y neurodegenerativos", añade Castañer. Asimismo, Goday recuerda que ese efecto contagio en otros miembros de la unidad familiar "es altamente relevante a la hora de reducir la carga de la obesidad sobre el sistema de salud pública".

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